Por qué los frescos de Sijena sí y el 'Guernica' no: la clave del traslado está en su conservación

Visitantes admiran el 'Guernica' en el Museo Reina Sofía.

El Guernica no ha salido del Museo Reina Sofía desde que llegó allí en 1992, después de 11 años en el Casón del Buen Retiro, donde a su vez arribó en 1981 tras un largo periplo internacional. Más de tres décadas en la misma institución y subiendo, pues el Ministerio de Cultura ha rechazado una nueva petición del Gobierno vasco para su préstamo temporal, aduciendo que así lo determina el informe de estado de conservación elaborado por los técnicos, que termina así de tajante: "Se desaconseja rotundamente su traslado".

El emblemático cuadro, pintado por Picasso en 1937 a petición del Gobierno de la Segunda República, se mantiene actualmente en "condiciones estables" gracias a un "riguroso control de las condiciones ambientales", según el informe del Departamento de Conservación-Restauración del Reina Sofía, que avisa de que se trata de una obra "especialmente sensible a todo tipo de vibraciones, inevitables durante un posible traslado, que podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte".

"El Guernica tiene una fragilidad total, es de las obras más frágiles conocidas por el gran público", destaca a infoLibre el profesor en el Grado de Historia del Arte y del Máster en Gestión de Proyectos Culturales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Jorge Quijano Ahijado, añadiendo que "no es nada fácil" moverlo por su tamaño y porque "tiene roturas y se sabe que cualquier cambio brusco de temperatura o de iluminación" puede afectarle: "La tarea de conservación es más compleja y delicada de lo que piensan los políticos, tiene unos protocolos muy marcados, todo tiene que estar registrado al milímetro, cada movimiento, cualquier detalle".

La enésima polémica en torno al Guernica coincide en el tiempo con la resolución judicial del Juzgado de Huesca que, tras más de una década de litigio, y obligando al cumplimiento de la sentencia del Tribunal Supremo en 2025, pone un plazo de 56 semanas al Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) para devolver a Aragón los murales del Monasterio de Sijena

En el auto, la jueza encargada del caso desoye los avisos e informes del museo barcelonés y recuerda que la sentencia de 2016 que acabó en el Supremo ya establecía que "ningún perito" había podido dictaminar la "imposibilidad" del traslado, ni que éste pudiera "suponer inexorablemente la pérdida de las pinturas". En esta misma línea, la sentencia asume el informe del Gobierno de Aragón que destaca que la Sala Capitular, convenientemente reformada, como buena parte del Monasterio de Sijena, “reúne todos los requisitos para que, a día de hoy y a todos los efectos, pueda considerarse como un espacio expositivo”. La conservación, por tanto, estaría judicialmente garantizada en este caso.

Cada obra es un mundo

Alfonso Castrillo Carpintero

Dos casos diferentes, decíamos, que coinciden en el tiempo. El Guernica, por un lado, como gran símbolo político y principal reclamo del Reina Sofía. Y los murales de Sijena, por otro, con Aragón hablando de expolio y Cataluña defendiendo su labor de salvaguarda —recordemos que fueron obtenidas por la Generalitat en el incendio que asoló el monasterio al principio de la Guerra Civil—. Ambas partes enredadas en cuestiones políticas, en definitiva, esgrimiendo al mismo tiempo cada cual sus propios informes de conservación y traslado.

"Es verdad que todo el tema del expolio, entre comillas, crea bastante enfrentamiento por cuestiones que parten de ser identitarias, ya que cada uno en su pueblo, comarca o ciudad quiere volver a tener lo que se llevaron", reconoce a infoLibre Lola Baena, conservadora de museo y gestora cultural, lamentando que esa "confrontación política" suela prevalecer por encima de los informes técnicos de conservación y sin tener en cuenta las condiciones del lugar donde vayan a estar las obras: "Esto es como con la custodia de los niños, y perdón por el ejemplo, pero pareciera a veces que lo que menos importa son los niños y lo que más las peleas y tener razón".

Por su parte, Alfonso Castrillo Carpintero, restaurador de obras de arte, recalca que estamos hablando de dos obras muy diferentes, y explica que el "traslado de una obra mural siempre conlleva que está con un soporte inerte, u otro tipo de soporte que da una rigidez", y facilita de alguna manera su traslado. "Además, normalmente, cuando se desmontan obras murales se hace en tamaños pequeños, no son los más de siete metros que tiene el Guernica", añade a infoLibre.

Y prosigue: "En el caso de Sijena, son obras de una iglesia que se quemó en la Guerra Civil y que intentaron salvar en su momento. Como restaurador, sé cómo se actúa en ese tipo de casos: se van arrancando piezas, se van poniendo soportes y se actúa como si fuesen pequeños murales. El día en que se decida desmontar, a lo mejor hay que hacer pequeñas intervenciones antes de moverlos. Cada obra es un mundo".

Se hace un informe de conservación de estado y se pone todo en marcha, con sus protocolos. Hay que estudiar cada movimiento, la temperatura, por dónde va a ir...

Jorge Quijano Ahijado

Lo que está claro es que, si la jueza ha dado el visto bueno y ha trazado un calendario para la devolución, es porque se dan las condiciones objetivas. No en vano, explica Castrillo, para mover cualquier obra perteneciente a instituciones públicas lo primero es siempre ese informe de conservación que "evalúa si es posible" y, si es afirmativo, se genera "un tipo de documentación en el que ya se ve que sí se puede trasladar y se dan todos los visados". "Una vez que se hace eso, se actúa también sobre la obra, porque en ese informe de conservación se dice que la obra se puede trasladar, pero en unas condiciones concretas", agrega.

