Ni siquiera el Tribunal Constitucional hace lo que quiere

Felipe Domingo Casas

En dos ocasiones quise caminar con ligereza en estos días navideños por la calle Goya de Madrid, supongo calles nombradas con el pintor de Fuendetodos en otras ciudades, y no pude. En las aceras estrechas de esta calle, a los obstáculos permanentes de las bocas del metro, los quioscos, las marquesinas de los buses, los andamios levantados en algunas  fachadas, las losetas ahuecadas al pie de los alcorques, se ha unido el tropel del gentío moviéndose arriba y abajo. Solo pude hacerlo pidiendo perdón por algún codazo o pisotón, que alguno consintió con paciencia y otro con mal humor. Sin ponernos de acuerdo, vi a personas bajando a la calle o transitando por la calzada reservada a los buses y los taxis, mirando de reojo por si acaso. Uno no hace lo quiere sino lo que puede. Sirva de ejemplo esta experiencia personal para trasladarlo a la política.

En este tiempo de urgencias y de búsqueda de soluciones rápidas a problemas complejos, encontramos ejemplos numerosos entre el querer y el poder. Al Gobierno y a las Cortes no les han salido sus planes como querían en esta última temporada. Se les ha interpuesto el Tribunal Constitucional y han tenido que retrasar algunas reformas por la intervención preventiva del TC en algunas de ellas, muy divulgadas, tragándose el sapo por la lealtad que se deben las Instituciones del Estado para no hacer saltar por los aires el necesario respeto, aunque en ese baile se zarandee la Constitución de izquierda a derecha, adelante o atrás, como en La Yenka.

Este martes pasado, el Gobierno ha aprobado un conjunto de medidas anticrisis para ayudar a las personas y familias más desfavorecidas, mantiene las que favorecen a los sectores de los transportistas, pescadores y agricultores, que usan el combustible como el principal medio de su actividad, y alarga por todo el año los descuentos en los transportes públicos y, por un tiempo, en los urbanos. Pero estas medidas, potentes y amplias, ya han encontrado su debilidad: el IVA, que se elimina de los productos básicos o de primera necesidad, deja fuera la carne y el pescado, con lo que ya han comenzado las críticas, que se extenderán en los próximos días. “Las medidas se han quedado cortas”.

Al Gobierno y a las Cortes no les han salido sus planes como querían en esta última temporada

El esfuerzo que se está haciendo para impulsar una dieta saludable a la sociedad española, que se fomenta desde el Ministerio de Consumo y organizaciones de consumidores, dietistas y nutricionistas para que llegue a las familias, a la población infantil y a los menús de los colegios, puede que haya influido en esta decisión. ¿Se debería eliminar el IVA también de la carne roja, con grasas más saturadas,  que tiene un mayor grado de purinas y que fomenta el ácido úrico, o solo de la blanca, principalmente procedente de aves como el pollo o el pavo? ¿Carne sin IVA sin distinción de su tipo? ¿Y del pescado, qué decir? ¿El pescado de carne azul o también el de carne blanca? ¿El considerado salvaje y los mariscos, incluidas las angulas, o solo los de piscifactorías, hoy los más extendidos y de menor precio? ¿Solo el pescado plano que tiene menor riesgo de anisakis o también el grueso y de mayor volumen? Cualquier decisión que tuviera o no tuviera en cuenta alguna de estas características de estos alimentos está produciendo ya críticas muy agrias.

Tampoco el Tribunal Constitucional ha podido hacer lo que quería. Me llamó mucho la atención que el Tribunal Constitucional trasladara a la opinión pública en un comunicado que, celebrado el Pleno del día 19 de diciembre en el que el Tribunal Constitucional ganó por 6 votos a 5 varias votaciones y, finalmente, que impidiera preventivamente que se votara en el Senado su propia renovación, no se celebrarían más plenos en los días que quedaban de 2022. ¡Y ha tenido que celebrar dos! ¡Vacaciones frustradas! Y sin paga ya de enero, porque desde hoy, día 29, en el que “el Pleno del TC verifica por unanimidad que los cuatro juristas propuestos por el Gobierno y el CGPJ cumplen los requisitos exigidos por la Constitución” prácticamente ya no son miembros del Tribunal Constitucional ni su presidente, Pedro González-Trevijano, ni el magistrado Antonio Narváez, los cuales se negaron a aceptar la recusación y antes a abstenerse. Sic transit gloria mundi. Porque lo idóneo, lo necesario, lo lógico y lo constitucional será que el TC constituido no mantenga la doctrina que se ha impuesto en el Auto publicado este 28 de diciembre.

Feliz año 2023.

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Felipe Domingo Casas es socio de infoLibre.

Felipe Domingo Casas

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