‘Romantasy’, el género que conquistó a las adolescentes y hoy triunfa entre señoras: "Llega hasta más de 50 años"

Libros de 'romantasy' destacados en una librería.

Sus coloridas estanterías solían ocupar espacios de nicho juvenil algo más arrinconados en las librerías, pero, de un tiempo a esta parte, están cada vez más estratégicamente colocadas junto a la entrada, nada más atravesar el umbral. También es mayor su espacio en los escaparates y no es casualidad, pues el romantasy —de eso hablamos— se ha convertido en el género que ha conquistado a millones de lectores en todo el mundo gracias a un cóctel de ingredientes especialmente adictivo que incluye, principalmente, romance, sexo, fuerzas sobrenaturales y fantasía.

"Es un verdadero fenómeno. Los libros que nosotras estamos ahora publicando se están moviendo entre 30.000 y 50.000 ejemplares vendidos. Por ejemplo, Metal Slinger, de Rachel Schneider, vendió más de 10.000 en un mes", apunta a infoLibre Irene Lucas, editora de Crossbooks, sello de Planeta que también publica en nuestro país a Sarah J. Maas, considerada la reina internacional del género gracias a la saga Una corte de rosas y espinas —conocida como ACOTAR por las siglas en inglés—, así como a otras autoras de la talla de Autumn Woods, Julie Soto y Ana Huang.

Un dato del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025: el 76,9% de las personas entre 14 y 24 años son lectoras, siendo el segmento de población que más lee en nuestro país. "La franja femenina en ese tramo de edad llega al 84%, siendo además lectoras frecuentes", dijo en la presentación del último Premio Planeta el director de la División Editorial del grupo, Jesús Badenes. Indicadores que, unidos al auge de la conversación pública sobre libros, sobre todo a partir de la pandemia, en plataformas como TikTok e Instagram, explican a grandes rasgos semejante eclosión comercial.

Al mismo tiempo, otro de los motivos que explican la popularidad del romantasy es que hace tiempo que la realidad rompió la rigidez de las estadísticas. Porque, por mucho que estas digan que estamos ante un género juvenil, eso ya no es exactamente así. "Hay mujeres de más edad, de 30 para arriba, que también disfrutan de este tipo de libros, que son escritos para ese tipo de lectoras", apunta a infoLibre Alba Cargol, autora que acaba de publicar Legado I. Ecos de la tormenta (Crosbooks, 2026). "Una novela con una protagonista fuerte y también mayor, porque muchas veces en romantasy son muy jovencitas, pero yo tengo 31 años y me apetecía que fuera así, un poco como yo", apostilla.

"El público suele oscilar entre los 15 y los cuarenta y tantos, y a veces llega ya hasta más de 50 años, porque es un género muy variado, pese a que no lo parezca", subraya también a este diario Libertad Delgado, escritora e ilustradora que disfruta estos días del éxito de Un edén de huesos en flor (NdeNovela, 2026), y que explica ese amplio abanico de edad en la existencia de lectoras que buscan historias "más ligeras y suavitas" frente a otras quizás más mayores que disfrutan con temas  más "turbios y profundos, como puede ser el libro Alchemised, de SenLinYu".

Y todavía prosigue: "Lo que pasa con el romantasy es que, como todos los géneros ultrapopulares, lo que más vemos es el boom en las redes. ¿Y quiénes son más activos en estos medios? Pues las chavalas jóvenes, que tienen más tiempo, más entusiasmo y energía. Ellas son el bastión más ruidoso, pero como el romantasy aúna a lectores de fantasía y de romántica, realmente abarca una demografía muy amplia. Eso sí, el público lector suele ser mayormente femenino, igual que la gente que produce los libros".

Irene Lucas ve incluso una explicación sociológica al aumento de popularidad de este género, "muy aupado por las lectoras" de todas las edades en una época en la que "de repente las fronteras entre el joven y el adulto se han difuminado en muchos aspectos". "Yo tengo 50 años y cuando era pequeña no vestía como mi madre, pero ahora resulta que yo uso las mismas camisetas o pantalones que las compañeras de clase de mi hijo de 12 años", plantea.

"Eso también sucede en la literatura. De repente, antes las categorías que iban por tramos de edad eran como compartimentos estancos, pero hoy en día resulta que la digitalización, al final, democratiza toda la información, y una chica de 13 años probablemente está compartiendo una lectura con una mujer de 40. Es muy sorprendente, estamos consumiendo los mismos contenidos, realmente ha desaparecido la frontera entre el joven y el adulto", argumenta la editora.

