Los libros

Redención desde las cenizas

'Los amores sucios' de Juan José Téllez

Rosario Troncoso

Los amores sucios

Juan José Téllez

Aguilar

Madrid

2021

Periodista. Escritor. De todas partes pero del sur. Poeta, sobre todo poeta. Con una forma de decir capaz de trascender lo puramente lírico para atravesarnos, como nos atraviesan las películas eternas, la música eterna, los lugares en los que amamos y que se tatúan para siempre en la memoria. Y vuelve Juan José Téllez, después de hacernos esperar, no sé si adrede, para dejarnos el corazón prendido de un hilo, con poemas desafiantes, como siempre, en los que vuelve a conseguir apartar, siempre triunfante, su literatura del resto de lo que se hace ahora. No se dejan encasillar sus palabras, pues respiran la misma libertad que su carácter. Lo sabemos aquellos que lo conocemos. Los amores sucioses el regreso a las manos de sus lectores, después de diez años.

Con la rebeldía intacta, el poeta, a pesar de las heridas compartidas y el miedo en el ambiente, desafía al paso del tiempo porque viene de vuelta y se atreve, porque puede, con consejos de amigo: "Hay un lobo que acecha en las calles del tiempo/y ronda las almas como asesino en serie". "Borrasca fue tu nombre y yo era malas pulgas,/pero no estaba claro que fuera a funcionar". Sirve de combustible, también, el fracaso, y el poeta se yergue en una atalaya sabia e invisible sobre las ruinas de una pasión en la que sigue creyendo, porque conoce su naturaleza, y en pie se mantiene en la memoria, como alimento de los días: "No hay pasión que escape de su ley/ni memoria feliz que no lo retenga/con el baúl de sus recuerdos"). Versos orgánicos, sin duda, en los que Téllez no se rinde sino que ofrece una lección de templanza ante el desasosiego y la prisa, con la fina ironía que lo caracteriza para hablar de lo más sórdido.

Muy capaz de devolvernos el disfrute y el calambre de la pura poesía incluso en las horas bajas, y así titula el poema que cierra este libro: "En el mismo club de mierda. Y no hay nadie que friegue los servicios". Pero antes de llegar a su destino, arroja nuestra autor mucha luz sobre los rincones en penumbra. Fotogramas desordenados, dicta la descripción de la contraportada. Y superpuestos en un caleidoscopio emocional: el de la experiencia, sí, en una poética que vuela lejos de las etiquetas y las corrientes literarias que nos hicieron subrayar de adolescentes en algún libro de texto.

Juan Ramón Jiménez instó al poeta a alejarse del barro, pero no contaba con Juan José Téllez, quien toma el barro en sus manos y lo moldea como quiere, para traernos por la calle de la incertidumbre en cada verso: "Habitabas mi rumbo como un poblado fantasma". El extrañamiento. La inquietud. He ahí la fuerza distinta en la genética de su poesía, algo que nos golpea y que conocemos. Es la vida. El amor único y constante, lejos de los lugares comunes y manidas ideas románticas, un amor real repartido en muchos ecos distintos entre todos nosotros, ecos sucios, como debe ser, "(…) fuimos caricias de tizne, cuerpos manchados". Amor que es vivencia que huele a lujuria, y a exaltación a pesar del cansancio y del peso irremediable de los años como piedras y su huella cruel en la maquinaria íntima del deseo.

En todos los poemas de Los amores sucios es reconocible el dolor y su punzada, pero en unos, más que en otros, como nítido recordatorio nutritivo incluso, de que nadie sale indemne de las tormentas eléctricas que se desatan por dentro "Pero sigo sin saber por qué duele todavía/ese raro puñal que clavaste en mi espalda". Y menos mal que recordamos, aunque al respirar escueza, igual que molestan en los ojos las cenizas de lo que ya ha ardido, pero nos redimen y nos devuelven las ganas de quemarnos y de brindar por el aire nuevo, por los días nuevos, pues somos el tiempo que nos queda, ya lo dijo Caballero Bonald. Sin perder de vista lo que tememos perder, el temblor y la certeza afortunada de estar vivos, todavía. La emoción. Eso es la poesía, y de su sombra y su cuerpo sabe mucho Juan José Téllez, el poeta sureño de la metáfora precisa y las imágenes siempre sorprendentes.

Los amores sucios es un regreso impecable de un autor que nunca se ha ido, y que cubre las expectativas con cuarenta y nueve poemas contundentes que colman las expectativas de los lectores que lo esperábamos con avidez.

* Rosario Troncoso es profesora, poeta y editora. Su último libro es Tapar los espejos (Bajamar Editores, 2021). Rosario Troncoso

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