La falta de transparencia y los suspensos despiertan una ola de indignación entre los opositores a maestros

Centro de coordinación de las oposiciones docentes de Andalucía, a sábado 20 de junio de 2026, en Sevilla.

"Ha sido una masacre". Es la conclusión a la que llega Rosa, opositora para maestra de Primaria en la Región de Murcia, en las que se presentaron 9.451 aspirantes para 1.607 plazas. Como muchos otros candidatos, denuncia que los criterios con los que se corrigen los exámenes "no son los mismos que aparecen en la convocatoria" y critica la falta de transparencia del sistema. "No sabemos en qué nos evalúan y, por tanto, tampoco tenemos una base real para reclamar", asegura. Por eso, considera que el procedimiento de revisión "no sirve absolutamente de nada", ya que las notas definitivas se publican el mismo día en que los opositores presentan sus reclamaciones.

Rosa, de la especialidad de Audición y Lenguaje y que trabaja como interina desde 2019, asegura que en su especialidad han aprobado menos aspirantes que plazas ofertadas, por lo que van a quedar vacantes “desiertas”. Según explica en conversación con infoLibre, el principal problema es que los opositores preparan los temas basándose en unos criterios de evaluación "muy generales" recogidos en la convocatoria.

Parecido es el caso de Lucía, aspirante de Inglés en la misma comunidad, que denuncia que de su tribunal sólo aprobaron siete de los 73 opositores, lo que supone una tasa de suspensos cercana al 91%. Su principal crítica es que el resultado evidencia que "el aprobado o suspenso depende absolutamente del tribunal en el que caigas", ya que considera que los criterios de evaluación "se interpretan y aplican de manera diferente" por cada comisión calificadora, comprometiendo el principio de igualdad entre aspirantes. 

“La arbitrariedad de un sistema que juega con la salud mental, el dinero y los sueños de miles de opositores”, denuncia otra aspirante, también de la rama de Inglés, que asegura haber pasado más de un año dejando su vida a un lado para acabar suspendiendo con unas “rúbricas ocultas”. “La desmotivación es tal que muchos nos planteamos volver a emigrar fuera de España”, añade.

La indignación ya ha llevado a algunas afectadas a emprender acciones concretas. Una opositora ha presentado un escrito dirigido a la directora general y a la subdirectora de Recursos Humanos de la Consejería de Educación de Murcia para que investiguen la actuación de los dos tribunales de Audición y Lenguaje.

En el escrito, la aspirante compara los resultados oficiales de ambos tribunales y sostiene que existen diferencias que, en su opinión, evidencian la falta de homogeneidad en la evaluación. Señala que el tribunal 7 registró 14 aprobados de 58 opositores (24,1%) y que ningún aspirante superó el 3,7 sobre 5 en ninguna de las dos partes de la primera prueba, mientras que el tribunal 1 solo permitió superar esa fase a tres de los 40 opositores evaluados, un 7%, con numerosas calificaciones de cero o inferiores a un punto.

En el total de la prueba en esta comunidad han suspendido el 62,7% de los aspirantes. La Consejería de Educación de Murcia ha rechazado públicamente las críticas sobre la falta de transparencia y defienden la actuación de los tribunales. El departamento asegura que los criterios de evaluación se publicaron antes del inicio de las pruebas y atribuyen el elevado número de suspensos al modelo ordinario de oposición, más exigente que los procesos extraordinarios de estabilización de los últimos años.

Las quejas, sin embargo, no son nuevas. Las oposiciones docentes arrastran desde hace años críticas por la antigüedad de los temarios, la falta de criterios homogéneos y el peso de la interpretación de cada tribunal. Lo que ha encendido ahora la indignación es la combinación de esos problemas estructurales con tasas de suspenso muy elevadas, diferencias llamativas entre tribunales y plazas que pueden quedar sin cubrir pese al alto número de aspirantes. 

Aunque Murcia se ha convertido este año en el principal foco de las quejas de opositores, los problemas se repiten por toda España. Desde la Comunidad de Madrid, donde se presentaron 20.189 opositores para 1.756 plazas, Naiara (nombre ficticio), aspirante a la especialidad de Música, describe el proceso como “súper exigente” e “injusto”. Explica que hubo una prueba común para todas las especialidades de cultura general y que en su tribunal no les repartieron una hoja en blanco para poder realizar las operaciones de los ejercicios de cálculo, lo que les obligó a realizarlas de cabeza. 

