León XIV en España: encuentros y desencuentros

Poco después de un año de su elección, el papa León XIV llega a España con una excelente carta de presentación en el plano internacional, nacional e intelectual. En el internacional se ha caracterizado por la confrontación directa con su compatriota el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la serena respuesta a sus insultos y descalificaciones, la firmeza en la crítica a su programa belicista, el rechazo a su amenaza de destruir la civilización persa y la condena de las intervenciones militares de Trump y Netanyahu. Tal modo de proceder le ha convertido en una autoridad moral internacional frente a la mayoría de dirigentes políticos que han guardado silencio o se han mostrado pusilánimes en la condena de tamañas agresiones contra el Derecho Internacional.  

En el plano nacional es de destacar la intervención de León XIV en las negociaciones con el Gobierno español para la reconfiguración de Cuelgamuros, tras la retirada de los restos mortales del dictador de la basílica del Valle de los Caídos, y el papel fundamental jugado para que la Conferencia Episcopal Española aceptara el pago de las indemnizaciones a las víctimas de la pederastia dentro de la Iglesia católica.  

En el terreno intelectual, viene con la encíclica Magnifica humanitas debajo del brazo, valorada como una de las reflexiones más rigurosas y mejor fundadas interdisciplinarmente sobre la Inteligencia Artificial. La encíclica defiende la dignidad humana frente a los tecnócratas que someten a los seres humanos a su poder deshumanizador y los convierte en mercancía. Como respuesta al posthumanismo y al transhumanismo apuesta por un humanismo ecológico, relacional, descolonizador y solidario con las víctimas de las guerras y del poder tecnocrático.  

¿Irá en esa dirección la visita de León XIV a España o seguirá otros derroteros? Veámoslo. En calidad de jefe de Estado —la función menos acorde con el Evangelio y a la que, por ello, debería renunciar— que no es, precisamente, un Estado democrático de Derecho, mantendrá encuentros con los reyes, con el Gobierno, con el cuerpo diplomático, así como con parlamentarios y parlamentarias en el Congreso, donde será el primer papa que pronunciará un discurso. ¿No desmienten estos encuentros el carácter pastoral de la visita y nos devuelven a los tiempos de la Cristiandad? ¿No son, quizá, restos de nacionalcatolicismo? Celebrará actos multitudinarios: encuentros con el mundo de la cultura, la economía y el deporte, de oración con jóvenes, eucaristías en campos de futbol, plazas, espacios religiosos. 

Los encuentros que están más en sintonía con la ubicación de León XIV en el Sur global y con la propuesta de Francisco de ir a las periferias humanas, son los que mantendrá en las cárceles con personas privadas de libertad, en centros de acogida de personas sin hogar, en lugares de hospitalidad con inmigrantes. Visitará organizaciones de caridad y asistencia a personas y colectivos más vulnerables, donde podrá comprobar la discriminación social, cultural, política y étnica de las personas más vulnerables y el sufrimiento que conlleva, pero también la práctica de la compasión. Visitará el emblemático Puerto de Argineguin, donde podrá conocer in situ el drama de las personas migrantes, muchas de las cuales pierden la vida en su intento de llegar a nuestras costas.

Numerosos son los colectivos que no se encuentran en la agenda oficial del papa. Dos son los que más han llamado la atención y han provocado una indignación no pequeña: las víctimas de la pederastia y las asociaciones que las representan, por una parte, y los colectivos de mujeres cristianas feministas, especialmente la Revuelta de las Mujeres, presente en la mayoría de las diócesis españolas. Son colectivos que luchan contra el patriarcado religioso y trabajan por que “la igualdad sea costumbre en la Iglesia”. 

Esta imagen patriarcal hará imposible todo intento de convertir la Iglesia en una comunidad de iguales

En una patriarquía perfecta como es la Iglesia católica, las mujeres están fuera de los espacios públicos, de las esferas de poder, de la presidencia de los actos litúrgicos, de los lugares donde se toman las decisiones más importantes, se elabora la “recta doctrina” y se prescribe la moral, con frecuencia represiva para las mujeres. Lo comprobaremos durante los días de la visita del papa en las celebraciones litúrgicas: ni una sola mujer en el altar, solo clérigos en sus diferentes grados —papa, obispos, sacerdotes—. Esta imagen patriarcal hará imposible todo intento de convertir la Iglesia en una comunidad de iguales, como lo fue el movimiento igualitario de Jesús de Nazaret. 

La ausencia de encuentros del papa con los colectivos feministas, cristianos o no, confirma una ley de la historia: la respuesta a la marginación de las mujeres puede esperar. Siempre hay otras situaciones a resolver que tienen prioridad. Mientras tanto, las mujeres seguirán siendo la mayoría silenciada, que no silenciosa, seguirán alzando la voz, pero no serán escuchadas. Coincido con la Carta abierta de la Revuelta de las Mujeres al Papa: “Si alzamos la mirada hacia la Iglesia, nos sentimos invisibles, ninguneadas, separadas, desanimadas”. 

Tampoco existe en la agenda papal del viaje a Madrid, Barcelona y Canarias encuentros con las víctimas de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes, religiosos, religiosas, profesores, confesores, padres espirituales, etc. en seminarios, noviciados, campamentos, parroquias, colegios y otros espacios religiosos. Ante la protesta de las asociaciones de víctimas por no poder reunirse con el papa, se empieza a hablar de un encuentro privado con algunas de ellas, sin luz ni taquígrafos. ¿No sería vergonzante tal encuentro? 

Las actitudes de la jerarquía ante el crimen de la pederastia en la Iglesia han sido el negacionismo, el encubrimiento, la complicidad, la insensibilidad ante el sufrimiento de las víctimas, la negativa a colaborar con la justicia, la falta de sanciones adecuadas a los pederastas conforme a la gravedad del delito y la ausencia de compasión. Si no se produjera el encuentro con las víctimas o se hiciera de manera privada se las volvería a victimizar, humillar, invisibilizar. 

Tampoco existen en la agenda papal del viaje a Madrid, Barcelona y Canarias encuentros con las víctimas de los abusos sexuales

El papa se encontrará con la Conferencia Episcopal Española. Me parece una excelente oportunidad para que ponga sobre la mesa una serie de exigencias a los obispos españoles. Sin ánimo de ser exhaustivo, cito las siguientes: renunciar voluntariamente a los privilegios económicos, educativos, fiscales, jurídicos, culturales y jurídicos de los que disfruta; devolver los bienes inmatriculados a su nombre a sus verdaderos dueños: el pueblo y el Estado; aplicar la Ley de Memoria Democrática en sus instituciones, templos y otros lugares religiosos; renunciar a las asignación tributaria y comprometerse a autofinanciarse; eliminar la enseñanza de la religión confesional en la escuela y apoyar la creación de una asignatura de la historia de las religiones en el marco de la historia de la cultura; apoyar la creación de un Estatuto de laicidad en los ámbitos estatal, autonómico y municipal; pedir perdón por la pederastia e indemnizar a las víctimas; apoyar la revisión del artículo 16.3 de la Constitución española que sitúa a la iglesia católica en una situación de privilegio y a las otras religiones de discriminación; pedir perdón por el apoyo al golpe de Estado que terminó con la democracia republicana y a la legitimación de la dictadura franquista. 

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Juan José Tamayo es teólogo, emérito honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus últimos libros son: Cristianismo radical (Trotta, 2026); Política y religión (Tirant, 2026).

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