¡Feliz Sant Jordi, feliz Día del libro!: 38 autores escogen títulos de ayer y de hoy para los lectores de infoLibre

La librería Rafael Alberti de Madrid se prepara para el Día del Libro.

El 23 de abril está marcado en el calendario con el rojo de las rosas que se regalan por Sant Jordi, complemento necesario para cumplir con la tradición del Día del Libro. Una celebración que tiene su epicentro en La Rambla de Barcelona, calificada en su día por el escritor británico Somerset Maugham como el "paseo más bonito del mundo", pero que se extiende cada año a más lugares, alcanzando cualquier rincón donde haya un potencial lector.

El sector editorial español cerró 2025 con una facturación de 1.250 millones de euros y 76 millones de libros impresos vendidos. Solo caben dos opciones ante semejante cantidad de títulos: ponerse convenientemente a cubierto o enfrentar la avalancha a pecho descubierto. 

Julián Casanova defiende en cómic la verdad de la Guerra Civil: "La ultraderecha quita las partes que no le gustan"

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En infoLibre optamos por la segunda, así que hemos pedido a un nutrido grupo de escritoras y escritores que nos recomienden títulos de ayer y de hoy con total libertad. Uno cada uno (aunque hay quien no puede evitar sacar a relucir alguno más), con el fin de obtener un escaparate lo más variopinto y diverso posible. Así nos ha quedado, por orden alfabético.

Marilar Aleixandre
Ruth Matilda Anderson, de Alba Rodríguez Saavedra (Laiovento, 2025)
Las extraordinarias fotografías de Ruth Matilda Anderson son bien conocidas en Galicia y apenas fuera. Entre 1924 y 1926, a lo largo de dieciocho meses, tiró más de cinco mil y escribió un estudio, 500 páginas, con traducciones de Rosalía, Emilia Pardo Bazán, los trovadores. Alba Rodríguez Saavedra se pregunta por qué el estudio ha sido ignorado. La respuesta: por su mirada dirigida a las mujeres. Mujeres del campo, del mar, niñas, niños, en los márgenes. Quizá fue ocultado por revelar la pobreza que se quería olvidar.

Bernardo Atxaga
Historia social de la literatura y el arte, de Arnold Hauser (Guadarrama, 1967)
Muchísimas veces se habla sobre la literatura con tanta ligereza que las explicaciones no tocan el suelo, lo real, y la sitúan en un limbo aristocrático. Explicaciones falsas que la lectura de Hauser puede desbaratar. También recomiendo Reis del mon, de Sebastià Alzamora (Proa, 2020); Coca-Cola bat zurekin, de Beñat Sarasola (Susa, 2024); y Castillos de fuego, de Ignacio Martínez de Pisón (Seix Barral, 2023).

Felipe Benítez Reyes
Ciudades en venta, de Manuel Vilas (Visor, 2025)
Recomendar libros me parece una imprudencia, porque cada cual busca y encuentra algo diferente en un mismo libro, de modo que, en estos casos, lo más prudente es incrementar la imprudencia y mi recomendación será triple y, por tanto, triplemente imprudente. Tres libros de poemas que me han sorprendido por sus hallazgos estilísticos y que me han emocionado por otros aspectos más indefinibles, lo que a estas alturas de mi vida no es decir poco. Me refiero a Ciudades en venta (Visor, 2025), de Manuel Vilas, Los días heterónimos (Fundación José Manuel Lara, 2025); de Juan Bonilla; y La edad de los fantasmas (Visor, 2025), de Benjamín Prado. Los tres muy buenos.

Ana Cañil
Acequia, de Amaury Colmenares (Las afueras, 2024)
Un libro sorprendente y distinto, comedia y literatura, lejos de la autoficción llorona. Del pasado recomiendo recuperar Sinsonte, de Walter Tevis (Impedimenta, 2022), una buena distopía, más aún leída desde la distopía en que vivimos ya.

