Cultura

Erri de Luca: "En el Mediterráneo podemos hablar de crímenes de guerra en tiempos de paz"

El escritor italiano Erri de Luca.

Joseph Confavreux (Mediapart)

Erri de Luca es famoso por su trabajo como novelista, poeta, traductor y exégeta de la Biblia. También ha participado en la mayor parte de los combates de la izquierda política italiana, desde su compromiso con el movimiento revolucionario Lotta Continua hasta su oposición a la línea de gran velocidad Lyon-Turín que le valió una denuncia de la sociedad francoitaliana Lyon Turin Ferroviaire, por haber llamado al "sabotaje" de las obras, un término sobre el que se explica en La palabra contraria (Seix Barral). Comprometido hoy a favor de los migrantes, se ha convertido en uno de los opositores más duro al Gobierno de la coalición entre Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas. 

Pregunta. Usted ha criticado, en varias ocasiones, la ruta tomada por la política italiana desde que gobierna la coalición entre la Liga Norte y el Movimiento 5 estrellas. ¿Cuál es su sensación hoy?

Respuesta. Una sensación nueva, un sentimiento político que no conocía, cuando he conocido muchos, que es el asco. Se concentra en el ministro del Interior, Matteo Salvini, pero concierne al conjunto del Gobierno, nacido de la invención de una coalición que no existía antes de las elecciones y que no ha podido ponerse en pie más que traicionando las promesas de campaña y forzando abusivamente las cifras electorales. La Liga Norte formaba parte de una coalición de derechas con otros dos partidos que fueron eliminados y pasaron a la oposición. 

Es por tanto una coalición frágil, de partidos que no hacen más que continuar la campaña electoral que les permitió acceder —muy provisionalmente— al poder. Incluso ellos son conscientes de que, en un futuro próximo, los electores deberán ser llamados de nuevo a las urnas, más aún cuando es probable que la Liga Norte favorezca ese escenario porque tiene el viento a favor en los sondeos. 

P. ¿Cómo puede ser que Matteo Salvini sea el que dé el tono de la política transalpina, más que el presidente del Consejo de Ministros, Giuseppe Conte o el vicepresidente Luigi di Maio, ambos del Movimiento 5 Estrellas, en cabeza en las elecciones de marzo?

R. Por su focalización y su intransigencia en la cuestiones migratorias, que se han convertido en el centro de la política italiana, cuando deberían ser un asunto secundario. No hay ninguna "invasión", como se dice. Al contrario. Más de cinco millones de italianos están registrados en el extranjero, sin contar a todos los que viven fuera de nuestras fronteras sin estar registrados oficialmente. Aquellas y aquellos que quieren instalarse en Italia no representan ni la mitad de esa cifra. 

Esta pretendida invasión no es más que un cuento de niños que solo sirve para espantar a la gente que adora pasar miedo. Yo vengo de una épica donde la valentía era obligatoria, y hoy vivo en una época donde el miedo se ha convertido en obligatorio. El miedo se ha convertido en un refugio. Si estás en tu casa y escuchas un ruido sospechoso, ¿te escondes en tu cama o vas a ver lo que pasa? Una vez que has visto que ese ruido sospechoso se ha producido por causas accidentales que no ponen en peligro los cimientos de tu casa, parece posible superar el miedo, ridiculizarlo. 

Pero vivo en un país y una época donde las personas que tienen miedo disfrutan de ese sentimiento y lo transforman en odio y hostilidad hacia los más débiles. Hablamos de un Gobierno italiano con una "línea dura". Pero los duros son los que luchan contra aquellos más fuertes que ellos. Los que exhiben su fuerza contra los más débiles no son más que cobardes. 

P. Concluía una de sus intervenciones recientes en televisión afirmando que Italia es un país de "personas mayores, un país tembloroso, un país que tiene miedo de su sombra. Somos un país de polichinelas que tienen miedo de los caracoles"...

R. Italia es el país más viejo del mundo después de Japón, y la juventud italiana, que constituye ya una pequeña minoría de la población, se exilia en el extranjero. Se ve muy raramente a mujeres embarazadas por la calle. Las pocas veces que se escucha llorar a un bebé en un mercado, todo el mundo se da la vuelta. En cuanto a la historia de Polichinela, es una expresión napolitana que recuerda que él encarna el súmmum de la cobardía, capaz de espantarse frente a un caracol que despliega sus antenas...

