Bienvenido, 2026

Jose María Barrionuevo Gil

Bienvenido, 2026, a nuestro mundo, porque hemos puesto muchas esperanzas en tu llegada. Estamos contentos, porque nos podrás permitir ser más sabios y mejores.

Ya sabrás por las noticias que te han ofrecido los medios que 2025 se ha marchado, se nos ha ido para no volver, pero podemos decir que se nos fue de las manos también y, a pesar de haber hecho todo lo posible por él para que nos permitiera a los humanos más sensatez, no nos hizo caso por un mal entendimiento de la tan traída y llevada libertad, que algunos interpretan y contaminan con aviesas intenciones.

El 2025 se fue, pero optó por hacerse valer entre malas compañías, con gentes que no tenían reparo alguno en hacer la guerra y, es más, en convertirla en un tremendo genocidio, como nunca nos había contado la vieja historia.

El 2025 se fue, pero optó por hacerse valer entre malas compañías, con gentes que no tenían reparo alguno en hacer la guerra y convertirla en un genocidio

Vistas las tremendas dimensiones de la trágica muerte de tantos inocentes que no eran soldados, de la destrucción de viviendas, escuelas, hospitales... que nunca fueron de los cainitas, que no semitas, de la persecución de los que huían de los bombardeos, así como de los que se acercaban en filas inmensas a por algo de comida, de la destrucción total para que no pudieran ni volver... todo esto y más nos ha hecho pensar más de una vez y a más de uno que el ataque al concierto de los otros, también inocentes, aunque fueran de su propia raza y de su propio dios, y dada la terrible y desproporcionada respuesta, nos ha hecho pensar, decimos, que el concierto había sido, estratégica y militarmente, decidido de antemano por los medios superpoderosos, dadas las circunstancias de situación y vulnerabilidad del sitio en el que se celebró. No se nos quita de la cabeza, aunque los enviados de los más que antiguos dioses se hagan los nuevos, que el salvaje ataque al concierto israelita habría sido instigado, en último término, por los bien pensantes del más que exagerado cainismo, para resolver de una vez todas las dudas que se pudieran alzar sobre el acoso constante durante tantas décadas, sabiendo como sabemos que tampoco iba a ser tan mal visto por los representantes de multitud de países, burocratizados, que no de ciudadanos, para perdonar o, al menos, no condenar este imparable genocidio, entendiéndolo sólo como una guerra defensiva. Dados los poderosos medios de información de que goza el poder judío, no nos extraña. Podemos recordar que Israel estuvo en la base de la creación de Hamas para ir contra la OLP. Netanyahu parece haber dejado a Yahvé como un impresentable, igual que aparece en muchos pasajes bíblicos.

La guerra de Ucrania tampoco nos puede servir de modelo del bien pensar y hacer. Detrás de las propuestas de Putin, nos embarga la idea de que más vale un mal acuerdo que una buena guerra, pero hay que dar tiempo al tiempo sin prisas que aprisionan. 

El Tío Sam, que no ha dejado en estas últimas décadas de ir cerrando el cerco de su OTAN hacia el Oriente de Europa, con el beneplácito  inocente de los países que fueron liberados tras el final del Pacto de Varsovia, ha llegado a tocarle las narices a la mismísima Rusia. La nunca defenestrada beligerancia yanqui ha visto claro, ahora más que nunca, el negocio de las armas, tras el abandono de Afganistán en manos de los tan anatematizados talibanes, porque aquella guerra, en verdad, no le resultaba rentable. Ahora le toca a Ucrania poner sobre la mesa a los muertos y expatriados, además de costear el incesante turismo de ir y venir de su presidente, cuando la tecnología del teléfono es muy precisa y segura por moderna y avanzada. A pesar de todo, les queda, sin embargo, el servicio hipócrita y fácil de los cada día más dudosos media que jalean las dotes políticas del Tío Sam.

No queremos molestarte con los muchos conflictos que son “amparados” por el Tío Sam y dónde mete sus manos, que nos tienen al planeta hecho unos zorros.

Querido 2026, queremos que desde estos primeros días veas y nos hagas ver, con más claridad y luz, como es lo propio de este hemisferio Norte ya a partir de ahora, que la paz y los acuerdos son más necesarios que nunca, aunque tengamos que empezar desde el principio por la educación ética y científica, crítica y respetuosa, como nos lo recordaremos, dentro de unos días, el mismísimo día treinta de este mes, “Día Escolar de la No Violencia y la Paz".

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Jose María Barrionuevo Gil es socio de infoLibre.

Jose María Barrionuevo Gil

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