"Se hace un informe de conservación de estado y se pone todo en marcha, con sus protocolos. Hay que estudiar cada movimiento, la temperatura, por dónde va a ir...", explica Quijano, quien todavía continúa: "Para un préstamo de una obra de arte contemporáneo menor, entre comillas, que sea de una colección de un museo público, por ley tienen que ir profesionales de Correos a supervisar todas las circunstancias del transporte y la instalación. Es más, yo he estado en un proyecto ahora con préstamos del Museo de Arte Contemporáneo de León y la institución receptora no puede tocar ni siquiera el embalaje, tiene que esperar a que vengan los del museo a supervisar. Y ha sido un protocolo importante para tres obras pequeñas. No me quiero ni imaginar lo que puede ser, por ejemplo, para la Dama de Elche".

Cuando fui directora del Museo Arqueológico de Córdoba y nos pedían cosas que se podían depositar, por supuesto que lo hacíamos en depósito, para que la gente del pueblo pudiera verlas. Pero si no se puede, no se puede

Lola Baena

Va más allá Baena en ese empeño por la conservación del patrimonio que es de todos al apuntar que para despejar las dudas en el caso de Sijena quizás sería deseable la participación del Instituto de Patrimonio Cultural de España, "que ha entrado en otros casos pero en este no". Tampoco estaría para nada de más, añade, pedir informes de fuera para adecuarlo todo a las normas internacionales que existen a nivel de conservación y de restauración: "No porque no me fíe de los compañeros técnicos de Cataluña y de Aragón, de los que me fio completamente, sino para dar luz y apoyo a una cuestión tan compleja".

Retoma la palabra Castrillo para señalar que, además del estado de conservación, las "intervenciones" y los "traslados" a los que se haya sometido a una obra también "pesan muchas veces en los criterios de poder o no" cambiarla de ubicación permanente. "Habrá quien se pregunte '¿y por qué no se puede trasladar una obra como el Guernica, que se ha trasladado tanto? Pues precisamente por la negligencia de haberla trasladado tanto de manera arbitraria. No se debió trasladar tanto en el pasado y ahora la obra está muy delicada, como es normal", plantea, estableciendo así otra diferencia con los murales de Sijena que, aunque es verdad que algunos fragmentos sueltos se han movido puntualmente a Nueva York o Londres, han estado, en líneas generales, mucho más estables en las dependencias del MNAC desde hace casi 90 años. 

Además, en el caso de aceptar el préstamo del cuadro de Picasso en esta ocasión, sería de manera temporal, lo que implica ya de por sí un viaje de ida y otro de vuelta, aumentando las posibilidades de que pasara cualquier cosa en el periplo. “Sería tremendo si le pasara algo. Nadie quiere firmar eso a nivel técnico porque no se puede garantizar”, subraya Baena sobre el caso concreto del Guernica, antes de que Castrillo termine: “Hay muchas obras que no se prestan. Hay, por ejemplo, tablas o lienzos de gran formato que no se prestan y no salen en los medios, no es solo el Guernica. Y no se prestan porque no cumplen con las condiciones y los restauradores dicen que es una obra de gran formato, que tiene un problema de consolidación y no es recomendable prestarlas”.

Otros casos en disputa

El 'Guernica' trashumante

El 'Guernica' trashumante

No son los murales de Sijena y el Guernica las únicas obras de arte que generan disputas administrativas en nuestro país. Los técnicos del Ministerio de Cultura han desaconsejado en multitud de ocasiones el traslado temporal (o definitivo) de la Dama de Elche a la localidad alicantina, tal y como reclama históricamente su ayuntamiento, al estar la pieza en un estado de “tenso equilibrio” que podría alterarse en caso de cambios ambientales. A pesar de eso, en 2023 la campaña “Devolved la Dama” se hizo viral en redes sociales y, más recientemente, el expresident de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, reclamó en múltiples ocasiones su devolución, haciendo oídos sordos a los informes de los profesionales del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, donde se encuentra desde 1971 (tras otro extenso periplo internacional).

“Cuando yo fui directora del Museo Arqueológico de Córdoba —de 2002 a 2023— y nos pedían cosas que se podían depositar, por supuesto que lo hacíamos en depósito, para que la gente del pueblo que fuera durante un tiempo pudiera verlas. Pero si no se puede, no se puede. Cada pueblo quería lo suyo, porque se creen que eso va a ser la gallina de los huevos de oro y van a recibir un turismo masivo. Es la cultura de ver el pelotazo inmediato y creerse, por ejemplo, que porque tú te lleves la Dama de Elche a Elche va a ser la pera, sin tener en cuenta que el turismo masivo no solamente afecta al patrimonio histórico, sino también al patrimonio inmaterial de un sitio”, relata Baena.

En el Museo Arqueológico Nacional están también los toros de Costitx, tres piezas de bronce de la cultura talayótica que llegaron a la institución en 1895, después de que el propietario del terreno donde se encontraron se las vendiera por 3.500 pesetas. Las autoridades mallorquinas y costicheras han pedido repetidamente a lo largo de los años el retorno de los astados, que volvieron a suelo balear en 1995 para una exposición temporal en el Museo de Mallorca pero, sin embargo, se han encontrado con la enésima negativa hace apenas unas semanas. "No es lo mismo mover una pintura, más sensible a los cambios de temperatura y humedad, que mover un bronce", ha criticado el Gobierno balear.

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