Las cosas, por su nombre

La de problemas que nos han traído los rotulitos: desde la crisis del nominalismo hasta los juicios de Núremberg. Allá vamos otra vez: ni ha medianeado el siglo y un nuevo engendro retórico se yergue sobre el horizonte. La "prioridad nacional", sapristi. Imaginen a las lumbreras de Vox estrujándose las meninges en el parto de los montes. "—¿Solución final?". "—Creo que tiene mala prensa". "—¿Putos moros?". "—Vamos a darle otra pensada".

Los españoles primero, antiquísimo espantajo para tener a los pobres peleándose entre ellos. Querellas de hidalguía en las colas del hambre, un planazo para echar la mañana. Con todo, qué tiempos burdos para la ultraderecha en los que hasta las amenazas están de saldo: el turco, de Lepanto a las paguitas. En fin, que esa organización fundada por una señora cubana, otro medio belga y un tal Ortega-Smith (de los Smith de Albacete, de toda la vida) se ha propuesto boicotear la regularización de migrantes quitándole las subvenciones a las oenegés que atiendan a migrantes. "Prioridad nacional": déjalos que se ahoguen.

Cosas veredes: la derecha de caballo y reclinatorio incluyendo a Cáritas en la lista de enemigos de la patria. "Viven del negocio millonario de la inmigración". Los obispos no dan crédito, "que soy compañero, coño". Monseñor Mazuelos, mitrado canario, ha salido al paso recomendando a los del por Dios y por España una semanita en cayuco, que viene de perlas para entrenar la empatía.

La treta, que podría haberse quedado en las cochiqueras de la organización ultraderechista, ha cogido vuelo gracias al partido de las golden visa, que necesita a los bracito tieso para las componendas autonómicas. Fuentes populares repiten con la boca chica que no hay que preocuparse, que son excesos de los del morrión y la cruzada. Menos mal que no lo ha propuesto Bildu, que si no la teníamos.

Por suerte ha vuelto Mariano, el tautológico, para distraer a la concurrencia. "Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y luego cada uno me llama como quiere". La pregunta le viene por las anotaciones de Bárcenas, donde figuran todas las permutaciones posibles de su nombre y apellidos: qué mina para el juez Peinado, lástima que esté ocupado con la enésima pesquisa sobre Begoña.

No hay supervillano en cuya pechera no resplandezca la Medalla de Oro de Madrid

La Kitchen, leo en las cabeceras sensatas, es agua pasada, no como lo del hermano de Sánchez, que quita el sueño a la Interpol. ¿A quién le puede importar que el ministro del Interior y la secretaria general del pe pé apañasen una trama policial para ocultar la financiación ilegal del partido del Gobierno? Quita, quita, y cuéntanos más de ese software que usan en la Complutense.

Para rematar el sainete, vino María Corina a ser condecorada. No hay supervillano en cuya pechera no resplandezca la Medalla de Oro de Madrid. La doña, que tampoco es presidenta porque no quiere, deseó que en España hubiese pronto unas elecciones irreprochables. La sala, atestada de patriotas y exilados de chequera generosa, aplaudió entusiasmada semejante escupitajo a nuestro Estado de derecho. ¿Recuerdan aquella vez que Hugo Chávez dijo media y el rey le saltó a la yugular? Por más que busco, no encuentro ahora el telegrama de Zarzuela.

Más sobre este tema
stats