"Nosotras escribimos con bastante detalle, todo muy crudo y detallado, tanto las escenas de acción o de guerra como las sexuales. Creemos que no es apto para todos los públicos. Es para mujeres y para hombres, pero a lo mejor no para un perfil tan joven como se suele encasillar", asegura a infoLibre Natalia Martín, mitad junto a Beatriz Blanco de las Hermanas Greemwood, cuya última novela lleva por título La tormenta de los eternos (Planeta, 2026).

Hablando con una única voz a través de Martín, la pareja aprovecha para lanzar una denuncia en forma de reivindicación, que sirve también para entender el calado del romantasy también en edades más maduras: "Este tipo de obras se colocan solo en juvenil, destinadas a gente joven, pero si este mismo género lo escribe un hombre, a lo mejor se clasifica directamente en algo más adulto. Porque, al mismo tiempo, se tiende a encasillar que si algo lo ha escrito una mujer, solo puede ser para mujeres, independientemente de si son más jóvenes o más adultas. Nosotras peleamos mucho para que no se encasille lo que escriben las mujeres".

Coincide Cargol con estas últimas reflexiones, pues ella siente que "durante mucho tiempo se ha considerado que lo que está escrito por y para mujeres es menor", cuando obviamente "no es así". Por ello, el romantasy vendría a ser, según Lucas, una "liberación femenina" después de tanto tiempo en el que a las mujeres "no se les ha dado su espacio ni en la literatura ni en la sociedad en general”. "Eso no es baladí, como tampoco lo es que tanto las autoras como las lectoras sean mayoritariamente mujeres al verse más representadas", añade.

"En realidad, el romantasy tiene un componente femenino muy fuerte, porque empodera a la mujer", defiende la editora, para acto seguido profundizar: "Las protagonistas son heroínas, y además complejas, como cualquier mujer hoy en día, con sus intereses amorosos y con sus grises morales. Eso tiene una traslación en el mundo real de hoy, porque en el romantasy ellas son seres que desean, a las que les gusta y quieren experimentar el propio placer. Incluso en ocasiones está todo ese contenido sexual explícito que no forma parte de una relación sana, en el que la lectora se puede sentir identificada aunque no sea lo mejor para ella, pero que tiene que ver con el esfuerzo diario que tienes que hacer como mujer".

Y hay todavía un motivo más, esencial, de hecho, para que el romantasy haya pasado a ser algo tan transversal (llegando a interesar, poco a poco, cada vez a más hombres, aunque siguen siendo una gran minoría): por fin se hacen fuertes las autoras españolas. "El romantasy nacional se va consolidando cada vez más porque a las autoras se les dan más oportunidades y también los lectores se abren más a leer voces de aquí", resalta Beatriz Blanco, la otra mitad de las Hermanas Greemwood, y agrega: "El género está ampliando sus redes, está pescando más. Y nosotras nos hemos unido a la ola en el momento adecuado".

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"Yo creo que muchos más chicos se tendrían que animar. En mi caso, mi marido y mi hermano leen romantasy, y he convencido hasta a mi padre", reconoce entre risas Cargol. Porque todo suma a la hora de crear una "tradición propia", tal y como apunta Lucas, sobre todo en un género como este, tan acotado inicialmente a mujeres de unas edades determinadas, y de claro dominio anglosajón —solo en Estados Unidos, el romantasy facturó más de 600 millones de dólares en 2024 y subiendo, según The New York Times— con escritoras como, además de las ya mencionadas, Rebecca Yarros, Jennifer L. Armentrout, Stephanie Garber, Laura Thalassa o Tracy Wolff.

"Si yo te digo fantasy nacional, todo el mundo dice Laura Gallego y nos quedamos ahí. Alguien que esté muy metido, como mucho, puede decir Iria y Selene, que llevan también mucho, pero era muy difícil nombrar gente con reputación en el ámbito nacional", subraya la editora, valorando especialmente que ahora sí se estén "dando oportunidades" a jóvenes autoras especializadas en el género. "Antes no era así, lo ocupaba absolutamente todo el autor internacional", recuerda, remarcando la diferencia con este momento en el que resuenan otros nombres como Myriam M. Lejardi, Iris Elene o Miriam Mosquera.

Y termina Irene Lucas: "Ahora estamos viendo algo que no había sucedido en la vida. Nosotros tenemos, por ejemplo, a Alba Corgol, que salió hace apenas un mes y ya va por la segunda edición, o a Nerea Llanes, que publicó el año pasado La Academia 1. Ocaso y lleva casi 40.000 ejemplares vendidos, una barbaridad para una autora de este género. También está Natalia Torvisco, que tiene una bilogía que se llama Piedra y oscuridad que ha conseguido vender 12.000 ejemplares. Cifras que antes eran inalcanzables para autoras nacionales".

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