El Chojin: "La única prioridad que concibo es la de poner primero en la fila a quien más lo necesite"

El Chojin (Domingo Antonio Edjang Moreno) celebra 25 años de carrera con 'Balance'.

El Chojin (Domingo Antonio Edjang Moreno, Torrejón de Ardoz, 1977) celebra 25 años de carrera musical con Balance, un disco con 27 canciones y colaboraciones de más de 30 artistas de 12 nacionalidades diferentes. "En un mundo en el que nos quieren convencer de que las fronteras son la lógica, la música es perfecta para saltar sobre ellas", nos cuenta el músico, uno de los participantes en el curso de verano que infoLibre celebra este próximo martes 14 de julio en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (consigue tus entradas gratuitas aquí).

Una cita en la que, durante todo el día y bajo el título De la censura al algoritmo, participarán también Pepa Bueno, Marc Biarnés (No Solo Viernes), Arturo Lezcano, Antonio G.R., Elena Reinés o nuestro director editorial, Jesús Maraña. Un encuentro que busca el enriquecimiento y que nos sirve como excusa para charlar un rato con el emblemático rapero.

¿Por qué es importante apuntarse al curso de verano de infoLibre en la Complutense?

Porque cuantas más herramientas tengamos —y la información es una de lo más útil—, mejor podremos desenvolvernos en un mundo en constante cambio, en el que parece que el objetivo es encontrar nuevas y más efectivas maneras de complicarnos las cosas.

Una de las canciones de su nuevo disco, Balance, se titula En sus redes. ¿Estamos atrapados? ¿Más conectados, pero más solos que nunca?

Creo que hemos redefinido peligrosamente la idea de “conexión”. La utilizamos como sinónimo de cercanía, cuando claramente en este caso son dos cosas muy diferentes. Uno de los retos de ser un animal social que vive rodeado de iguales es llegar a acuerdos, la discusión con intención de encontrar puntos comunes. Las redes nos han hurtado esto: por un lado, nos muestran ideas afines y, por otro, posiciones radicalmente contrarias a las nuestras. Con las primeras no hay discusión, por proximidad; con las segundas tampoco, por distancia. Un desastre.

¿Somos más manipulables que nunca?

No sé medirlo. Entiendo que el pueblo siempre ha sido manipulado por el poder, pero parece evidente que estas nuevas herramientas son extremadamente útiles. Todos llevamos en nuestro bolsillo una máquina que sirve de altavoz a grandes multinacionales, y han conseguido que la estemos sacando para echarle un ojo cada pocos segundos.

¿Pinta feo el mundo con la ultraderecha campando a sus anchas en las redes sociales y llegando a los gobiernos?

Pinta feo, sí. La gente de mi generación que ha crecido en Europa ha vivido, probablemente, la única burbuja de paz y justicia social de la historia. Una anomalía que creímos la nueva normalidad. Parece que toca volver a los autoritarismos y los recortes de libertades. Lo sorprendente es que el cambio no está siendo sibilino sino a plena luz del día, a los ojos de todos, y no parece que nos preocupe demasiado. Muchos lo aplauden. Entiendo que después llegará el rechinar de dientes.

Toca levantar la voz ante la intolerancia, los bulos, el fascismo y los mensajes de odio

En un vídeo en redes hace unos meses decía: “Me preocupa mucho que la ultraderecha haya convencido a millones de personas en el mundo de que la solución a sus problemas es machacar al débil (algunos todavía no lo dicen así y siguen usando eufemismos, lo sé). Pero me preocupa más que se lo estén dejando tan fácil".

Así lo pienso. Cuando señalan a un grupo desfavorecido de ser culpable de todos los males, históricamente siempre ha pasado lo mismo: se ha terminado usando la violencia contra él y los problemas han continuado en el mismo sitio. Es el engaño del trilero: la bolita no está ahí.

Es muy importante que la audiencia sepa diferenciar entre medios y pseudomedios. ¿En las redes sociales es especialmente difícil hacer esa diferenciación?

La gente ahora no quiere tanto información como entretenimiento y confirmación de sus prejuicios. Las redes ofrecen eso, de ahí que sea tan complicado para los medios competir, porque tienen que intentar vestir la información con ese mismo entretenimiento que tan bien funciona en los pseudomedios. El trabajo del periodista necesita de un tiempo y una dedicación que el agitador se ahorra, de modo que es mucho más probable que este llegue antes con la primera versión de los hechos. Eso es tener mucha ventaja.