Paco Cerdá
La sombra del padre, de Antonio Monegal (Acantilado, 2026)
Es un viaje introspectivo a una maleta con objetos del padre del autor, que falleció cuando él tenía 9 años, y cómo éstos nos hablan y nos cuentan la historia de nuestro pasado familiar, que se inserta en la gran historia colectiva, en su caso desde la Guerra Civil, hasta el papel de España en Marruecos. Un libro apasionante, una escritura inteligente y una mirada complejísima al poder de la memoria.

Alfons Cervera
Huellas en el polvo, de David González (Efe Eme, 2026)
Una tarde, en València. Hace muchos años. Un café donde se celebraba
una reunión de poetas. Leían. Bebían. Yo era uno de los que sólo miraban y
escuchaban. De repente uno de los lectores se subió a una mesa y casi a gritos nos metió en vena Si me pagaran un millón de dólares por este poema, del escritor argentino Raúl Núñez. Raúl fue mi amigo del alma hasta que murió en València en 1996. Desde que lo vi subido a aquel altar prodigioso nunca dejé de leer a David González. Se parecían tanto. En su vida. En su escritura. En la dureza de sus historias. Ahora Efe Eme recupera toda la obra de Raúl y acaba de publicar la narrativa completa de David: Huellas en el polvo, con prólogo y epílogo de José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez. Por cierto, el poema de Raúl también lo grabó Loquillo en uno de sus discos.

Marisol Donis
La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero (Seix Barral, 2013)
Es una historia de superación, en este caso, del dolor de la pérdida, inspirada en el diario que escribió Marie Curie tras la muerte de su esposo. La autora no habla de ficción, sino de su propia tragedia al quedar viuda y tener que reinventarse. No es un texto deprimente, no podría serlo escrito por Rosa.

Marga Durá
La pasión, de Jeanette Winterson (Lumen, 2015)
Es tantas cosas que resulta complicado resumir: una novela histórica de los tiempos napoleónicos, con un medido realismo mágico y una estructura que acaba siendo un contenedor de cuentos sobre la condición humana. La primera vez que la leí no sabía que se pudieran transgredir de manera tan fascinante las estructuras narrativas y creo que la influencia de aquella lectura me motivó a escribir.

Juan Eslava Galán
Un mar de oro verde, de Emilio Lara (Ariel, 2026)
Un magnífico ensayo en el que, con el pretexto de seguir el rastro histórico del aceite, el autor hace un recorrido por la historia que no tiene nada que envidiar a los ensayos de Yuval Noah Harari.

Sergio C. Fanjul
Un metro cuadrado, de Llucia Ramis (Libros del Asteroide, 2026)
Un ensayo literario en el que la autora hace un repaso por todas las casas donde ha vivido, acompañado de otro repaso a cuáles han sido las deficientes políticas de vivienda, dejando el asunto en las manos del mercado, que han hecho que en este país no se pueda apenas vivir. Es interesante esa mezcla que se evidencia entre los grandes movimientos políticos y económicos y la vida de la gente normal, que navega a través de sus amores, sus miedos y sus trabajos, y cómo la vivienda se entrelaza de manera tan íntima en la peripecia vital.

Carlos Fortea
Wendy, de Eugenio Fuentes (Tusquets, 2025)
Uno de esos libros que le hacen comprender a uno por qué la mejor novela negra es la que, en realidad, no trata de asuntos policiales sino de la vida de las personas, de las relaciones entre los humanos, es decir, de nosotros mismos. Es frecuente que el detective protagonista de las novelas de Eugenio Fuentes diga en ellas que no necesita llevar pistola, y me parece una definición inmejorable. Ricardo Cupido no necesita llevar pistola para llevarnos de excursión no a lo peor de la gente, sino simplemente hasta la gente. Grandes horas de lectura para quienes saben disfrutar leyendo.