“Lo increíble es que en algún tribunal de Música sí la han repartido y me consta que en el resto de especialidades también”, denuncia. “Si se va a tener una prueba común, todos tendríamos que tener las mismas condiciones si luego se nos va a evaluar igual, con la misma rúbrica”, añade.

A esto se suma que, según describe, “han puesto ceros como panes” sin explicar las razones de esas calificaciones. “No sabemos cuáles son los criterios con los que nos evalúan por lo que no sabemos por qué tenemos las notas que tenemos. Reclamamos y no nos contestan y sentimos la impotencia de no poder hacer nada”, lamenta. “Las cosas deberían ser transparentes porque, si no sabemos en qué hemos fallado, ¿Cómo vamos a estudiar para mejorar?”, agrega. 

Sobre la tasa de suspensos en Madrid, todavía no se conocen los datos. infoLibre ha contactado con la Consejería de Educación madrileña para conocer su valoración y visión de este tema, pero no ha obtenido respuesta, por el momento.

En Asturias los sindicatos CSIF y Comisiones Obreras denuncian que los suspensos han estado este año en la mayoría de tribunales en un 80 y 90%. Desde la Consejería de Educación de esta comunidad indican que las faltas de ortografía "constituyen una de las causas más relevantes en el índice de suspenso". Sin embargo el problema real está en la “ocultación” de los criterios y rúbricas en el proceso, según explica Jorge Caro, representante de CSIF.

“Los opositores no saben lo que se les va a pedir porque las rúbricas las tienen solo los tribunales y no son públicas”, relata. A esto se suma que en este territorio no se puede consultar el examen una vez entregado y no existe periodo de reclamación. “Si suspendes el primer examen, que es eliminatorio, no puedes presentar un recurso hasta que se ha terminado todo el proceso de oposición y tienes que presentarlo a ciegas, porque no puedes ver tu examen ni conocer las notas de los demás”, añade Borja Llorente, portavoz de CCOO.

“No existen unos criterios concretos”

UGT y Comisiones Obreras denuncian que en estas oposiciones se vive una situación absurda, en la que los aspirantes solo tienen el índice del temario, pero no hay ningún contenido concreto. "No existen unos criterios concretos. En Secundaria, por ejemplo, hay 75 temas y solo existe un índice con el título de cada uno de ellos, no el contenido", explica Beatriz García, representante de UGT, por lo que depende de cada academia o persona el enfoque que quieren seguir.

A esta falta de un contenido oficial se suma la ausencia de criterios homogéneos de corrección. "Si reclamas tampoco te lo explican. Es una impotencia brutal, porque no sabes lo que quiere el tribunal de ti y entra el factor suerte", añade García. 

Carlos Cuesta, portavoz de CCOO, coincide en que se trata de "un sistema obsoleto, que no permite elegir al candidato idóneo" y recuerda que los temarios vigentes no se actualizan desde 1993, por lo que los contenidos están completamente desfasados, poniendo el ejemplo de que para el examen de Informática se sigue preguntando por los disquetes. “En Biología no se nos pregunta por el sida ni por las pruebas PCR, porque no eran cosas que estuvieran presentes en esa época”, denuncia Javi, profesor de Biología y Geología de Madrid, que estuvo desde 2014 hasta 2021 luchando por una plaza y hasta el día de hoy arrastra problemas de salud mental por la “incertidumbre” y la “humillación” que sufrió con algunos tribunales.

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El representante de CCOO también pone el foco en que esta situación “engarza” con la problemática de los interinos. “Al no cubrirse todas las plazas, se permite que haya más personas en situación de temporalidad”, denuncia.

Los sindicatos se han reunido este miércoles con Educación para plantear una vez más la creación de un grupo de trabajo que aborde de forma específica el sistema de oposiciones. Entre sus principales reivindicaciones figuran la actualización de los temarios, la definición de criterios de evaluación comunes y una revisión del modelo de acceso para reducir la subjetividad que, denuncian, sigue marcando el resultado de las oposiciones. Desde el ministerio indican que están todavía cerrando el calendario para la consolidación de este grupo.

Con todo, ambos sindicatos piden que las críticas no se centren en los tribunales, que al final son docentes que tienen que compaginar este trabajo con el final del curso y que trabajan en unas condiciones muy complicadas, también por factores como el “calor extremo”.

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