Los otros pelotazos Javier Durán
No sé si os habéis enterado de que estamos en pleno Mundial de fútbol. A mí me gusta mucho el fútbol, es una de las pocas ocasiones en la vida en las que podemos ver a a multimillonarios sentados en un banquillo.
Hoy quiero poner en valor otros pelotazos que me han llamado la atención estos días y que igual quedan injustamente opacados por las hazañas de los dioses del balompié: los Mbappé, Messi, Haaland, Lamine Yamal…
Empezamos por Madrid, el kilómetro cero de la especulación en nuestro país.
El alcalde y la presidenta de la Comunidad, dos expertos en pelotazos –incluso vía transmisión sexual–, han acordado la cesión de 19 parcelas públicas para residencias de mayores con explotación “público-privada” que, os traduzco, significa que los recursos públicos van a parar a manos privadas.
Cuando estas parcelas vuelvan a la titularidad pública no es que se nos haya olvidado su existencia, es que habrá acabado la nuestra, porque su explotación –nunca mejor dicho en el caso de residencias de mayores– la van a disfrutar durante 75 años de nada.
Unas cesiones que se unen a las que se vienen haciendo en la capital para favorecer los negocios de la Iglesia, de los colegios privados y concertados o de ese nuevo modelo de negocio que consiste en vender terreno público para construir viviendas de cooperativas dedicadas al alquiler durante 15 años, pero que pueden alquilarse ¡a sí mismos! Economía circular.
Hakuna Matata, el círculo de la vida cañón para los especuladores.
Pero no sólo de Madrid viven los pelotazos urbanísticos. Pasa también, por ejemplo, en Navarra, donde más de 500 viviendas financiadas con un tercio de dinero público y social siguen estando en manos privadas y cobrando alquileres abusivos.
O en Alicante, aunque lo de allí más que un pelotazo es una goleada:
Viviendas públicas cuyos beneficiarios son exconcejales de Urbanismo, exjefas de contratación el Ayuntamiento, un arquitecto municipal, policías locales o, en el mismo rellano, la exmujer y la excuñada del alcalde.
La guinda al pastel es que se dieron las concesiones de estas viviendas a personas que falsearon sus datos, incluso a algunas que se empadronaron allí aunque vivieran en el extranjero, o que hay nada menos que cinco miembros de una misma familia viviendo en ellas.
Pero no os preocupéis, porque hay un control estatal; la única pega es que a la mujer del funcionario encargado de ese control también le adjudicaron uno de los pisos.
Nosotros no somos la corrupta FIFA, somos los árbitros y con nuestro voto podemos sacarles tarjetas roja y del partido
En Asturias, en la playa de la Isla, en Colunga, se están proyectando 28 chalets unifamiliares a sólo 20 metros del mar, gracias a una modificación “puntual” de las normas que prohiben construir a menos de 200 metros de la playa.
Total, ¿qué son unos cuantos chalets que impedirían bajar a la playa por ese lado de la costa o que están en medio de una zona de tránsito? Detalles sin importancia. Pelillos a la mar, nunca mejor dicho.
Pero si hablamos de pelotazos no podemos dejar de hablar de la nobleza, expertos desde hace siglos en el noble arte de hacerse Robin Hood inversos, robar a los pobres para repartírselo entre los ricos.
La penúltima es de la ilustrísima Casa de Alba, que construyó unos pozos ilegales de agua, nada menos que en Doñana, para regar sus abundantes posesiones, previamente subvencionadas también por Europa y por nuestro país.
Un beneficio “ilícito” durante más de una década calculado en más de 5 millones de euros, sin contar los daños medioambientales en un entorno protegido que ahora, ¡sorpresa!, el Parlamento andaluz de PP y Vox quieren legalizar.
¿El truco para conseguir tanta impunidad? Fácil, rápido y para toda la familia, como diría Arguiñano: al ser los nueve pozos ilegales, no tenían contadores de agua y a la Guardia Civil que investiga el caso le es imposible calcular el volumen del agua que se ha extraído.
Ya sabemos que lo nuestro es suyo y lo suyo es suyo.
A seguir disfrutando del Mundial de fútbol ,pero sabiendo que, en el caso de estos pelotazos, nosotros no somos la corrupta FIFA, somos los árbitros y con nuestro voto podemos sacarles tarjetas roja y del partido. Que no se nos olvide.
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