Edu Galán
Desde el jergón, de Josele Santiago (Contra, 2026)
Las memorias de Josele Santiago, de Los Enemigos, no solo son un ejercicio literario de un nivel muy considerable, sino también de valentía, al poner sobre el tapete las fallas, dificultades y adicciones que tenemos en nuestras vidas. Y el papel es un terreno muy duro para poner tus debilidades y arrepentimientos.

Gutmaro Gómez Bravo
El Renacimiento oscuro: La turbulenta vida del gran rival de Shakespeare, de Stephen Greenblatt (Crítica, 2025)
Un libro de historia un poco distinto, que a través del personaje de Christopher Marlowe, va narrando toda la historia del teatro popular en Gran Bretaña, sobre todo en la etapa de los conflictos de religión. Es algo bastante novedoso para una época que se suele estudiar sobre todo a través del tema diplomático, las batallas y la religión, pero aquí entra la gente popular.

Paco Gómez Escribano
Rapto tiene nombre de mujer, de Julián Ibáñez (Cuadernos del laberinto, 2026)
Enésima novela del autor con Bellón, su personaje fetiche. Para Julián, la trama no es lo importante, lo importante es el estilo, el tablero donde se van a desarrollar los acontecimientos y los personajes. Es como esos pintores que alcanzan la cumbre y evolucionan hacia lo sencillo como sistema para reivindicar que lo verdaderamente sublime se encuentra en la simplicidad. Nada de Chicago o Nueva York, no. Móstoles, Getafe o Fuenlabrada. Bares de mala muerte, clubs recurrentes como El elefante blanco y El menta y canela, tiendas de comestibles o, como en esta historia, una fábrica de quesos. Otra obra maestra.

Natalia Junquera
El país invisible. La epopeya atlántica de la diáspora gallega, de Arturo Lezcano (Libros del K.O., 2025)
Es un libro que contiene muchos libros y más de 20 años de exploración, curiosidad y trabajo. Su autor viajó a ocho países para escribir la biografía íntima de la comunidad donde una vez señalaron el fin del mundo: Galicia. Sus historias de éxito, pero también la épica y el coraje de las voces bajas, las de los emigrantes que no pudiendo triunfar, se dedicaron a resistir. Un magistral ejercicio de memoria que sirve para contar quiénes somos, es decir, de dónde venimos.

Mabel Lozano
La revuelta de las putas, de Amelia Tiganus (Ediciones B, 2021)
Un libro imprescindible para saber de verdad qué ocurre detrás de las luces de neón, de esos lugares que nos parecen de ocio, donde se venden mujeres y cubatas. La realidad es la historia en primera persona de una chica que fue captada en Rumanía y que cuenta en primera persona cómo de deshumanizante es el sistema prostitucional. Después de leerlo ya nadie puede decir que no lo sabía.

José Ángel Mañas
El Panamá. Vida de un fuera de la ley, de Iñaki Domínguez (Ariel, 2026)
Había en los últimos años de la capital toda una historia popular subterránea, escondida, ignorada, menospreciada, a la que nadie estaba prestando oído. Era un pálpito brutalmente audible para la gente de calle, pero sutil para los que viven en sus casas y oficinas, e imperceptible para los eruditos universitarios de clase media, que son quienes generalmente escriben la historia. Ese pálpito de la calle, esas anécdotas de la violencia callejera de los barrios de Madrid, es lo que Iñaki ha sabido captar a ratos con la neutralidad del entomólogo y a ratos con la sensibilidad del poeta. Con El Panamá ha profundizado en la vida de uno de los criminales más míticos de los últimos años y ha vuelto a hacer con la antropología urbana madrileña una obra hermosa parecida a la de Oscar Lewis.

Sergio del Molino
Islandia, de Manuel Vilas (Destino, 2026)
Una obra salvaje, divertida, incómoda y trágica, que aborda desde la imperfección lo imperfecto del amor y lo inaceptable del desamor. Un libro romántico para tiempos antirrománticos.

