Xabier Fortes: “Yo ya confundo la OTAN con la FIFA”

Cómo lo ve... Xabier Fortes.

Xabier Fortes (Pontevedra, 1966) dirige y presenta en el Canal 24 horas La noche en 24 horas, que celebra su tercer año consecutivo de crecimiento en audiencia. Licenciado en Periodismo, Fortes ha desarrollado toda su carrera en RTVE, en radio y en televisión, en el ámbito gallego y en el nacional. A alguien como él, que se declara no solo aficionado sino “enfermo del fútbol”, el servilismo del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ante Donald Trump, presidente de uno de los países anfitriones del Mundial, le “fastidia y repatea”.

Crecimiento sostenido de ‘La noche en 24 horas’

“La temporada pasada subimos una décima y este año hemos llegado a 2,5% de share (el porcentaje total de audiencia televisiva). Hemos subido casi medio punto. Son tres años seguidos superando el registro histórico de audiencia del que veníamos el año anterior. Estamos algo sorprendidos. Nos medimos como un canal temático no generalista, competimos con la Champions, el cine, las grandes cadenas. ¿Las razones? Imagino que tenemos una buena dosis de pluralidad en el programa, tanto de temas como de voces que intervienen, y que le damos un tono sosegado y tratamos incluso de favorecer cierta ironía. No ser ni tan dogmáticos ni tan mayestáticos. Buscamos tertulianos progresistas, conservadores, pero que tengan un tono en el que nos entendamos todos. Desde las diferencias, discrepancias e incluso momentos de tensión, lo que no nos gusta ni al equipo ni a mí, ni es la seña de identidad de la televisión pública, es convertir el plató en una carnicería. Se puede hacer televisión sacándole punta a los temas, pero creo que la gente también agradece por la noche un tono más sereno dentro de la discrepancia”.

Vox y las televisiones públicas

“Que Vox quiera entrar [en RTVE] con lanzallamas o motosierra, incluso no sé si han utilizado en alguna ocasión la expresión bomba atómica, no me sorprende porque va mucho en el tono que utiliza esta formación. Allá ellos. Yo no voy a entrar a decirle a cada partido cómo tienen que comunicarse ni el lenguaje que tienen que utilizar. Entiendo que puedan tener una visión distinta de la televisión pública y están en su derecho, pero a mí no me parece, desde luego, que si quieres construir empieces con un lanzallamas ni con una bomba atómica. Ahora que tienen, además, gobiernos de coalición o van a tener responsabilidades en gobiernos, que miren un poco para adentro a otras televisiones públicas. Parece que desde algunos púlpitos se dan clases de deontología profesional y yo creo que convendría que mirasen un poquito dentro, la pluralidad de sus tertulias, de sus minutados y la experiencia que han tenido en gestión o control sus nuevos socios de otras televisiones públicas”.

RTVE en otras etapas

“Son bien conocidas las etapas que vivimos en otras épocas anteriores, donde, por ejemplo, el presidente que se nombró salía en los papeles de la Gürtel. Donde se repartían, en ese caso, los argumentarios del partido que estaba en el poder para hacer las noticias, donde se imponía un modo de hacer información basado en la censura, en la manipulación, se hacían listas negras, se llegaba a censurar hasta Mortadelo y Filemón porque el número 200 se lo dedicaban a Gürtel. Antes de dar clases o dar lecciones, que miren un poco lo que tienen dentro. He salido en defensa de mis compañeros y lo voy a seguir haciendo más allá de que podamos coincidir o no en algunas cuestiones”.