P. ¿Está usted sorprendido por la trayectoria del Movimiento 5 Estrellas?

R. Sí. Ha cambiado mucho. Para mí, el detonante de este cambio se produjo en la primavera de 2017, cuando se adhirió a la campaña de calumnias que apuntaba a los voluntarios que socorrían a los migrantes, llamándoles "taxis del mar" y confiando en una investigación judicial que acusaba a los voluntarios de connivencia con los traficantes, que no ha resultado en nada. 

Desde ese giro, el Movimiento 5 Estrellas no ha dejado de desdecirse, traicionando sus promesas electorales, ya sea sobre la línea de alta velocidad Lyon-Turín, el gasoducto que debe pasas por Apulia o la situación que envenena a la ciudad de Tarento. 

P. ¿Votó usted en las últimas elecciones?

R. No, no voto. Estoy a la espera de poder votar a alguien, pero hace tiempo que espero y estoy en la misma situación que la mitad de los electores italianos. 

P. El 8 de julio recordó que la violencia contra los migrantes había sido iniciada en particular por el antiguo ministro del Interior italiano, Marco Minniti, del Partido Democrático, diciendo que era "peor que Salvini. Es él quien ha permitido esta situación (...) y Salvini se aprovecha de ella...". 

R. Minniti celebró acuerdos con una facción libia hoy en retirada a quien donó más de cinco millones de euros provenientes de los contribuyentes italianos. Participó en la campaña de difamación y de calumnia contra los voluntarios que hacen salvamentos en el mar. Cuando, en abril de 2017, yo estaba con un barco de Médicos Sin Fronteras en el Mediterráneo, había una decena de otros barcos. ¡Hoy ya no hay ni uno! [Cuando se realizó la entrevista, el Aquarius estaba atracado en Marsella por razones de mantenimiento, rotación de personal y por la retirada de su apoyo de Gibraltar. Zarpó el 15 de septiembre con bandera panameña]. Le considero responsable de los naufragios que han tenido lugar. A propósito de lo que pasa hoy en el Mediterráneo, podemos hablar de crímenes de guerra en tiempos de paz. 

P. De manera más general, ¿considera usted que los socialdemócratas europeos han abierto la vía a los nacionalistas de Italia y de más allá?

R. Son responsables primero de haber dado a los países del sur de Europa la responsabilidad completa de la gestión de flujos migratorios y de la mala gestión de los acuerdos de Dublín. Es evidente que la mayor parte de la gente que llega a Italia no quiere quedarse en ella, y pasan la frontera por todos los medios no oficiales a su disposición. 

Digo "no oficiales" porque aquí no se trata de "clandestinos". Un clandestino es alguien que se aprovecha de un medio de transporte sin pagar el billete. Al contrario, los migrantes que consiguen desembarcar en Italia han pagado muy caro cada metro de su viaje. Son huéspedes de paso. Es el único término que conviene. Cuando me encontraba en el barco con MSF, los voluntarios que recibían a bordo a las personas las recibían diciendo "bienvenidos a bordo, sois nuestros huéspedes". 

P. Se conoce su pasión por la montaña y su práctica del alpinismo, pero también ha escrito mucho sobre el mar, por ejemplo en Historia de Irene. ¿Qué representa el Mediterráneo para usted?Historia de Irene

R. El Mediterráneo se me presenta como se presentaba a Homero, es decir, una vía líquida, no una frontera, una valla o un foso lleno de cocodrilos. Para nosotros, los italianos, el Mediterráneo ha sido la vía líquida de la civilización. ¡Hemos recibido del mar la astronomía, la filosofía, el teatro, la poesía, los números y el monoteísmo! Soy originario de una ciudad, Nápoles, fundada por los griegos y no por los napolitanos, así que el mar nos dio también nuestras ciudades. 

En cuanto a las montañas, son para mí vías minerales sólidas, y no obstáculos. La historia de Italia está hecha de una invasión a través de los Alpes. Incluso los elefantes de Aníbal pudieron pasar. ¿Cómo imaginar, entonces, bloquear a los migrantes que quieren franquearla desde Italia? En el llano se pueden poner alambradas, ¡pero en la montaña es imposible!

Miro las montañas, el mar, la geografía tal y como son, no como los gobiernos europeos que quieren mistificar lo evidente. No niego que las fronteras puedan tener cierta utilidad, dibujar las divisiones de competencias entre regiones y naciones. Pero una frontera no es una barrera. Todavía menos una frontera en montaña. 