Rosa Montero
Noche negra, de Pilar Quintana (Alfaguara, 2025)
Esta es una novela maravillosa con tensión, inquietud y turbiedad, en la que hay también desasosiego, fuerza de escritura y recreación del peligro del mundo. Además, sucede en una selva tan poderosa como la de Joseph Conrad en El corazón de las tinieblas.

Aroa Moreno Durán
Volverán como fuego, de Ayesha Rubio (Random House, 2026)
Un libro muy valiente y duro que contiene 17 cuentos que nos hablan de ese territorio tan difícil de tocar en su fondo, pero que sigue virando nuestro presente: EE UU. Ella lo hace a ras de suelo. Relatos sobre las migraciones, sobre la llegada, la convivencia y la expulsión. Me sobrecoge todavía pensar en el monólogo interior de un condenado a muerte en la silla eléctrica, ese cuento que se titula Gruesome Gertie y que no se olvida.

Ana B. Nieto
Salitre y cenizas, de Carlos di Urarte (Transbordador, 2025)
Primer libro de una saga de fantasía patria. A la chita callando se ha convertido en todo un bestseller de nicho gracias a su frescura, originalidad y buen hacer narrativo. Engancha más que el velcro y en eso (y otras cosas) recuerda mucho al fenómeno Blackwater, que ha arrasado en librerías en los últimos años. Los libros de Carlos no tienen tanto brilli brilli, pero también se llevan bien en el bolso y son frescos, adictivos y llenos de sorpresas que te obligan a recoger la mandíbula del suelo.

Eva Orúe
Mugre rosa, de Fernanda Trías (Random House, 2021)
Hace años leí que en EEUU los comedores escolares públicos iban a servir un compuesto alimentario que llamaban “carne refinada”, aunque la mayoría lo conocía como “mugre rosa”. Fue lo primero que me vino a la cabeza cuando descubrí el libro de Fernanda Trías. Cuando lo cerré, podía suscribir las palabras de Piedad Bonet: “una metáfora poderosísima de un mundo afectivo en crisis, donde todo está a punto de hundirse”. Nuestro mundo, al menos, el mundo tal y como lo conocimos. Oracular, perturbador, hermosísimo.

Luciana Pecker
Provida. Un manifiesto a favor del aborto, de Ana Requena (Now Books, 2026).
En un momento donde la extrema derecha amenaza y cumple en recortar derechos, la motosierra se mete con los cuerpos de las mujeres y las personas gestantes. Defender nuestros derechos es leernos y tomar conciencia de los logros y de los riesgos de perderlos. Y, como escribe Ana: "Defender la interrupción voluntaria del embarazo es estar a favor de la vida. Defender el derecho al aborto es radicalmente pro vida".

Carmen Peire
Será la vida que llama por tu nombre, de Isabel Cienfuegos (Espinas, 2026)
Este libro es una apuesta muy original que nos acerca al lenguaje medicinal llevándolo a la literatura, mientras la vida arrasa con sus amores y desamores. Recomiendo también Comenzar el olvido (Reino de Cordelia, 2026), de Pepo Paz Saz, primera incursión novelística de un
editor de poesía (Bartleby): con el foco en el asesinato por la policía de Mariluz Nájera, es un recorrido social por la transición y el momento actual.

Edurne Portela
Marsella 1940: Los artistas que huyeron del nazismo, de Uwe Wittstock (Galaxia Gutenberg, 2026)
Este libro está escrito con la rigurosidad de un historiador, el pulso de un periodista y la tensión dramática y expresividad literaria de un escritor. Un relato minucioso y apasionante de las peripecias de un grupo de artistas e intelectuales acorralados en la Francia de Vichy y de quienes lo dieron todo para salvarlos del nazismo.