Antes se incumplían los derechos humanos pero se trataba de tapar, ahora se justifica

Otra canción de Balance se titula Cansaos, y dice así: "El algoritmo hará por que nos saquemos los ojos. Nos quieren enfrentados, ya sé que lo han logrado. Los que están en un lado creen que el otro es el malo, ya no estamos de acuerdo ni en la forma del planeta (...) Estamos (cansaos) de bulos (cansaos), de corruptos (cansaos), de tensión (cansaos), de promesas vacías y de luchar todo el día”. No se menciona a nadie, pero es un posicionamiento claro. ¿Hay que posicionarse más que nunca?

En otra época de mi vida hubiera contestado rotundamente que sí. Hoy, no me atrevo a exigirle a nadie nada. Solo puedo hablar desde mi realidad: yo sí tengo claro que toca posicionarse. Siempre lo hice pero, para mí, es importante dejar cristalino que mi música es lo que hago y lo que soy: una persona comprometida con sus ideales. Toca levantar la voz ante la intolerancia, los bulos, el fascismo y los mensajes de odio.

¿Defender los derechos humanos ya no ‘está de moda’?

Se siguen defendiendo, el problema es que solo los propios. Está de moda ser un tiburón y defender un supuesto orden social justo en el que el de abajo tiene lo que merece. Es una pena y un retroceso. Antes se incumplían los derechos humanos, pero se trataba de tapar, ahora se justifica. Si lo único que necesitas para saltártelos es una excusa que suene convincente, dejan de ser derechos para ser dádivas que pueden retirarse.

La nacionalidad española no la da ningún hiperventilado, es español todo aquel que tenga el pasaporte

En otra canción que se llama Gratitud, dice: "No creo en el ‘yo’, creo en el conjunto, punto". ¿Qué le parece la prioridad nacional que criminaliza y deshumaniza descaradamente a los migrantes?

Pienso lo mismo que otros millones de personas en este país: no en mi nombre. La única prioridad que concibo es la de poner primero en la fila a quien más lo necesite. Los países los conforman las personas que viven en él, por lo que me parece muy peligroso que haya quien sienta que tiene la potestad de elegir quién merece los derechos y a quién se le pueden quitar.

Con el Mundial de fútbol han vuelto esos que dicen que Lamine Yamal ni representa a España ni es español, todo por ser una persona racializada. ¿Cómo le hace sentir esto a El Chojin, que lo ha vivido en primera persona? ¿Hemos avanzado algo en este asunto?

La segunda pregunta se responde sola con su propio planteamiento. Si en cada post en el que aparece Lamine Yamal debajo lees a miles de españoles que le niegan la nacionalidad, ¿cómo podríamos decir que hemos avanzado en el asunto? Hay una realidad: la nacionalidad española no la da ningún hiperventilado, es español todo aquel que tenga el pasaporte. Ya está. El riesgo es que cada vez haya más gente con ganas de cambiar las leyes que tenemos. No hay polémica con Laporte, que fue capitán de la selección francesa sub-19 y estuvo convocado con la absoluta de aquel país, ya que nació en Francia de padres franceses y no adquirió la nacionalidad española hasta 2021. A mí me parece perfecto que decidiera defender los colores de la selección española, bienvenido, pero: ¿por qué él no es un problema y Lamine, que nació y creció aquí, sí? La respuesta es muy sencilla: racismo. Algo evidente en un país en el que recibes insultos racistas cada vez que denuncias racismo por parte de personas que se enfadan porque dicen que en España no hay racismo.

El trabajo del periodista necesita de un tiempo y una dedicación que el agitador se ahorra

Con Rozalén, Marwán, Porta y Ambkor participó en una canción para el documental Todos somos Gaza, de Hernán Zin. ¿Cómo fue esa experiencia?

Me entristece más de lo que soy capaz de expresar todo lo que el Estado de Israel está haciendo con el pueblo palestino, con la complicidad de la comunidad internacional. Cuando Marwan me invitó al tema, no había ninguna posibilidad de no aceptar. Todo lo que se pueda hacer desde mi pequeña plataforma es poco para poner el foco en la que probablemente sea la madre de las injusticias de nuestro tiempo.

