Todo empezó con un juez
Vivimos un peligro que quizá no sentimos más que los que conocimos de cerca el fascismo, pero este peligro existe con una batalla emprendida sin rubor contra Pedro Sánchez. Su único pecado, según ellos, es querer hacer de España un país real, con catalanes, vascos, homosexuales e inmigrantes, porque para emigrantes ya tuvimos dos millones creados por ellos. Y para colmo crea una amnistía en contra de aquellos cuya religión le dicta el amor al prójimo, pero ellos solo odian a casi todo.
Y creo que no hay que tomar a broma lo que está pasando, que empezó con un juez, Baltasar Garzón, se persiguió a su actual esposa Dolores Delgado con altos poderes judiciales y se eliminó a Ruz y muchos otros que eran un estorbo para un plan de togas muy preconcebido. No sé si quizá por Aznar en su fase primaria, pero desarrollado en el tiempo con una ayuda actual definitiva en Trump que quiere eliminar Europa y sus valores, siendo aquí el trampolín para ello, ya que Madrid es el centro del fascismo europeo. Aquel fascismo que celebró la batalla en Leningrado con aquella Séptima sinfonía de Shostakovich, interpretada por una orquesta diezmada y hambrienta en la lucha. Luego llegó aquella Novena de Beethoven en la Puerta de Brandeburgo con Barenboim a la cabeza, por cierto, judío y amigo de palestinos con su orquesta del Diván, que celebraba el fin del comunismo leninista con el muro de Berlín destrozado. Estos son los símbolos que le duelen al fascismo actual renovado, pero capaces de todo a través de una lucha primaria en Madrid contra un presidente que además es líder, y lo saben.
Putin está hoy dispuesto a ser íntimo con Trump con beneficio propio en un tiempo en que el dinero ha barrido las ideologías y China esperando que pase la ola
Es el momento de que Europa se defina, que se acuerden de aquella decisión de Merkel de separar a la derecha real del fascismo y que se prepare para esta nueva batalla, de momento sin tanques. Pero hay que acordarse de que hoy Putin no representa a la otra cara del poder como en su día fue Rusia. Putin está hoy dispuesto a ser íntimo de Trump con beneficio propio en un tiempo en que el dinero ha barrido las ideologías y China esperando que pase la ola. Porque los que mandan de verdad son Elon Musk y sus amigos. Por eso, quizá a la derecha le da igual tener a un líder que es una pena, porque puede que ya tengan preparado a su sucesor o sucesora para el futuro gobierno. Y quizá no sea ni Ayuso, que es como Feijóo en inteligencia, pero es triste pensar un gobierno con Aldama de ministro de algo. ¿Y si volviera Aznar y hasta Felipe…?
Y mientras aquí aguantando que en la izquierda se insulten entre ellos, como hace Belarra, porque todos quieren ser Pedro, pero actuando así yo solo pensaría en un Pedro presidente con varios ministros actuales con Rufián y Delgado incluidos. Acabo porque quizá yo también esté escribiendo tonterías…
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Cesar Moya Villasante es socio de infoLibre.