Barcelona se congregaba ayer jueves para pedir justicia por Palestina. No era en una multitudinaria manifestación o en una concentración, como era habitual ver estos últimos años. Tampoco era en la calle, y en vez de grito, se escuchaba música. El Palau Sant Jordi se llenó para albergar el concierto Manifest x Palestina. El acto era el broche de oro de la campaña internacional coordinada por Act X Palestine para recaudar fondos.
El concierto contaba con artistas como Amaia, Oques Grasses o Mushka. Pero quedaba una. Solo faltó un pequeño letrero en las pantallas del Palau para que el público se transformara: Rosalía.
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“Hoy, especialmente, es un honor estar en este escenario”, ha expresado la cantante catalana después de cantar su canción La Perla, incluida en su último disco Lux. Nadie esperaba su asistencia, puesto que no había sido anunciada en el cartel, aunque si que se sabía que estaba en la capital catalana. Tampoco se esperaba un posicionamiento tan claro después de innumerables críticas por la falta de contundencia de la artista al tratar temas políticos. Incluso, fue muy criticada por no posicionarse en contra del genocidio, algo que remedió con un comunicado en Instagram en el que aseguraba: "El hecho de no haber usado mi plataforma de forma alineada con el estilo o expectativas ajenas no significa en absoluto que no condene lo que está pasando en Palestina. Es terrible ver día tras día como personas inocentes son asesinadas y que los que deberían parar esto no lo hagan".
El concierto también contaba con voces palestinas como Lina Makoul o Zeyne, además de con artistas como Morad, Bad Gyal o Yerai Cortés y figuras como Pep Guardiola o Eduard Fernández. Todos los beneficios del concierto se destinarán a impulsar y reconstruir proyectos culturales en Gaza y Cisjordania, canalizados a través del PPAN (Palestinian Performing Arts Network) y centros culturales independientes como el Lajee Center (Camp de Refugiados de Aida) y el Dar Qandeel (Tulkarem).
A pocos kilómetros de allí, en la playa, se había dado un homenaje por la tarde a la pequeña Hind Rajab, una niña que, con tan solo cinco años, fue asesinada hace dos. Este suceso llego a todas las partes del mundo después de que se difundiera una última llamada en la que pedía ayuda mientras esperaba una ambulancia que no llegó nunca. En Barcelona, la organización social Avaaz, ha conmemorado el aniversario de su muerte en un acto al que ha asistido su madre, Wesam Hamada. Una lona de unos 1.000 metros cuadrados se ha desplegado en la playa con el retrato de la pequeña Hind con el objetivo, según la organización, de pedir protección para la infancia palestina y exigir rendición de cuentas. Ahora, la historia de la niña será conocido por todos en la película La voz de Hind Rajab, nominada al Oscar.
Barcelona se congregaba ayer jueves para pedir justicia por Palestina. No era en una multitudinaria manifestación o en una concentración, como era habitual ver estos últimos años. Tampoco era en la calle, y en vez de grito, se escuchaba música. El Palau Sant Jordi se llenó para albergar el concierto Manifest x Palestina. El acto era el broche de oro de la campaña internacional coordinada por Act X Palestine para recaudar fondos.