‘Verdades ocultas’, periodismo extremo contra el caciquismo
El cocreador de la muy recomendable Reservation dogs, Sterlin Harjo, no deja su estado natal, Oklahoma, en su nueva serie, Verdades ocultas. Esta vez entrega una historia que rebosa corazón, humor y lucha contra los abusos del poder.
Lo hace a través de un periodista salvaje, kamikaze, al que se le da mucho mejor buscar la verdad que proteger su maltrecho cuerpo. Ethan Hawke, que tuvo un breve papel en Reservation Dogs, interpreta a este Lee Raybon, héroe desastroso que combina inteligencia, ternura y una propensión casi masoquista a buscarse líos.
El periodismo de guerrilla se paga caro
Librero de oficio y colaborador en una revista local, sus artículos investigan a la poderosa familia Washberg o a los neonazis locales. Las repercusiones de este periodismo de guerrilla entre vecinos que se conocen, en una ciudad mediana como es Tulsa, con unos cuatrocientos mil habitantes, se pagan rápidamente en forma de amenazas, palizas o secuestros.
Pero como le dice al personaje de su hija mientras ella le maquilla un ojo morado: “Por mí no te preocupes, preocúpate por la gente buena que no se entera de nada. Yo hago exactamente lo que quiero”.
Basada en un héroe local
El objetivo del autor de la serie es que la audiencia se ría mientras teme por la vida de su personaje. Esta historia, que ofrece Disney+, está libremente inspirada en el artista y activista autodidacta Lee Roy Chapman, fallecido en 2015. Chapman entró en el periodismo haciendo ruido.
Destapó las conexiones del fundador de Tulsa, W. Tate Brady, con el Ku Klux Klan y con uno de los mayores crímenes racistas de la historia de Estados Unidos, la masacre racial de Tulsa.
Los oscuros orígenes de Tulsa, Oklahoma
Durante dos días, en 1921, los supremacistas blancos atacaron casas y negocios de los residentes negros, una de las comunidades afroamericanas más prósperas en su tiempo. Los barrios y calles en honor de W. Tate Brady fueron rebautizados tras sus hallazgos.
Este no es el hecho que se investiga en la serie, pero el homenaje es claro al indagar en los orígenes de muchas fortunas locales logradas a través del abuso y la violencia ejercida sobre los indígenas y afroamericanos.
El indigenismo borrado de Estados Unidos
De hecho, Sterlin Harjo reivindica que la ciudad fue fundada por la tribu Muscogee, de la que él mismo proviene. A ello achaca su pasión por contar la historia de la arquitectura, la vida local de Tulsa con su amor y su oscuridad.
El propio Harjo trabajó en una revista independiente peculiar, como la que se describe en esta historia. Uno más de los detalles tan peculiares que se nota que no están inventados.
También se menciona en el guion la indudable influencia de Hunter S. Thompson, el mítico reportero que inventó y practicó el “periodismo gonzo”. Denunció corrupción local y grupos de delincuentes mientras reivindicaba a minorías marginalizadas, como hace esta ficción.
Además del fondo trasgresor de la historia, de su carga de activismo, y de su humor y buen ritmo, el estilo visual de la serie ofrece una riqueza impagable. La acción recorre escenarios reales lejanos a esos centros de ciudades que se parecen en todo el mundo.
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Se trata de la anti franquicia. Por fin. Pequeños comercios con alma y desorden, mercadillos entre lo encantador y lo friki, nichos de economías clandestinas insospechadas, comunidades que muestran el deterioro social y mental de muchas poblaciones de Estados Unidos.
Lo mismo ocurre con sus habitantes. Como ya hiciera en Reservation dogs, se aprecia el esfuerzo de Harjo por retratar gente real, convertidos en personajes, pero con sus formas de vestir y expresarse, con la mezcla racial propia de Tulsa.
Ni los decorados ni las personas ni los sentimientos que muestra la serie parecen estandarizados. Una ética de la autenticidad recorre cada decisión y gracias a ella llegan el disfrute y la emoción. Ojalá se firme una segunda temporada porque no sobran series tan personales y subterráneamente políticas.