Testamento poético

Los últimos pieles rojas - Juan José Téllez

Editorial Renacimiento. 2025.

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Juan José Téllez nos entrega Los últimos pieles rojas, un poemario reflexivo, de memoria, de compromiso social, de desaliento. Es una reflexión progresiva, que puede ser ascendente y descendente según se mire, sobre cómo desaparecen las utopías que marcaron a una generación, en todos los ámbitos: ideológico, social y sentimental. Ese ámbito político y vital que se vivió repleto de sueños y utopías, también de miedos, en aquella sociedad oscura, cubierta de niebla en los años 70 y que actualmente asistimos a su declive: (“A pesar de la bruma las ciudades cantaban/ y los besos se bebían a la luz de las pianolas./ Había una cortina de risas junto al balcón del suicidio, pues la infancia se fugaba por la puerta de emergencias./ Los jóvenes fumaban las hebras del aire nuevo/ por entre las tumbas al pie de los estanques.”, de ‘Et in Arcadia ego’, p.60).

Juan José Téllez (Algeciras, 1958), publica en 1979 su poemario Crónicas Urbanas, sus relatos, sus ensayos, sus textos poéticos, sus artículos en su amplia trayectoria periodística que conllevan compromiso ético y estético. Destacamos Medina y otras memorias, Ciudad sumergida, Bambú, Daiquiri, Trasatlántico, Las causas perdidas, Las grandes superficies, Los amores sucios, entre otros. Con Los últimos pieles rojas, acaba de alzarse con el Premio de Poesía de la Crítica Andaluza.

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Con su identidad inequívoca y oficio, en este volumen nos habla de la pérdida de ideales de aquella generación que luchó y se jugó la vida por transformar una sociedad conservadora, fascista que el franquismo en los 40 años había creado.

Un poemario confesional y conversacional, de interrogantes, de preguntas y posibles respuestas. Tiene esa necesidad de búsqueda de interlocutor, de la que nos hablaba Carmen Martín Gaite, de un tú que se implique y sea cómplice de aquellas vivencias que tuvimos y mantuvimos los que soñamos con un mundo distinto, mejor, los que creímos en la revolución y en un futuro con mayor justicia social, libertad e igualdad: (“Cuando acudan los bancos a desahuciar tus recuerdos/ y no haya un solo amigo que salga gratis, / en la hora del apocalipsis y de las bolsas en quiebra/ cuando besemos con frialdad los telediarios/ y seamos el retrato robot del papel moneda,/ nos preguntaremos tal vez cómo empezó la barbarie/ y por qué prendimos fuego a las escuelas antiguas.”, de ‘El valor de los salvajes’, p.19).

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El poeta y el hombre conviven paralelamente con toda la responsabilidad, toma de conciencia e implicación ante la sociedad que asistimos. Reflexiona serenamente y dolido sobre el compromiso que se debe tener con el tiempo que se vive y exponerlo ante su desmoronamiento. Como diría Jaime Gil de Biedma: “No es el mío este tiempo”. Aparece una voz desencantada por los acontecimientos actuales, y con la nostalgia de aquellos años de esfuerzo y lucha: ((“Ya acabó el tiempo de los prodigios./ No más panes y peces, adiós resurrección./ Hace mucho hubo gente que andaba sobre el mar, /creía que en los ríos habitaba la gracia/ y prefería las palmas entre sus dedos/ aquellos que buscaban la luz. Mirad como ahora llega la estación de los contables.”, de ‘El tiempo de los prodigios’, p. 16).

Téllez, con su compromiso, con su bagaje cultural y ético nos entrega una poesía medida ante lo desmedido de las circunstancias. Aparece su voz cómplice, que son las voces de tantas personas desalentadas, esto es, su yo poético coral, resistiendo después de tanto tiempo de esfuerzo, lucha, miedos y sueños, que nos recuerda con añoranza quiénes éramos: (“No soy de la Europa de los tercios de Flandes, de la banca suiza ni el tercer imperio,/ (…)/ Yo soy europeo del mayo francés/ de abril, de Portugal, de los claveles,/ de quienes no llegan a fin de mes/ pero dan la cara cada quince eme., de Europa (Canción), p. 26).

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Sus poemas de denuncia se desarrollan en espacios privados y públicos y en un tiempo y lugar concretos que rinden cuentas ante la sociedad a través de la preocupación que le embarga. Nos transportan a Lorca de Poeta en Nueva York, a Sartre de Qu´est-ce que la litterérature, a Benedetti, de Utopias, a Gil de Biedma, de De Senectute, por sus poemas pasean Antonio Machado, Eliot, George Simenon, Goethe, entre otros. También pasean Mahler, Fellini, Rembrand, Chavela Vargas, José Alfredo Jiménez, Juan Rulfo, Jimi Hendrix… por ciudades diversas. Venecia, Roma, Granada, Praga, Cádiz, Barcelona, Amberes, Shanghai, Viena…

Poesía desnuda, valiente, a contracorriente, a favor de los desfavorecidos. Plantea el retroceso ideológico y cómo se camina vertiginosamente por el camino del materialismo y el capitalismo: (“el espejismo de ser democráticos y libres,”, de ‘Cápsula del tiempo’, p. 69). Pero no por ello faltan amor, ternura, caricias, música, viajes, sueños y esperanza, aparecen como eje identitario por estas historias.

Con este título significativo y simbólico, Téllez alude a esos “últimos pieles rojas”, los llamados rojos de una generación que creía en el progreso, en los cambios, en los que soñaban con un mundo mejor, que se resisten como aquellos pieles rojas a entrar en una reserva, sino que aspiran y buscan poder entrar en praderas libres. Sus versos van al corazón más que a la razón. Son poemas de carne y hueso que nos rozan, porque nada de lo humano le es ajeno.

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Entre el concepto, el hallazgo y la cercanía

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Es un manual de resistencia creado con poemas que son una aventura compartida cargada de sentimientos y emociones que van y vienen por aquellos senderos de nuestra juventud soñadora en donde se abrazaban la dignidad junto al compromiso y que tristemente asistimos a su caída. Nos reconocemos. Pero Los últimos pieles rojas seguirán cantando, como decía Mario Benedetti: ”porque no queremos dejar que la canción se haga ceniza”, y “porque somos irremediables defensores  de la utopía”. Es un testamento poético en donde surgen otras luces, las de inventar nuevas utopías en donde el tiempo y la memoria se piensa y se siente, con horizontes, libres de juzgadores, con menos prejuicios y más juicios.

 “No perdamos el mapa de la vida”, nos sugiere el poeta en este libro de memoria política y poética.

*Carmen Canet es crítica literaria y aforista. Su último libro es Telegramas (Libros del Aire, 2025).

Los últimos pieles rojas - Juan José Téllez

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