El espectáculo de la cumbre de la OTAN

“Yo ya confundo la OTAN con la FIFA. Ya no sé si Infantino es el secretario general de la OTAN y Mark Rutte el presidente de la FIFA. Me parecen el ejemplo de dos perfectos vasallos, de dos siervos de la gleba que no tienen ni la dignidad necesaria no para ocupar su cargo, sino para ir con la cabeza alta. El papel de Mak Rutte me parece lamentable, el de Infantino aún más vomitivo. En el 86 yo tenía 20 años y voté "no" a la OTAN. Hoy posiblemente hubiera votado de otra manera o votaría por esta OTAN de otra manera. La OTAN tiene que ser el escudo defensivo de la Unión Europea más allá de los Estados Unidos. Trump, queriendo hacernos el mayor de los daños y contando para ello con Rutte como fiel escudero, vasallo o mamporrero, nos puede hacer un favor. Y es que tenemos conciencia de nuestra necesidad de autodefensa. Llegar a un 5% de inversión es una barbaridad, salvo que no queramos pagar pensiones, ni hospitales, ni becas escolares. Nuestro gasto en defensa es más que sobrado si está bien coordinado para tener una política de defensa no dependiente de Estados Unidos. A mí no me gustaría que se rompiese el vínculo transatlántico. Espero que después de Trump venga otro presidente que lo recupere y fortalezca. Pero no se puede estar a expensas de lo que pase cada cuatro años al otro lado del Atlántico. Hay que aprovechar ese momento para redefinir la política estratégica de Europa. Por ejemplo, los desajustes entre Alemania y Francia para el cazabombardero que habían programado en los últimos años es una muy mala noticia. En los Balcanes en los 90 tuvieron que venir los americanos. Nosotros no éramos capaces. Lo que hicieron los cascos azules holandeses en Srebrenica es una mancha absoluta en nuestra historia. Ahora hay que hacer una reflexión sobre qué gasto y qué política de defensa coordinada debemos tener”.

Trump sobre España, Sánchez con Trump

“Además de sus vaivenes, utiliza siempre un lenguaje muy de parvulario, muy básico. “España es horrible”, maneja cuatro o cinco palabras, con lo cual da un poco idea de su forma de pensar y de elaborar sus discursos. No soy quién, y menos trabajando en la televisión pública, para decir si Sánchez lo hace bien o lo hace mal. Que decidan los que nos ven si prefieren el modelo de Pedro Sánchez, que cuando un socio impone algo y no está de acuerdo, dice que no, o si prefieren el modelo de Mark Rutte, que es el del vasallaje. Yo tengo claro cuál de los dos modelos me gusta, pero prefiero que lo piense y diga cualquiera de los que nos ven”.

Desprestigio de la justicia

“Entre un 65% y un 70% de la gente, mucha, casi siete de cada diez personas, creen en España que la justicia no lo hace todo lo bien que debiera. La justicia debería hacer una reflexión. Parece que el Poder Judicial va por sí solo, sin que tenga ningún contrapeso, y da la impresión de que es un poder excesivamente endogámico en la medida en que el supuesto órgano que tiene que fiscalizar a los jueces parece ausente de la mayoría de los debates y solo cuando se monta un escándalo de proporciones bíblicas actúa, y de una manera muy leve. Me refiero por ejemplo a las singulares –voy a dejarlo ahí– actuaciones del juez Peinado, llegando hasta esto último de impedir a la mujer del presidente ir al extranjero porque piensa que se puede fugar. Eso no hace falta ni que lo califique yo porque se califica solo. Da la sensación de que el Poder Judicial necesita una pensada y una reforma, y sobre todo si casi siete de cada diez ciudadanos piensan que la justicia a veces se orienta por criterios políticos. Si lo de Peinado es lawfare, si lo de la instrucción del hermano de presidente es lawfare, si lo de la instrucción y condena del fiscal general del Estado es lawfare, como sostienen muchos analistas, que se debata. Pero algo está pasando en la justicia. Yo creo que el actual Gobierno de coalición ha sentado mal en amplias capas del Poder Judicial. La ley de amnistía originó manifestaciones de los jueces, huelgas, algunas protestas de asociaciones de fiscales pidiendo a la oposición derribar este Gobierno. Yo no voy a decir si hay o no lawfare, pero recuerdo mucho aquel dicho gallego de "yo en las meigas no creo, pero haberlas haylas"”.

"Concebidos no nacidos" y aborto

“Lo de los embriones y posibles futuras vidas humanas me supera. Pero sí entiendo que cuando se abre este debate desde la derecha se está preparando el terreno ideológico para dar el siguiente paso, un recorte de las leyes o de los derechos de las mujeres sobre el aborto. No se puede entender de otra manera, más que pensar que el embrión ya es una vida en sí mismo, ya es un nasciturus, y que va a ser, por lo tanto, una vida que hay que proteger desde el momento en que sea embrión. Estamos hablando de un recorte en cuanto a un derecho básico inalienable de la mujer, que es decidir si quiere tener esa vida antes de que sea vida, si quiere tenerla más adelante porque este no sea el momento, o si no quiere tenerla nunca; es su derecho. Todo ese abono ideológico por organizaciones y asociaciones de carácter ultraderechista y ultraconservador está preparando el camino para una regresión en los derechos de la mujer”.

