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¿Vuelve la censura previa?

Marcelo Noboa Fiallo

¡Quién lo diría! La censura previa vuelve, 48 años después de que la palmara quien la implantó, Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la gracia de Dios. Los que vivimos aquellos últimos años del franquismo recordamos con tristeza y angustia la impotencia con la que asumíamos el que en los últimos momentos se nos comunicara la suspensión de una obra de teatro que ansiábamos ver, la suspensión de una película, la retirada de un libro, la anulación de una conferencia… que las mentes “preclaras” de los funcionarios censores del régimen con una prepotencia y una ignorancia supina eran capaces de dictar sentencia sobre la “maldad” o “inmoralidad” que se escondía tras una actividad cultural.

El PP y sus terminales mediáticos, guardadores de las esencias del discurso tan rentable sobre los enemigos de España con ETA siempre presente, han vuelto a la carga

Llegada la democracia nos lanzamos como seres abstinentes al consumo de lo que tantos años nos estuvo vedado, hasta que normalizamos nuestros hábitos lectores, cinéfilos, teatrales… que nos hicieron olvidar que aquellos espantosos años existieron (los mayores lo recordamos como un mal sueño, las nuevas generaciones, por suerte, no saben lo que aquello fue). En esas estábamos hasta que llegó Vox a cinco gobiernos autonómicos y 140 ayuntamientos de la mano del PP (¿o fue al revés?) y ha empezado la escabechina con aquello que más odian, la cultura, el medio ambiente, la ciencia, el feminismo, las políticas migratorias…prohibiendo una obra de Virginia Wolf (Orlando) o Romeo y Julieta despiertan (del austriaco Petschinka), retirando placas conmemorativas de gentes de la cultura, talando árboles, borrando carriles-bicis, prohibiendo cantar en asturiano, repartiendo ceniceros (Valladolid) para que la gente, en uso de su “libertad”, fume donde le salga de…

El PP y sus terminales mediáticos, guardadores de las esencias del discurso tan rentable sobre los enemigos de España con ETA siempre presente, han vuelto a la carga. Esta vez en contra de la programación que el festival de cine más internacional y prestigioso, el Festival de San Sebastián/Donostia, ha programado.

Esta vez se trata de la entrevista-documental No me llame Ternera, del periodista Jordi Évole, al que fuera jefe de ETA y asesino sanguinario José Antonio Urritikoetxea, cuya proyección está programada para el día 22. Es decir, que todavía nadie la ha visto y sin embargo ya han saltado a la palestra las asociaciones víctimas del terrorismo (Mari Mar Blanco/PP), políticos del PP, “intelectuales” como Fernando Savater o escritores como Félix de Azua, Fernando Aramburu, Andrés Trapiello…quienes, en una carta, han pedido la retirada de la proyección porque entienden que en ella se “blanquea a ETA” (se ve que, además de “intelectuales”, son poseedores de dotes adivinatorias al juzgar algo sin verlo). Ninguno de los 54 firmantes de la carta ha visto el documental.

Lo cierto es que en este país, en el marco del Festival de San Sebastián o fuera de él, se han programado y proyectado películas y documentales sobre el terrorismo de ETA (Operación Ogro, La Fuga de Segovia, Días Contados, La Pelota Vasca, Maixabel…). Al igual que se ha hecho en Irlanda y Gran Bretaña con el terrorismo del IRA. Por cierto, llama poderosamente la atención que uno de los firmantes, Fernando Aramburu, autor de la novela Patria, llevada a la pequeña pantalla en forma de serie (con su visto bueno y aplauso) quiera imponer la censura previa a No me llame Ternera. ¿Está diciendo que su versión del terrorismo de ETA es la buena y las otras hacen apología del terrorismo?

Otro Festival de cine está en el punto de mira de PP/Vox. En el Festival de cine de Valencia, Vox, ha pedido la retirada de la película Marina, unplugged, filme valenciano sobre los discursos populistas de la extrema derecha.

Siempre hubo polémica con la proyección de algunas películas, siempre estuvieron presentes los “guardadores de las esencias patrias”, en las calles, a la entrada de algunos cines. Pero morían a los pocos minutos porque las risas indisimuladas de los amantes del cine eran más potentes que los gritos de las cavernas. Lo nuevo, lo preocupante, es la instalación, de facto, de la “censura previa”. El director del Festival de San Sebastián ha sucumbido a ello al ofrecer un pase previo al estreno de la película a los 54 firmantes de la patética carta, a los nuevos censores. ¿Qué será lo siguiente?

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Marcelo Noboa Fiallo es socio de infoLibre.

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