Más que la historia de un siglo

Teresa Argilés (El libro durmiente)

El libro durmiente comenzó su andadura como club de lectura en junio de 2003. Su nombre hace referencia a la necesidad de rescatar los valores y principios que duermen en el seno de los libros. El libro durmiente se define como una entidad creada sin fin de lucro. Nuestra acción adquiere la condición de voluntariado cultural. Desde el año 2012, correspondiendo con el período lectivo, impartimos los talleres de escritura creativa en dos niveles: básico y avanzado. Finalmente, la invitación a los autores para presentar sus obras o impartir clases magistrales sobre las técnicas de escritura ha dado lugar a la creación de un foro literario donde confluyen los lectores, libros y escritores, compartiendo ideas e inquietudes en pro de la cultura.

Violeta

Isabel Allende

Plaza & Janes Editores (2022)

¿Qué ha hecho Isabel Allende? Para mí escribir uno de los libros más bellos y tiernos que he podido leer en mucho tiempo.

Disponer de un montón de recursos literarios tiene el poder de abarcar un amplio abanico de contenidos, cómo utilizar los conectores para que todos ellos queden enlazados, y desgranar todos los temas que ha abordado sería hacer una reseña que bien podría ser un relato corto.

De qué habla en este libro, ¿qué nos cuenta? Nos habla del amor, de las relaciones amorosas, de los hijos, de la relaciones de amistad, de la familia, de la vida, de la guerra, de los desastres naturales, de viajes, de cómo se vive con poco y cómo se comporta la misma persona cuando tiene mucho.

Contar todas las vicisitudes de quien ha sufrido y vivido cien años, sí, cien años, de pandemia a pandemia, es arduo trabajo. Tiene una frase que lo define muy bien, “hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir. Entre ambos hay tiempo para recordar”. Nacer durante la influenza (la gripe española de 1920), así se debió denominar en su país la pandemia de 1920, y morir durante el covid-19, aunque para el mundo occidental comenzara en 2020, es una simetría del tiempo que le tocó vivir.

En principio, la autora no centra la obra en un país concreto, creo. Pero avanzando en la lectura y buscando los enclaves, yo necesito situarlos, se denota que nos habla de Chile, que no es país natal, nació en Perú, pero su es su nacionalidad.

En Violeta ha tenido la majestuosidad de dotar a su protagonista de todas las fortalezas y debilidades que puede reunir una mujer, las personifica en ella, pero pone de manifiesto cuán fuerte ha de ser el género femenino para sobrevivir a todo. A las pasiones, al maltrato, al amor fraterno, al amor con sexo y sin sexo, a los reveses que te envíe la vida, a las luchas obreras y de clase, al feminismo… Y absolutamente todo te hace más fuerte o te destruye, pero no será Violeta quien desfallezca ante nada.

Descubrimos en esta lectura que las fronteras de los seres humanos, mujeres sobre todo, son salvables con el empeño y el empuje que te proporciona la fortaleza y la convicción. "Después de vivir un siglo, siento que se me escurrió el tiempo entre los dedos. ¿Adónde se fueron estos cien años?... No pensaba en la muerte porque esta entusiasmada con la vida".

Lo más intrigante durante la lectura es que Violeta escribe cartas, pero: ¿a quién se las escribe? Le cuenta toda su vida a alguien a quiere por encima de todo. Desde que nace en el seno de una familia en la que el padre es un buen "emprendedor", como ahora se diría. Es una niña a la que anteceden cinco hermanos varones. La gripe y la gran depresión provocan que tengan que emigrar de su ciudad a una zona campesina limítrofe con Argentina. Ella ha vivido en una jaula de oro y la dureza del campo le causa incertidumbre al padre. No ha asistido a la escuela y sus conocimientos son escasos, una institutriz que la instruya será la solución que el padre aporte para la formación de su hija.

En ocasiones dota al lector de metáforas que van ligadas a hechos naturales del mundo, como por ejemplo la metáfora del alumbramiento con la explosión de un volcán el mismo día que da a luz.

Violeta agradecerá a su institutriz los conocimientos que le aportó, formó parte de su vida siempre. Los conocimientos no tienen porqué ser culturales o de materias académicas, los de la vida son los importantes y sobre todo si las ideas progresistas te llevan a la evolución personal. En los años cuarenta ya sitúa hechos que están totalmente de actualidad, la homosexualidad, el aborto, la patria potestad, el divorcio, el feminismo… Los vuelos de la muerte, la pedofilia en la Iglesia, los sacerdotes de la teoría de la liberación... Es tan amplio todo lo que abarca que hasta el petróleo descubierto en Noruega cabe en estas 400 páginas.

A través de estas cartas que Violeta escribe descubriremos una nueva e interesante obra de esta gran escritora.

Recomiendo no perdérsela.

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