Política cultural

El nuevo secretario de Cultura, entre Calatrava y la tauromaquia

El secretario de Cultura, Fernando Benzo Sáinz.

Es probable que Fernando Benzo Sáinz, nuevo secretario de Cultura nombrado este viernes en sustitución de José María Lassalle —que pasa a ser secretario de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital—, no se imaginara al comienzo de su carrera política que alcanzaría la cumbre de su carrera política en este sector. Hasta 2012, cuando este licenciado en Derecho entró como subsecretario en el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte gracias al anterior ministro, José Ignacio Wert, no había ejercido ningún cargo público relacionado con la cultura. Lo más cerca que había estado de la gestión cultural fue su cargo como director del estudio del arquitecto Santiago Calatrava en Valencia entre 2007 y 2009. Su labor somo subsecretario ha sido también discreta, y se ha desarrollado sobre todo en un ámbito alejado de las industrias tradicionales: el mundo del toro

Cuando el nuevo secretario de Estado de Cultura, nombrado por el ministro Íñigo Méndez de Vigo, aceptó la gerencia de la oficina valenciana del arquitecto, se trataba de un empleo de relumbrón. De hecho, llegaba para sustituir a Fernando Villalonga, que había sido conseller de Cultura y secretario de Estado con los conservadores. Pero ahora, después de los estragos causados por el autor en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y de la mala fama que se ha fraguado en ciudades como Bilbao, Venecia o Nueva York por los sobrecostes y deficiencias de sus proyectos, el logro se ha convertido en una mancha. De hecho, el ahora secretario de Estado fue imputado en el caso del Centro de Convenciones de Castellón, un edificio que jamás llegó a construirse y por cuyo proyecto la oficina del arquitecto se embolsó 2,7 millones de euros.

La causa se archivó en 2015 porque el tribunal no encontró pruebas de que hubiera prevaricación, cohecho ni malversación, aunque el juez instructor, Ignacio Risueño Puchades, precisó en el auto que no alcanzaba “a comprender las razones, más allá de lo evidente, por las cuales se procedió a elegir a Santiago Calatrava”. El juez instructor considera demostrado también que el proyecto se extendía incluso por terrenos sobre los que “no existía título jurídico habilitante” e incluso parcelas “que podrían estar sujetas a especial protección”. "Llama poderosamente la atención", decía el magistrado, "que no exista documentación alguna sobre el modo en el que se llevó a cabo una negociación acerca de una edificación cuyo costo inicial era de 60 millones de euros". Cuando fue imputado, en 2014, Benzo era ya subsecretario de Cultura.

El período en que Benzo figuró como director del estudio de arquitectura, y a pesar de que comenzaba a deshincharse la burbuja inmobiliaria —razón por la cual no se llevó a cabo el Centro de Convenciones— fue una época movida para Calatrava. Entre otras cosas, se inauguró el polémico Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo, se inundó el Palau de les Arts de Valencia, Calatrava demandó al Ayuntamiento de Bilbao por anexar una estructura del japonés Arata Isozaki al puente Zubizuri y la Junta Electoral se manifestó contra el anteproyecto de la ópera de Palma, anunciado a un mes de las elecciones. Como con el edificio de Castellón, el estudio de Calatrava se embolsó 1,2 millones de euros por este trabajo, sin que llegara nunca a construirse. 

Como subsecretario del Ministerio, Fernando Benzo se ha dedicado casi exclusivamente a los asuntos concernientes a la tauromaquia, aunque también ha ejercido como patrono, en virtud de su cargo, del Museo Nacional del Prado, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Teatro Real, el Museo Thyssen y la Biblioteca Nacional de España. En 2013, y con su impulso, el Partido Popular sacó adelante una ley que regulaba la tauromaquia como patrimonio cultural. Se trataba de una proposición de ley a partir de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que se aprobó en el Senado con el voto a favor de Unión del Pueblo Navarro, la abstención del PSOE y el voto en contra del resto de partidos.

“Debatir a estas alturas si la Tauromaquia (…) es o no un bien cultural llevaría a la reiteración de una obviedad. La Tauromaquia no es sólo un elemento indiscutible, irrenunciable y ancestral del patrimonio cultural español, sino también una manifestación artística cuya riqueza le aporta una dimensión de transversalidad”, defendía en una página de opinión publicada en el periódico ABC en febrero de 2013, cuando se anunció la presentación de la ILP, respaldada con 590.000 firmas. Su primera comparecencia en la Comisión de Cultura del Senado, en 2014, tuvo como objetivo anunciar la reactivación de la Comisión Consultiva Nacional de asuntos Taurinos, que llevaba 14 años sin reunirse y que pasó a tener, bajo su mando, competencias ejecutivas.

La carrera de Fernando Benzo parecía, en sus comienzos, seguir la de Fernando Benzo, padre, subsecretario tanto en el Ministerio de Industria como en el de Hacienda en los últimos gobiernos franquistas, consejero nacional y procurador en Cortes entre 1971 y 1977, y diputado de UCD, ya en democracia. El hijo comenzó su carrera en un ámbito más cercano a sus estudios, ocupando varios puestos en Justicia e Interior, como asesor o director del Gabinete del secretario de Estado de Seguridad. Más tarde fue el primer director de la Fundación de Víctimas del Terrorismo e incluso había formado parte de la campaña de Jaime Mayor Oreja al Parlamento Europeo, donde trabajó como asesor entre 2009 y 2012.

Teniendo en cuenta las amplias competencias que asume Méndez de Vigo —además de su Ministerio triple es portavoz del Gobierno—, el nuevo secretario de Estado de Cultura será el encargado de la interlocución diaria con el sector, como lo era Lassalle. Y tiene varias tareas pendientes. La más demandada es la bajada del IVA cultural, tema que supuso un enfrentamiento continuo entre esta cartera y la de Hacienda en la pasada legislatura. Pero la más urgente quizás sea el problema del canon digital, ya que la Justicia Europea tumbó el sistema español —decisión secundada por el Tribunal Supremo este mismo mes—, que dedicaba cinco millones del presupuesto para la compensación por copia privada, y su sustituto está aún en desarrollo.

Otros temas pendientes son la ley de Mecenazgo, que fue sustituida finalmente por una reforma fiscal sobre el micromecenazgo, y el Estatuto del Artista, un nuevo régimen fiscal para los trabajadores de la cultura que todos los grupos llevaban en sus programas y para el que ya se ha creado una Comisión en el Congreso. 

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