Es "antinatura" vivir sin normas todo el rato y sin guerra de por medio
Con este título quiero decir que la Naturaleza, aunque nos parezca que a veces actúa caprichosamente, no es así. La “Pacha mama” siempre actúa según leyes; unas veces descubiertas por el hombre de ciencia, otras en vías de investigación y otras por descubrir. Pero, cuando los científicos –y los hombres en general– pretenden saltarse tales leyes o normas, raro será que la Natura no proteste. Un ejemplo de ello lo tenemos en el “cambio climático”.
Ya decía Paul Heinrich Dietrich (1723-1789), barón de Holbach en unos de los libros, Sistema de la Naturaleza, más importantes de la Ilustración, que “el hombre es obra de la naturaleza: existe en ella, está sometido a sus leyes, y no puede franquearla o salir de ella ni siquiera mediante el pensamiento”.
El gran problema del ser humano es su corta y lineal vida, lo que hace que no la pueda repetir y corregir
La razón de la que está dotada la especie humana es sólo una falla real, que hace creer al hombre que la posee, estar capacitado para escapar de esa red en la que permanece atrapado. Incluso cuando creemos que somos libres o hablamos del “libre albedrío”, no hacemos más que confirmar lo que hace tiempo dijo el barón de Holbach.
Digo todo esto porque parece que estamos viviendo un mundo sin reglas, en el que sólo impera la ley del más fuerte; el Derecho internacional no es tenido en cuenta. Y, al menos en el hemisferio occidental, donde aún quedan restos de la influencia de EE.UU, su presidente, Donald Trump, con total desprecio de Europa, solamente busca interesadamente el negocio armamentístico e inmobiliario. Su actitud está fomentando y apoyando un fascismo que nos puede –no sé si será consciente de ello– llevar a una tercera guerra mundial. Los animales de otras especies están como atados al instinto, no pueden prescindir de él si quieren sobrevivir; mientras que la especie humana cuenta, aunque bastante dosificada, con la razón, que, bien aplicada, puede llevarla a alcanzar otras metas sin tener que salir de la realidad. Pero su ambición cuasi instintiva le conduce a la guerra, sea ésta del tipo que sea, como medio de selección y supervivencia.
Esta visión del hombre puede parecer pesimista, pero es todo lo contrario, ya que, aunque con limitaciones, en sus manos está poder usar la razón –de la que no disponen otros animales– de forma más inteligente y solidaria.
El gran problema del ser humano es su corta y lineal vida, lo que hace que no la pueda repetir y corregir lo que en ella haya hecho mal. Tampoco puede, como ocurre con ciertas especies, transmitir a sus descendientes las experiencias acumuladas, pues los tiempos y la cultura cambian. Así que a niveles individuales o familiares esa transmisión es casi imposible. Dice el refrán que no hay mal que cien años dure, o, como decía el economista John M. Keynes, dentro de cien años todos muertos.
Si pudiésemos contemplar la historia humana con una perspectiva mucho más amplia, este mundo, sin duda, sería mejor.
Aquí lo dejo...
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Manuel Vega Marín es socio de infoLibre.