Librepensadores

Mercancías

Josep Tomas Porres

Somos cifras y números. O producimos y somos beneficiosos o consumimos y somos unos parásitos sociales. "¿Somos libres?", preguntó él, y el banquero le respondió: "¡Claro que lo somos, y que bien vivimos!". La clase económicamente dominante, que además es la que domina políticamente, tiene al resto engañado, lo explota por un salario injusto y además gran parte de este salario vuelve a ellos por medio de hipotecas, préstamos e impuestos.

Haciendo referencia a la libertad, los ricos y poderosos viven sólo para el dinero y sin el serían incapaces de vivir, es decir, el dinero es superior en ellos. Viven esclavizados por el dinero, por lo tanto no son libres. El resto del mundo es esclava de los ricos, que los ve sólo como números y beneficios, lo que les convierte en menos libres. Quien piense lo contrario, que vuelva al principio del texto.

"Quién somos?", preguntó él, y el filósofo le respondió: "No lo sé, ¡somos extraños en nosotros mismos!". Y sí, señores y señoras, la verdadera razón de nuestra existencia actual no está en nosotros, está en unos simples papeles marcados que denominamos dinero. ¡Dios existe gente! Pero este Dios no es bueno ni compasivo. Es implacable, se alimenta de codicia y no le importa nada salvo él mismo.

Los que quieran ser algo más que unas simples mercancías, los que quieran superar a Dios, los que quieran ser libres no lo pueden ser sin pasar antes por una verdadera revolución individual, tienen que cambiar sus prioridades y abandonar los ideales de la sociedad actual, el “tienes que triunfar en la vida sin que te importen los otros, y si no lo consigues, ¡es culpa tuya!". Si vives en la calle... "¡es culpa tuya! y nosotros, los ricos y poderosos, ¡no te ayudaremos!. Este cambio individual es positivo pero para que realmente sea útil se tiene que producir en la mayoría de la población. Un alcalde no puede cambiar todo un país a no ser que más alcaldes piensen igual que él.

En conclusión, la lucha por la libertad es una empresa titánica, puesto que el "enemigo" ha establecido raíces muy profundas en el pensamiento de la sociedad y además tiene armas como la propaganda, con la cual puede destruir la credibilidad de su adversario en pocas horas, y el miedo que todavía es un arma más terrible, que ha sido utilizada y perfeccionada durante siglos de opresión. Pero esto no hará que la lucha se detenga, cada vez son más los partidarios de la libertad, cada vez son más los que quieren una humanidad digna, una existencia que sólo dependa de nosotros. Porque no somos simples objetos para obtener beneficios, ¡SOMOS PERSONAS!

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Josep Tomás Porres es socio de infoLibre

  

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