P. ¿Qué responde usted a quienes dicen que un Estado soberano tiene legitimidad para proteger sus fronteras?

R. Esto se corresponde con decir que un Estado soberano tiene legitimidad para protegerse contra los terremotos o las tormentas. ¿Protegerse contra quién? ¿De las invasiones? Se invoca con ese término a unas fuerzas armadas que quieren ocupar un país. No se puede usar para referirse a personas desarmadas que llegan en pequeños grupos, con mujeres y niños. No hay nada que proteger contra eso. 

P. Matteo Salvini despeja los reproches afirmando que la política migratoria es la misma de los dos lados de los Alpes. ¿Comparte esa opinión?

R. En Francia, el Consejo Constitucional afirmó que no era ilegal ayudar a otra persona con fines humanitarios y suprimió el delito de solidaridad. Es una cuestión ética, donde Francia hace honor a su historia. Cuando Salvini afirma ese tipo de cosas, cuando su política es comparable a la de Viktor Orbán [primer ministro de Hungría], es una de las numerosas ocurrencias que son costumbre para nuestro provisional ministro del Interior. Es una negación de la evidencia, lo que podemos considerar como el último estadio de la borrachera, cuando estás tan borracho que niegas estarlo. Sabiendo que el penúltimo estado de la borrachera consiste en entonar cantos patrióticos en plena calle...

P. En Il più e il meno, evoca su zambullida en los archivos de Ellis Island [donde se recogen documentos de llegada de migrantes a los Estados Unidos desde finales del XIX hasta principios del XX] citando sobre todo el testimonio de un italiano, que cuenta: "Me habían dicho que en Nueva York las calles estaban asfaltadas con oro. Cuando llegué, lo vi de inmediato tres cosas. La primera, que no había oro en las calles; la segunda, que ni siquiera estaban asfaltadas; la tercera, que era yo quien debía asfaltarlas". ¿Es una parábola que podría funcionar todavía, donde aquellas y aquellos que migran hoy no salen ta con las mismas ilusiones?Il più e il menoarchivos de Ellis Island

R. Es una vieja historia. Hoy, los migrantes saben muy bien que deben traer ellos el oro, y no desembarcan sin saber a dónde ir. Tienen direcciones en el bolsillo, se las arreglan para unirse a conocidos instalados ya y saben muy bien que serán mal recibidos y que se arriesgan a morir por el camino. 

P. ¿Qué pueden hacer los ciudadanos y los intelectuales para dificultar, o para sabotear, por retomar el término de La palabra contraria, las políticas injustas?sabotearLa palabra contraria

R. Los ciudadanos pueden hacer muchas cosas públicas y políticas, y ya lo hacen. Se escucha a Salvini en los medios, pero existen muchas luchas y resistencias hoy en Italia. En cuanto a los escritores e intelectuales, pueden exponerse individualmente y hacerse insultar y amenazar por esa mayoría provisional que no es más que provisional. 

P. En Il più e il meno cuenta cómo se desligó de su ciudad de origen, Nápoles, montando en un tren sin billete de vuelta. ¿Está tentado hoy de tomar un nuevo billete solo de ida para otro país?Il più e il meno

R. En absoluto. Un poeta de Sarajevo del que era amigo, que se quedó en la ciudad durante los años de asedio, rechazando aprovecharse de las invitaciones al extranjero que le llegaban, me explicó que su responsabilidad era la de compartir la situación de su pueblo y de dar ánimos a la resistencia con su presencia y su palabra. 

P. ¿Por qué tomó partido a favor de la decisión del presidente de la República italiano cuando se opuso al nombramiento de un ministro de Economía salido del Movimiento 5 Estrellas y opuesto al euro?

R. Él tenía derecho a hacerlo y razones para hacerlo. Si hubiéramos salido del euro, habríamos estado en una situación peor que la de Argentina, en una crisis tan contínua como profunda. Si Italia se derrumba, se llevaría con ella todo el sistema político italiano. 

P. ¿Cree usted que las políticas económicas europeas son también responsables del auge de los nacionalismos?

R. Para mí, no necesitamos menos Europa, sino más Europa, dándole un nuevo impulso, lo que sería posible si un número más reducido de naciones se implicaran más en sus instituciones y elevaran su nivel de integración. 

Francia y Alemania tienen la responsabilidad de dar una señal en esta dirección. Hoy, Europa es más numerosa y está más paralizada. Conservarla así es imposible, da argumentos a las fuerzas que quieren verla debilitada y desgarrada, ya sea Rusia o los Estados Unidos. 

  Traducción: Clara Morales

Lee el texto en francés:

 

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