POLÉMICA GESTIÓN PÚBLICO-PRIVADA

Adecco, Eulen, Manpower y los salesianos se hacen con el negocio de la colocación de parados

Adecco, Eulen, Manpower y los salesianos se hacen con el negocio de la colocación de parados

Tres grandes ETT, Adecco, Eulen y Manpower, y la orden religiosa salesiana buscarán empleo a 30.555 parados por encargo del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el antiguo Inem. Las cuatro son las adjudicatarias del concurso negociado y sin publicidad convocado hace poco más de un mes. Se trata de la segunda licitación del Ministerio de Empleo para poner en marcha el modelo de colaboración público-privada que el Gobierno promociona como más eficaz que los servicios públicos. Pero ha sido resuelta en tiempo récord y antes incluso que la primera, que continúa empantanada por los recursos administrativos casi un año después de su anuncio.

Desde diciembre de 2010, cuando el Gobierno del PSOE dio los primeros pasos para dar carta de naturaleza a las agencias privadas de colocación, hasta ahora, han pasado cuatro años y medio. Al menos con este segundo concurso exprés, el Ejecutivo del PP garantiza que su modelo se pondrá en marcha apenas tres meses de terminar la legislatura.

El concurso inicial, pensado para procurar empleos a los parados del Plan Prepara y a los de Ceuta y Melilla, fue adjudicado provisionalmente a seis empresas de formación, pero sólo después de que la mesa de contratación del SEPE rehiciera la lista de adjudicatarios hasta cuatro veces: las UTE Adalid Inmark y T de Talento, Ibecón 2003, Master cum Laudem, San Román Escuela de Estudios Superiores y Fundación Vértice. En uno de esos vuelcos fueron apeadas de los primeros puestos precisamente las grandes empresas de recursos humanos a las que ahora se ha concedido el segundo concurso: Adecco, Manpower, Eulen y la orden salesiana, además de Telefónica y la Once.

Hasta un 60% de rebaja sobre el precio inicial

Cada contrato tiene un importe total de 41,7 millones de euros. Adecco se ocupará de buscar trabajo a 16.340 personas que lleven entre tres y seis meses en el paro; Eulen, a 7.689 que hayan pasado entre seis meses y un año sin empleo; los salesianos se encargarán de 3.268 desempleados con entre uno y dos años de antigüedad en los registros del Inem, y Manpower hará lo propio con otros 3.268 que superen los dos años.

El importe que recibirá cada una de estas empresas por cada parado será idéntico, independientemente del número de los que atienda y de su perfil. Así, Adecco cobrará menos por los desempleados que se le desvíen –los que menos tiempo llevan sin trabajar y son más fáciles de colocar– y Manpower será la que más ingrese por cada parado de larga duración a quien recupere para el mercado laboral.

Según las fuentes consultadas, las empresas ofrecieron rebajas de hasta el 60% sobre las tarifas iniciales establecidas en el acuerdo marco que regula todo el procedimiento y se aprobó en agosto de 2013 y ya permitía un descuento del 30%. Los precios en ese acuerdo comprendían entre los 300 y los 3.000 euros, dependiendo del grado de dificultad de la inserción.

Cambio de criterio

En este segundo concurso, el SEPE se ha curado en salud. A diferencia del primero, los criterios de adjudicación primaban la oferta técnica, el número de inserciones laborales efectuadas por los candidatos en 2013 y 2014 y, en tercer lugar, la oferta económica. En la licitación bloqueada por los recursos, en cambio, el número de oficinas que aportaba cada empresa era el elemento decisivo de la nota final.

Ese criterio permitió que un buen número de pequeñas empresas de formación captaran por teléfono o correo electrónico decenas de locales cuya disponibilidad acreditaban con una mera declaración responsable. De esta forma desbancaron de la clasificación a las grandes ETT. El SEPE tuvo entonces que comprobar la existencia real de esas oficinas y cambiar, otra vez, la lista del concurso.

Así que en la licitación exprés optó por un procedimiento negociado y sin publicidad al que sólo invitó a empresas con oficinas en las 17 comunidades autónomas. Resulta que sólo tres cumplen ese requisito: Eulen, Manpower y Salesianos. El SEPE abrió entonces el concurso a empresas con presencia en 16 comunidades. La invitación se amplió a Adecco y la Fundación Laboral de la Construcción, que integran la patronal del sector y los sindicatos UGT y CCOO, y que finalmente declinó presentarse.

Si no se interponen recursos contra la segunda adjudicación y el SEPE consigue resolver los dos que aún quedan pendientes de la primera, el nuevo modelo de colaboración público-privada echará a andar después del verano. En algunas comunidades autónomas, tras convocar sus propios concursos, ya lleva meses funcionando. Sumando a los 30.555 parados que el SEPE enviará a las grandes ETT y el mínimo de 10.927 del Plan Prepara que mandará a las seis empresas de formación, sólo 41.482 desempleados serán atendidos por la competencia privada del antiguo Inem. Apenas el 1% de los 4,12 millones de parados registrados el pasado mes de junio.

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