Causas del ascenso de la ultraderecha

“El ascenso de la extrema derecha lo encajaría en los habituales vaivenes que ha habido y habrá. La política no siempre es lineal. Si analizamos los últimos 50 o 60 años de nuestro entorno europeo, a los años 60, progresistas –mayo del 68, las revueltas contra Vietnam, etcétera–, les siguieron unos finales de los 70 y principios de los 80 claramente conservadores, con Juan Pablo II, Margaret Thatcher y, sobre todo, Ronald Reagan. A eso seguirían después, en los 90, momentos de libertad, y luego vendría 2008, la regresión, la crisis. Luego, de nuevo, políticas expansivas sociales, y ahora estamos asistiendo a una regresión o involución, a algunos postulados más ultras. Hay algo de natural en el péndulo. Incluso creo que el péndulo, si está dentro de unos márgenes, no es malo del todo. Es normal que a una generación progresista le suceda una conservadora y viceversa. Pero cuando ya el péndulo se mueve tanto y en tantos países, hay que sospechar algunas cosas. ¿Por qué sucede este movimiento ultra? Desde la caída del muro [de Berlín] el sistema económico se ha transformado de liberal a neoliberal. Cuando había rival, aunque fuera uno ilusorio y engañoso como era la tramoya del muro, tras el que las dictaduras del bloque soviético eran miserables y brutales, al bloque occidental le obligaba a tener unas buenas condiciones para sus trabajadores. Cuando cae en los 90 el muro, el sistema económico ya no tiene que estar preocupado por que haya una alternativa. Empiezan a surgir las empresas de trabajo temporal, a precarizarse el empleo, el capitalismo cada vez es más egoísta. Eso aumenta exponencialmente ahora con el auge de las tecnológicas. Es un terreno brutal para que cale todo tipo de lenguaje populista”.

Neoliberalismo desbocado

“Estoy asombrado de que ahora el debate sea bajar cuantos más impuestos mejor. Bajar impuestos solo beneficia a los ricos. Cuando un obrero dice que quiere pagar menos impuestos no doy crédito. Puedo entender que el que tiene su propio helipuerto, su propio hospital y su propio avión no quiera pagarlos, pero los trabajadores necesitan que los que más tienen paguen más para que ellos puedan tener hospital, carreteras, médicos, etcétera. Esa frase brutal de "solo el pueblo salva al pueblo" me parece la mayor estupidez que oído en muchísimo tiempo. El pueblo solo salva al pueblo pagando impuestos y exigiendo a sus gobernantes que los empleen bien. El egoísmo suicida del capitalismo salvaje que estamos viviendo con el neoliberalismo y esa pelea por no pagar impuestos me parece que han creado las condiciones para que calen los mensajes de odio de la ultraderecha. Pero claro, a un chaval de 18 o 19 años que ve asombrado lo que está pasando en el mundo y que no puede ni con su sueldo alquilar una habitación para tener una vida en pareja, las proclamas mágicas y fantásticas ultras le pueden sonar a música celestial, pero conducen a que solo se van a salvar los que tienen pasta”.

Farage, Le Pen, Trump, Vox... corrupción que no pasa factura 

“Sobre esos escándalos que hacen referencia a Nigel Farage, a Le Pen, el presunto desvío de fondos a una fundación de Vox... que les exija su propia clientela. Si consideran que está bien, nada más que hacer. La izquierda siempre ha sido más autocrítica. Eso tiene sus desventajas, pero también sus ventajas. Yo sí diría a los que en teoría piensan como yo que tuvieran otro tipo de comportamiento. Pero a los otros no tengo que darles ningún consejo”.

