Los abusos de las empresas

Bancos, petroleras y eléctricas manejan un mercado cautivo de consumidores

Una gasolinera refleja la caída del precio del crudo, el pasado 30 de diciembre de 2014 en Madrid.

Consumidores y también cautivos. La concentración empresarial y la falta de competencia explican en buena medida que los beneficios empresariales sólo hayan caído en dos años (2009 y 2010) desde 1996, según datos del INE (cuadro página 13). El último ejemplo de burla a la competencia ha afectado al sector de la energía. Las compañías petroleras han realizado prácticas prohibidas al coordinar los precios de los carburantes, establecer pactos de no agresión e intercambiar información. Todo en contra del bolsillo del cliente. Lo dice la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), que ha impuesto una multa de 32 millones a las compañías Repsol, Cepsa, Disa, Galp y Meroil. 

Las prácticas irregulares tienen un fin: obtener el máximo beneficio posible en un mercado dominado por tres empresas, Repsol, Cepsa y BP –ésta no ha sido sancionada–. Ganan las compañías y sus accionistas; pierde el conjunto de los consumidores, que no se puede beneficiar de una competencia continuamente burlada.

La polémica que rodea a las compañías petroleras y a sus surtidores podría ser una excepción. El problema es que no lo es. Las estadísticas de reclamaciones que llegan al Banco de España y a la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) muestran un elevado número de quejas de los consumidores en sectores empresariales clave como son la energía, las telecomunicaciones o la banca.

Fraudes y denuncias

Las operadoras de telecos, según la organización de consumidores Facua, encabezan el ranking de denuncias por supuesto fraude desde hace una década. En banca, electricidad y gas, las denuncias también se han disparado. El informe ¿Qué denuncian los consumidores? de 2014 mostró que el 37,6% de las reclamaciones se dirigió contra compañías de telecomunicaciones, el 19,3% contra bancos y entidades financieras y el 11,2% contra compañías energéticas.

Son los sectores que más se han beneficiado de funcionar como un oligopolio, es decir, de controlar el mercado aprovechando el escaso número de actores. Según el estudio elaborado por el economista Bruno Estrada (Fundación 1º de Mayo), las denominadas "rentas de oligopolio" (beneficios empresariales obtenidos por encima de la media nacional) de los sectores financiero, de telecomunicaciones y eléctrico entre 2000 y 2009 sumaron 202.803 millones de euros en el periodo.

El desglose es el siguiente: 82.521 millones de sobrebeneficio en el sector eléctricosobrebeneficio , 42.622 millones en el sector financiero (banca) y 77.700 millones en el sector de las telecomunicaciones. Total: 202.843 millones de euros.

Pactos y mecanismos imperfectos

El maltrato a los consumidores, mediante pactos o mediante el funcionamiento de mecanismos imperfectos como el mercado mayorista de electricidad, no es fácil de corregir. "A menudo hay muchos indicios (de prácticas anticompetitivas), pero poca carga probatoria", sostiene un antiguo técnico de la Comisión Nacional de la Energía (CNE). Un ejemplo: la CNMC investigó lo sucedido en la subasta de energía trimestral celebrada en diciembre de 2013 para fijar la tarifa eléctrica. Hasta el ministro de Industria, José Manuel Soria, aseguraba que la subasta estaba manipulada, pero ni hubo pruebas, ni hubo castigo. La subasta, simplemente, se eliminó.

Para los consumidores de electricidad, a pesar de las proclamas de Industria, la situación no ha variado tras la suspensión de la subasta presuntamente manipulada. La luz siguió subiendo en 2014 y el recibo se encareció un 4,4% según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La reforma energética que supuestamente iba a liberalizar aún más el sector y a beneficiar a los usuarios no parece haber limado los resultados de las compañías, por mucho que se quejen de los cambios regulatorios. En 2014 continuaron ganando más dinero que en el año anterior con una excepción, la de Iberdrola, que ganó un 9,5% menos.

Beneficios altos

En conjunto, Iberdrola, Endesa, Gas Natural, Red Eléctrica Corporación y Enagás ganaron 8.251 millones, si bien en esa cantidad se incluye la venta de los activos de Endesa a su matriz Enel por más de 3.300 millones. Pero incluso restando esa cantidad, los beneficios se mantienen respecto al ejercicio anterior (ganaron 6.021 millones en 2013).

Además de los servicios más señalados y controvertidos, hay sectores en los que la falta de competencia también es evidente aunque provocan menos polémica. El transporte es uno de ellos. Competencia hizo en su día comprobaciones y multó a las navieras que prestan servicio en el Estrecho con 88 millones. Impuso multas de otros 54 millones a las empresas que operaban entre la Península y las islas Baleares.

Esa sensación de maltrato al consumidor es la que impulsa iniciativas contra la venta de servicios públicos esenciales como el suministro de agua. La tendencia a la privatización del servicio en municipios y ayuntamientos es creciente, lo mismo que la oposición. Lo cierto es que hay razones para temer que la prestación del suministro acabe perjudicando al consumidor. En Barcelona o Madrid, la polémica de las privatizaciones está en todo lo alto.

Un bien esencial

Hay negocio. No se trata sólo de que el agua sea un bien esencial, sino que tiene un gran potencial de subida. La encuesta del INE sobre el suministro y mantenimiento del agua (año 2012) señala que el precio medio del agua en España es de 1,73 euros por cada mil litros aunque con fuertes subidas de más del 9% un año antes. Ese precio medio no es la tarifa que se cobra a los usuarios, domésticos, agricultores y empresas. Pero las empresas han visto gran potencial de beneficio.

Con consumidores cautivos y procesos de concentración que no han finalizado, como sucede en el sector financiero, los beneficios se mantienen a pesar de la crisis. Lo demuestran las cifras del Instituto Nacional de Estadística. El excedente de explotación del PIB (el beneficio empresarial) sólo ha caído en dos años desde 1996. Sucedió en 2009 (caída del 2,2%) y en 2010 (caída del 2,5). 

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