REFORMA LABORAL

“El empresario español es reacio al contrato indefinido”

“El empresario español es reacio al contrato indefinido”

“No hay barra libre para el despido en la reforma laboral”, zanja el director general de Empleo, Xavier Thibault, cuando se le pregunta por el efecto más visible de los últimos cambios legales impuestos al mercado de trabajo español.

Defensor entusiasta de la flexibilidad que la reforma permite a las empresas, aplaude que “por primera vez” en las mesas de negociación de los despidos colectivos se debatan también ajustes salariales o de jornada, por ejemplo, para los trabajadores que no perderán su empleo e, incluso, la renovación del convenio colectivo. “Todo en 30 días”, el plazo que da la ley a las partes para que lleguen a un acuerdo sobre los despidos.

“Antes sólo se negociaban el número de despedidos y la cuantía de las indemnizaciones”, apunta. “Y no siempre”, añade, “hay despidos al final del proceso: a veces basta con modificar las condiciones de trabajo de la plantilla para evitarlos”.

El abuso de la temporalidad se resolverá a medio plazo

Tras repetir un par de veces que “ahí fuera” están evaluando todo lo que España modifica en sus leyes laborales, Thibault augura que con el tiempo irá “calando” la nueva manera de hacer las cosas, una vez haya cambiado, también, la mentalidad de patronos y sindicatos.

Así, por ejemplo, ocurrirá, según dice, con la querencia de la empresa española por los contratos temporales. El director general de Empleo admite que los empresarios nacionales son “reacios” a la contratación indefinida. Pero considera que, gracias, una vez más, a la flexibilidad que le ofrece la reforma laboral, abaratando el despido y facilitando la reducción del sueldo o de otras condiciones de trabajo, el empresario terminará recurriendo a los contratos indefinidos a medio y largo plazo.

Porque el primer objetivo de la reforma no era crear empleo, tampoco acabar con la dualidad, sino únicamente “frenar la destrucción de puestos de trabajo”. Thibault cree que, pese a las cifras –más de cinco millones de parados registrados, seis millones según la EPA–, ese objetivo lo ha logrado.

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