GUERRA EN IRÁN

"No a la guerra", un sentimiento pacifista asentado en España más allá del eslogan

Pedro Sánchez, en la XXXVI Cumbre Hispano-Lusa en La Rábida.

“No a la guerra”. El presidente del Gobierno ha recuperado el histórico lema que marcó las protestas contra el conflicto militar en Irak en 2003. Pero, frente a las tesis de electoralismo que dibuja la oposición, detrás está principalmente la canalización de un sentimiento mayoritario de la sociedad española, que se ha situado en posiciones pacifistas desde hace décadas.

Aquellas protestas contra el Gobierno de José María Aznar fueron multitudinarias y continuas en todo el país, y le costaron, junto a la posterior gestión de los atentados del 11-M de 2004, la derrota en las urnas al Partido Popular en las elecciones de marzo de aquel año. Y ese sentimiento antibelicista de la sociedad española y a favor de los derechos humanos y de la paz se ha visto de manera palpable durante el último año con las manifestaciones y concentraciones contra el genocidio ordenado por Benjamin Netanyahu (Israel) en Gaza.

Como pasó con las protestas por Palestina, España vuelve a ser la que representa la conciencia moral de Europa, que en un primer momento se acercó a Donald Trump, pero que ahora empieza a alejarse de la posibilidad de unirse a Estados Unidos e Israel en una guerra en Irán que no cuenta con ningún tipo de respaldo de legalidad internacional. Incluso Giorgia Meloni, la cara más potente de la ultraderecha en la UE y la supuesta mejor aliada de Washington, rechaza participar en la ofensiva. Una decisión anunciada tras cinco días de silencio y utilizando como principal argumento la referencia a España y la negativa a que se usen sus bases militares.

Rechazo a la guerra en Irán

Ese rechazo de los españoles a la guerra se refleja, por ejemplo, en la encuesta exprés de 40dB. para El País y la Cadena Ser, que concluye que el 68,5% de los españoles se opone a la intervención en Irán de Trump y Netanyahu. La decisión de Sánchez de negar el uso de las bases a Estados Unidos para atacar Teherán también concita una mayoría de apoyo, algo más del 53% de la población.

Aunque no logra la mayoría, la actuación del presidente del Gobierno es apoyada por el 42% de los ciudadanos, pero supera de lejos el bajo apoyo a la posición de Alberto Núñez Feijóo (PP), que sólo llega al 18,7% de los encuestados. Suscita, además, un gran sustento del 67% el envío por parte de España de la fragata Cristóbal Colón para la defensa de Chipre.

También este ataque militar y sus amenazas comerciales a España dejan por el suelo la imagen de Trump en España, ya que el sondeo dice que sólo el 13% de la población está de acuerdo con él. Su mayor caladero está entre los votantes de Vox, con un 30% dando su visto bueno.

Sentimiento mayoritario contra Trump y Netanyahu

La imagen del líder de Estados Unidos fue también testada en el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de febrero, antes de que se produjera el ataque unilateral junto a Netanyahu a Irán. Entonces el 76,5% de los encuestados tachó de mala o muy mala su impresión respecto al magnate, en tanto que solo un 3,8% lo veía regular y un 15,7% de manera buena.

En ese mismo barómetro del CIS el 79,5% de los ciudadanos consideraba que Trump es un peligro para la paz mundial y un 67,4% opinaba que la actuación de la policía paramilitar de ICE en Minneapolis es una amenaza para el propio sistema democrático. Además, reflejaba que los españoles están de manera abrumadora en contra de la intención de la Casa Blanca de hacerse con Groenlandia (el presidente de EEUU solo tenía el respaldo del 2% de los ciudadanos).

Ese sentimiento antibelicista y de condena de los ataques unilaterales y fuera de la legalidad internacional se ha visto con claridad entre los españoles en los últimos años por la actuación de Israel en Gaza, superando los sentimientos partidistas. Por ejemplo, en octubre del año pasado un sondeo de Gesop para El Periódico reveló que casi el 62% de los ciudadanos estaba a favor de cortar cualquier tipo de relación con el Gobierno de Netanyahu.

En este sentido, según una encuesta publicada por el Real Instituto Elcano en verano del año pasado, hasta el 80% de los españoles tachaba de genocidio la actuación de Israel en Gaza, en tanto que el 78% entendía que los Estados europeos debían reconocer a Palestina como país y el 70% estaba a favor de medidas más duras por parte de Bruselas contra Netanyahu. Y todo ello sin que haya sentimiento antisemita, porque el 76% mostraba grados de simpatía por los judíos superiores a un cinco (en una escala del uno al diez).

Asimismo, la población española sigue con mucho interés lo que pasa en Oriente Medio y se siente concernida. En julio del año pasado el barómetro del CIS preguntó ya por los bombardeos que se habían producido entre Israel, Estados Unidos e Irán, dejando constancia de que el 77,1% de los ciudadanos confesaba que se sentía mucho o bastante preocupado por la situación. En ese mismo estudio, se incluía que cerca del 55% de los encuestados estaba a favor de la postura de Sánchez de limitar el gasto en defensa al 2,1% del PIB frente a la intención de EEUU de que sea un 5% (con un 29,1% de personas a favor).

El "No a la guerra" de Sánchez

En el Gobierno señalan durante estos días que la posición marcada por Sánchez del “No a la guerra” responde principalmente a esa enorme base social antibelicista y que, como remarcó el presidente durante la conferencia de prensa con motivo de la cumbre hispano-portuguesa de este viernes, es compatible con mantener los compromisos internacionales de defensa como el envío de una fragata para respaldar a Chipre.

El jefe del Ejecutivo solicitó este viernes comparecer ante el Congreso, como ha exigido la oposición, para informar sobre la postura de España. La idea es hacerlo después de la reunión del Consejo Europeo, que se celebrará los días 19 y 20 de este mes. Desde el Gobierno se insiste en que no hace falta la autorización del Parlamento para el envío de la fragata porque se ampara en el artículo 17 de la ley de defensa nacional. Asimismo, el presidente remarcó que la guerra en Irán es un “evidente error que vamos a pagar”. 

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