Geopolítica del Mundial de fútbol

“Que Infantino cree el premio FIFA de la Paz para contentar a Trump porque estaba cabreado, porque no le dieron el Nobel, es de tenerlos cuadrados. Y después, en el Mundial, Infantino está bajando la cabeza cuando Trump dice que Irán no puede entrar en su territorio más que para jugar el partido, quitándoles la igualdad de condiciones. A un árbitro somalí, el mejor de África, le impidieron pitar en Estados Unidos. Se anula una sanción al delantero centro de Estados Unidos saltándose todas las normativas porque así se lo pide Trump. Es una vergüenza. A mí el fútbol me apasiona. Yo siempre digo de broma que, junto a la rueda, la imprenta y la penicilina, el fútbol es uno de los grandes inventos de la humanidad. No me gusta el fútbol, soy un enfermo del fútbol y, por trabajo, desde hace ya bastantes años no puedo dedicarle el tiempo que yo creo que el fútbol se merece. Me apasiona el fútbol desde antes de nacer. Entonces me fastidia mucho que eso que a tanta gente y a mí nos provoca tanta pasión caiga en manos de estos sátrapas del dinero y del poder. Lo han desvirtuado bastante, incluso con esas pausas publicitarias que le ponen, con esas normas específicas que han cambiado las reglas habituales del fútbol. Con sus sucias manos están machacando el fútbol, convirtiéndolo en un elemento de poder, cuando siempre fue un juego popular. Y este Mundial es una metáfora de lo que yo quisiera que no fuera el fútbol. Las entradas no pueden tener el precio desorbitado que tienen ahora, donde solo gente o con mucha pasta o muy loca como para hipotecar su casa si quiere una entrada va al fútbol; donde es casi imposible llevar a tu chaval a ver un partido. Me fastidia y repatea en lo que lo ha convertido Infantino, sometiéndose a Trump como un vulgar vasallo. Espero que el fútbol tenga la vitalidad necesaria en todo el planeta para seguir siendo fútbol y lo rescatemos de las sucias manos en las que ha caído”.

Una selección nacional diversa

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“Según algunas tesis xenófobas Lamine Yamal no podría estar en España. Tampoco podría Nico Williams. Tenemos una selección muy coral, de norte a sur, desde Euskadi a Extremadura y a Cataluña. Estoy contento porque va un poco con la idea que tengo yo de España. Siempre digo que si España no existiera, habría que inventarla. Pero tampoco me gusta la idea de una España supuestamente una y grande, que nunca fue una y grande, y menos, libre. Me gusta más la España plural, y en ese sentido yo me siento muy identificado con la selección española. Soy muy fanático de la selección y me gusta una España abierta, inclusiva, como la que tenemos, diversa. A España le hace falta sentidiño y cuanto más queramos hacer a España uniforme y cerrada, menos España será. Me gusta un país como el que tenemos, digamos, plural, diverso, que acepte la diversidad y que sea muy heterodoxo. Siempre que hemos tenido una concepción ortodoxa y cerrada de nuestra historia nos ha ido peor”.

Una España no uniforme

“Incluso la España autonómica no tiene por qué ser uniforme. Puede ser absolutamente asimétrica, porque a lo mejor hay comunidades que no quieren tener todas las competencias que tienen otras comunidades. Aquí no se obliga a todo el mundo a tomar café, por utilizar aquella expresión famosa del café para todos. El que quiera se toma un colacao. Soy gallego y tengo un concepto de Galicia como un país que forma parte de España, pero para mí Galicia también es mi país y quiero formar parte de la nación española. Quiero que entiendan que yo, o muchos, a Galicia la entendemos con un alto sentido identitario y de reclamar sus derechos, sus competencias, para gobernarse a sí misma. En ese sentido es donde encaja mejor el concepto de España que tengo”.

España no es Madrid

“Como soy muy periférico entiendo España de una manera vertebrada desde la disparidad, la pluralidad y la distancia. Galicia está muy en la periferia de la península. Ahora un poco menos por las nuevas comunicaciones, pero hace décadas ni te cuento. Y está bien salirse de ese núcleo que es la M-30, que a veces hay demasiado CO2 o demasiada contaminación ambiental. Es innegable que en Madrid se cuece todo lo que afecta a España, hasta sus relaciones con Europa. Las relaciones con las comunidades autónomas se cuecen en Madrid, con lo cual el foco tiene que estar aquí, pero eso no impide que podamos salirnos a menudo. Deberíamos salir más de lo que hacemos. Televisión Española tiene una muy costosa pero necesaria red territorial. Ninguna televisión en España tiene nada parecido. Damos informativos con las noticias de cada comunidad. Utilizamos las lenguas propias de cada comunidad. Y yo mismo, por ejemplo, intento acudir a todas las invitaciones que puedo que me hacen desde fuera de Madrid”.

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