Máximo Pradera
El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger (Alianza, 1978)
Máximo Pradera se convierte en Holden Caulfield para recomendar este clásico: Si de verdad quieren leer algo que no sea una de esas cosas phonies que te obligan a fingir que te gustan, lean este maldito libro. En serio. Va de un tipo —yo, qué demonios— que se pasa el tiempo viendo cómo todo el mundo actúa como si supiera lo que hace, cuando en realidad no tienen ni idea. Me pone enfermo. Los colegios elegantes, la gente importante, las conversaciones estúpidas… todo huele a mentira. Lo único que merece la pena son ciertas cosas pequeñas: hablar con alguien que no sea un cretino, recordar a tu hermana, o preguntarte adónde van los patos cuando se congela el lago. Nadie sabe responder a eso, por cierto. No es un libro para quedar bien. Es para leerlo cuando estás harto de todo. Y yo, desde luego, lo estoy. Empezando por el jodido Trump.

Nativel Preciado
Mi familia nazi, de Bas von Benda-Beckmann (Espasa, 2026)
El autor es un historiador que a los 13 años descubre que su tía abuela tuvo una relación muy cercana con Hitler, a través de su marido, condenado a muerte en Nuremberg. Narra la vida cotidiana en la Alemania nazi, las contradicciones, los silencios, la culpa y el arrepentimiento posterior de su propia familia. Muy bien documentado a través de cartas, diarios y documentos oficiales. Mezcla el relato íntimo con el rigor histórico. Muy apropiado para ser conscientes del tiempo confuso que vivimos. Advertencia: sus 700 páginas pueden ser un leve inconveniente.

Manuel Rico
Cómo enterrar al padre en un poema, de Corina Oproae (Tusquets, 2025)
Opto por la poesía porque la narrativa y el ensayo saturan la oferta. Mi elección es un espléndido libro de Corina Oproae: Cómo enterrar al padre en un poema. Poeta rumana nacionalizada española y afincada en Cataluña, aborda en este poemario una reflexión sobre el proceso de asimilación del idioma como instrumento de creación poética, como recipiente de emociones, memoria e indagación literaria (es también narradora) sobre la vida y sobre la muerte, y como una suerte de enterramiento de todo lo que un padre simboliza, desde los bosques del país natal hasta la propia lengua de origen. Szymborska, la Plath, Virginia Woolf, la Lispector, entre otras creadoras, dejan su huella, ciertos ecos y resonancias, ayudando a construir un mundo fascinante y misterioso.

Carme Riera
La segona vida de Ginebra Vern, de Agnès Marquès (Columna CAT, 2026)
Me encantó: es intrigante, bien resuelta y bien escrita. Es, además, Premio Ramon Llull de novela y está traducida al castellano en Destino.

Manuel Rivas
Puerca tierra, de John Berger (primera edición en España de Alfaguara, 1989)
En el centenario del nacimiento de Berger, el libro de relatos Puerca tierra es ya un clásico y, a la vez, una obra de vanguardia incesante en la literatura de la naturaleza. El ensayo que lo cierra, a modo de epílogo, es tal vez la mirada más profunda que se ha escrito sobre el hundimiento de la cultura campesina a manos de la depredadora maquinaria del hipercapitalismo. Recomiendo a la vez un libro recién publicado sobre la confabulación creativa que Berger despertó en España: Mientras quede una rosa, de Javier Morales (Cuatro Lunas, 2026).

Mercedes Rosende
Conejo maldito, de Bora Chung (Alpha Decay, 2023)
Un libro extraño, indefinible. Algunos relatos parecen terror suave, otros son más espesos y negros, a veces hay ciencia ficción o fantasía, chispas de humor y de absurdo en el horror. Todos son perturbadores y fascinantes. Chung compone un terror cotidiano, el que surge del ejercicio del poder o el de la maldad de personas que dañan a otras personas, y pinta el retrato de una sociedad machista, codiciosa, egocéntrica. La autora se mueve con solvencia en los territorios de la crueldad más humana. Unos textos perturbadores, raros, inquietantes. Inolvidables.

