Literatura

Vargas Llosa: “El populismo ha sido derrotado en Argentina”

El escritor Mario Vargas Llosa, durante la presentación de su novela.

"Esta no es una novela política", advierte Mario Vargas Llosa. Aunque Cinco esquinas, su nueva novela presentada este martes en Madrid, se desarrolla en los últimos años del régimen de Alberto Fujimori se ha apresurado a calificarla de "novela social". "No es, en ese sentido, como Conversación en La Catedral", ha puntualizado, refiriéndose a su tercera novela, publicada en 1969. Aunque en esta, como en aquella, aparecen periodistas y crímenes perpetrados por el Gobierno, Cinco esquinas (Alfaguara) no aspira, según el premio Nobel, al análisis político de una de sus mejores novelas, en la que formulaba aquella pregunta: "¿En qué momento se había jodido el Perú?". 

¿Busca el peruano distanciarse del discurso político? No lo parece. A las preguntas de los periodistas, no dudó en pronunciarse sobre la situación de algunos países de Latinoamérica. "El populismo llegó a controlar varios países: ciertamente Venezuela, y su influencia gravitó sobre Bolivia, Argentina... Ahora parece que hay un reflujo del populismo. El populismo ha sido derrotado en Argentina, y ahora hay un Gobierno responsable y sensato", ha opinado sobre el Gobierno de Mauricio Macri, que ha apostado por la devaluación del peso y despidos multitudinarios en organismos del Estado

Cinco esquinas mezcla en su trama el chantaje de un diario amarillista a un ingeniero peruano, un asesinato organizado por el Gobierno y la aventura entre dos amigas, casadas ambas, pertenecientes a la alta sociedad de la ciudad de Lima. Como explicó el escritor en una rueda de prensa ante unos 40 periodistas, el libro está hilvanado por una "intriga casi policial" y tiene una "estructura bastante tradicional". El romance entre las dos mujeres nutre el título de abundantes escenas sexuales: "Empecé a escribir tomando notas y, un día, de manera impremeditada, la novela empezó a tomar otro sesgo. Me entusiasmó esa imagen [la de las dos amantes] porque era la puerta de entrada a lo que yo quería contar". 

Lo que quería contar estaba, en apariencia, alejado de ese affaire que abre y cierra el libro. "Quería hablar sobre la Historia sobre una característica particular de la dictadura de Fujimori: el uso de la prensa amarilla para controlar o castigar a sus enemigos", explicaba Vargas Llosa. Y ha recordado cómo Vladimiro Montesinos, hombre fuerte del presidente, "utilizó la prensa que subvencionaba o creaba él mismo, y de la que llegó a escribir los titulares". Este interés, ya evidenciado en su ensayo La civilización del espectáculo (2012), coincide con su creciente aparición en la prensa rosa a raíz de su relación con Isabel Preysler. "En su ensayo criticaba la revista Hola como uno de los máximos exponentes de este auge de la prensa amarilla. ¿No cree que se ha pasado al otro lado?", inquiría el periodista Perio H. Riaño, de El Español, en la presentación. "Su pregunta parece suponer que me gusta aparecer en el HolaHola. ¿Qué tendría que hacer para no aparecer? Si me da una receta, la aplico. Es muy incómodo tener a fotógrafos en la puerta de tu casa", ha respondido el escritor. En los últimos meses, ha concedido varias entrevistas a la publicación. "Ahora que he tenido la experiencia de conocer el fenómeno de Hola", ha bromeado, "me gustaría escribir de nuevo el ensayo con más conocimiento de causa". 

Vargas Llosa comenzó a tomar notas en la primavera de 2014, pero no dio con el título de la misma hasta mayo de 2015, algo muy poco habitual para el autor, como relataba su editora, que suele tener el nombre de sus obras antes de su escritura. Cinco esquinas es un barrio de Lima donde vivió la élite de la capital en ciertos momentos del siglo XIX y XX y que ahora se encuentra en decadencia. "Ese simbolismo convenía a una historia que se produce en los últimos meses de la dictadura de Fujimori", ha señalado. 

El premio Nobel ha señalado la importancia del periodismo en democracia en un momento en que "los medios se han visto empujados por la necesidad de llegar a un público ávido de amarillismo". "La responsabilidad del periodista es la de no mentir, la de preferir la verdad a la mentira. Parece obvio, pero no lo es. El periodista tiene una gran responsabilidad. En literatura, la irresponsabilidad sí es lícita", ha declarado.

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