¿Qué le parece que ahora apenas se hable de Gaza? Es como que ya pasó, en los medios apenas aparece. 

Reconozco que me enfada que los medios hayan dejado de hablar del tema. Todos tenemos una responsabilidad, y la de la prensa incluye informar más allá de tendencias. Entiendo que también es un negocio, pero la vocación de contarnos qué está ocurriendo debería estar por delante de ninguna otra consideración.

Me entristece más de lo que soy capaz de expresar todo lo que el estado de Israel está haciendo con el pueblo palestino con la complicidad de la comunidad internacional

¿Puede una canción cambiar el mundo? 

Lamentablemente no. El ser humano es como es, con sus luces y sus sombras, y no hay nada que indique que vayamos a cambiar.

¿Y puede un artista que comparte su verdad con honestidad y se posiciona cambiar un poquito el mundo?

Quizá tampoco, pero sí puede ofrecer algo mucho más importante de lo que parece: tres minutos que te hagan sentir que no estás solo en tus ideales. Solo puedo aspirar a servir de lugar de encuentro para personas que sienten parecido. Defiendo que el poder no necesita abusar, que la amabilidad no es debilidad y que la empatía solo funciona si es bidireccional.

¿Solo el amor es más fuerte que el odio? Se ha popularizado este lema por Bad Bunny en la Super Bowl, pero es que igual hay que reivindicar más el amor y la bondad y no sentir vergüenza por ello.

Es una bonita frase. No sé si me la creo del todo, pero como filosofía vital es para aplaudirla. El odio es muy fuerte. El odio mató a casi un millón de tutsis en Ruanda… más que enfrentarlo con el amor, diría que hay que hacerlo con la justicia. En las relaciones humanas a pequeña escala, te compro el poder del amor; en lo que toca a comunidades, mejor leyes justas.

¿Qué supone conmemorar 25 años de carrera en un disco como Balance?

Una gran satisfacción. Para mí, es muy especial ver que la constancia da sus frutos pero, sobre todo, que el trabajo me ha permitido ganarme el respeto y el cariño de tanta gente. Soy afortunado.

Los artistas latinoamericanos están muy presentes en Balance. ¿Eso es un mensaje en sí mismo para la colectividad y la diversidad?

Así es. En un mundo en el que nos quieren convencer de que las fronteras son la lógica, la música es perfecta para saltar sobre ellas. No es un discurso buenista, es la realidad: todos disfrutamos de las canciones que nos gustan, pues son una forma de expresión universal. La música nos acerca. 

Además de artistas urbanos, aparecen otros como Dani Martín, Ismael Serrano, Lamari de Chambao, Melendi... ¿cómo ha sido esto?

Yo entiendo las etiquetas en la música, por supuesto, pero si se mira bien, en realidad todos hacemos algo muy similar. Trabajar con estos artistas fue muy sencillo, puesto que aman lo que hacen, son curiosos y se divierten investigando. Yo solo les di un espacio para hacer todo eso. Agradecido por su generosidad y por todo lo que han aportado a mi trabajo.

¿Es Balance un parón en el camino para verse a uno mismo con distancia? ¿Qué ha aprendido de este balance? ¿Es un reinicio?

Rodrigo Cuevas: "La polarización sólo viene de un lado, la izquierda mantiene una increíble sensatez"

Rodrigo Cuevas: "La polarización sólo viene de un lado, la izquierda mantiene una increíble sensatez"

En realidad es una celebración, algo similar a lo que hacemos cuando invitamos a nuestra gente a un cumpleaños. No marca el final de nada, solo es una excusa para vernos. Si he aprendido algo, es que mucho más importante que el talento es la constancia y el trabajo, el respeto a lo que haces y a quienes te escuchan.

¿Qué es el éxito para El Chojin tras hacer este Balance a 25 años de carrera en este mundo loco de 2026?

El éxito es tener el privilegio de contar con personas dispuestas a escuchar lo que les propongo, haber convencido a tanta gente de que merece la pena bichear para ver qué es lo último que he hecho. Es un éxito que conlleva la responsabilidad de trabajar duro para no decepcionar, pero nunca le he tenido miedo al trabajo.

Más sobre este tema
stats