Marta Sanz
Un invierno, de Fernando Royuela (La huerta grande, 2026)
Una novela que os va a arrancar la carcajada, porque Royuela es un escritor alegremente carpetovetónico y cosmopolita a su manera. Con el alimonado y exuberante estilo del mejor barroco literario, Un invierno es una declaración de amor hacia el lenguaje, un objetivo que, en último término, constituye el horizonte de la mejor o más bella o más perturbadora literatura. El trampantojo, los espejos, el escritor que escribe sobre la escritora George Sand, el juego entre la realidad y sus ficciones, la confusión entre el yo que escribe y ese otro yo que escribe y coincide con el autor, la hipérbole, son los brillantes mecanismos que activan una sátira de nuestra sociedad, sus excesos digitales y sus corrupciones. También de sus tonterías. Un escritor apasionado toma la palabra y se reivindica en un ecosistema literario a menudo cruel en el que provocar la sonrisa o la risa siempre es susceptible de una mala interpretación. Tener el privilegio de acompañar con nuestra lectura a Fernando Royuela es una oportunidad que no nos podemos perder.

Pedro Simón
Las uvas de la ira, de John Steinbeck (Planeta, 1951)
Recomiendo esta novela por lo que la novela tiene de aguafuerte nada autocomplaciente del imperio y por la voz personalísima de John Steinbeck, el reportero humanista, el gran cronista de la América desvalida.

Juan José Téllez
La estrategia del impostor, de Salvador Gutiérrez Solís (Almuzara, 2025)
Lo recomiendo por dos motivos, por la propia epopeya personal del autor que lleva años echándose un pulso tenaz y por ahora feliz con su propio cuerpo y porque, en estos tiempos en que el género negro se ha mixtificado tanto, el autor cordobés sigue fiel a la esencia del mismo, tal y como la concibió Dashiell Hammett y entronizó Raymond Chandler. En su serie narrativa y, especialmente en esta obra, el creador de Carmen Puerto cumple con el canon en cuanto a la descripción de atmósferas, la creación de personajes y la denuncia de la podredumbre que también encierra el sistema democrático. En este último caso, podemos felicitarnos porque, al menos, autores como Gutiérrez Solís pueden sentirse libres a la hora de denunciarla, caso bien distinto a lo que ocurría con los heroicos pioneros de la novela negra en nuestro país, cuando reinaba la dictadura, que era corrupta desde su propia esencia y sus ‘major crimes’ solían ejecutarse por decreto.

José Teruel
En la hoguera, de Jesús Fernández Santos (Arión, 1957)
Solo hay actualmente dos obras en circulación de la producción narrativa de Jesús Fernández Santos. De ellas, elijo En la hoguera (reeditada recientemente por Amarillo Editora), quizá una de las mejores novelas de la década de 1950, cuyo tema central es la hoguera en la que todos nos quemamos viviendo. El autor no explica, solo señala y evidencia en la capacidad simbólica de su imagen-relato: una verdadera joya sobre la tensión existencial y social. Un diagnóstico sobre el presente (aquel y este).

David Uclés
Baiôa sin fecha de muerte, de Rui Couceiro (Siruela, 2025)
De haber nacido en Portugal, habría querido escribir esta novela. Nos une la revelación de la propia tierra como territorio fantasmagórico, y el amor por la costumbre y lo rural. Preciosa.

Manuel Vilas
El camino que no elegimos, de Ana Merino (Destino, 2025)
Una novela excelente, llena de personajes cuyas vidas están marcadas por el amor y el desamor, y por una confluencia geográfica de culturas, entre Estados Unidos y España.

Rosa Villacastín
Conquistarás la lluvia, de María Asunción Mateo (Berenice, 2026)
Una novela que te sorprenderá. Aprovecho también para aconsejar Sabino Fernández Campo. La sombra del Rey (Ediciones Martínez Roca, 1995), de Manuel Soriano, una lectura muy interesante para conocer al hombre que más cerca estuvo del emérito.

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