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Los abusos de la banca

La banca sigue refugiada en el negocio de la deuda mientras el crédito continúa taponado

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La banca sigue refugiada en el negocio de la deuda y el crédito continúa taponado. Entre los 15 mayores bancos del país, un tercio mantiene una cartera de inversión en renta fija que supone más del 50% de lo que dedica a créditos para su clientela. El estudio lo ha realizado Carmelo Tajadura, subdirector del Instituto de Macroeconomía y Finanzas de la Universidad Camilo José Cela, con los estados financieros publicados por la confederación de cajas (Ceca) y la patronal bancaria AEB para el primer semestre. 

Según el estudio, Bankia (58%), Ibercaja (59%), Catalunya Bank (90%), Banesco (80%) y Unicaja (61%) son las entidades que más inversión dedican a la renta fija en relación al total del crédito.

Los dos grandes, BBVA y Santander, muestran una relación renta fija/ total de crédito más moderada. El BBVA dispone de 82.231 millones en renta fija, prácticamente la misma cantidad que el Santander (85.773 millones). En porcentaje en relación al crédito, la inversión en renta fija supone un 12% del total en el Santander y un 25% en el BBVA. El menor porcentaje lo muestra Kutxabank: 4..500 millones en renta fija frente a créditos a clientes por 46.119 millones, un 10%.

Hacer músculo

Tajadura atribuye los elevados porcentajes de inversión en deuda en buena parte de la banca a dos factores: la necesidad de "hacer músculo" tras las dificultades pasadas, caso de Bankia, y a la acumulación de bonos por el traspaso de activos al banco malo, Sareb.

La explicación coincide con el análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la banca de la zona euro.  El director del área financiera de la institución, Jaime Viñals, lo ha resumido así: “Las entidades son más seguras, pero no tienen músculo financiero suficiente para apoyar la reactivación”. Según el FMI, hasta el 70% de la banca europea está demasiado débil como para dar crédito. La consecuencia es que el suero del crédito no llega a una economía esclerotizada, al borde de la recesión.

No es un problema de liquidez, como demostró la subasta celebrada por el Banco Central Europeo (BCE) el 18 de septiembre para facilitar dinero barato a la banca.  Esa primera subasta de liquidez condicionada (TLTRO, Targeted longer-term refinancing operations) cerró con una modestísima demanda. Fueron 82.601 millones a bajo interés (0,15% a cuatro años) cuando los analistas esperaban entre 92.000 y 114.000 millones.

Miedo al riesgo

El crédito no fluye porque los comités de riesgos de los bancos se tientan la ropa antes de tomar decisiones en un contexto de incertidumbre y con la economía europea prácticamente estancada.

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La cautela ha llevado a que la tímida recuperación del crédito, de la que el Banco de España ha dado cuenta con datos de una decena de entidades para el me sde julio, se haya paralizado. En agosto el nuevo crédito para hogares creció un 0,2% respecto al mismo mes de 2013 (12% en julio), mientras que el crédito a las pequeñas y medianas empresas, aunque creció un 5,5% en los 12 meses, también registró un fuerte parón y descendió abruptamente siete puntos.

La falta de crédito se mantiene a pesar de las inyecciones de capital público en las entidades y a pesar de la barra libre de dinero barato dispuesta por el Banco Central Europeo. Se han empleado muchos recursos para normalizar el funcionamiento de la economía, pero el dinero no llega allí donde se crea empleo: las pequeñas y medianas empresas.

Sobre cuánto dinero público ha costado mantener en pie un sistema bancario que todavía no cumple con su función, no hay acuerdo. La AEB sostiene que han sido 77.800 millones; el Tribunal de Cuentas, que examinó los números del FROB, eleva la cantidad a 107.000 millones y el Banco de España (septiembre de 2013) limitó esa cifra a 61.000 millones (incluidos los 41.000 millones del préstamo europeo).

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