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LOS FALLOS DE LA RECUPERACIÓN

La España desigual: 58.000 millonarios más en un año, 2,2 millones de parados a la espera de una renta mínima

Una cola en un comedor social de Soria.

El presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), José Luis Escrivá, destacaba este martes en el Congreso el “significativo potencial” que tendría una renta mínima para reducir los niveles de pobreza en España. La ayuda, de unos 426 euros mensuales, está pensada para beneficiar a unos 2,2 millones de personas mayores de 18 años que no hayan trabajado en el último año y carezcan de otras prestaciones. Según sus cálculos, supondría un desembolso de entre 6.000 y 15.000 millones de euros al año, dependiendo de las condiciones y alcance de la ayuda. Y ahí es donde no sólo Escrivá sino también otro de los expertos que comparecieron ante la Comisión de Empleo del Congreso, el subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), José Ignacio Conde Ruiz, expresaron sus reparos: supondría un aumento del déficit de entre medio punto y un punto del PIB, advirtió el primero, en un país como España que aún “no ha resuelto su crisis fiscal”, criticó el segundo.

Mientras Escrivá y Conde Ruiz se explicaban ante los diputados, el banco Credite Suisse hacía público su informe anual sobre Riqueza mundial. España es el octavo país del mundo donde más ha crecido en el último año el número de millonarios, de quienes poseen más de un millón de dólares –850.000 euros– de patrimonio. Hay 58.000 más que en 2016. La cifra ha aumentado un 15,7%, multiplicando casi por seis el crecimiento del año anterior. El número actual de superricos españoles asciende a 428.000. Y según las previsiones de la entidad suiza, va a seguir aumentando, de forma que en 2022 habrá crecido un 18%, hasta superar el medio millón.

Según la OCDE, España es el séptimo país donde más creció la desigualdad entre 2010 y 2014 –medida con el índice Gini–, un 3%. El récord lo tiene Grecia, con un alza del 8%. Lo explicó en la misma comisión parlamentaria Carlos Susías Rodado, representante de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, una coalición independiente de ONG que asesora al Consejo de Europa. España, detalló, supera la media europea en los indicadores de pobreza, exclusión social y desigualdad, muy acusada también entre comunidades autónomas. Así, el 10% de los españoles más ricos concentra el equivalente a las rentas del 50% de la población, el 53% de las familias monoparentales está en riesgo de exclusión y el 31% de los considerados pobres lo son pese a tener un empleo.

De ahí que Susías Rodado considere “necesaria” y “urgente” la creación de una renta de ingresos mínimos. “Nuestro sistema de bienestar redistribuye poco y mal”, lamentó. El representante de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza defendió una renta mínima que sea complementada por las comunidades autónomas. “Cuanto mejor es la renta mínima, antes se abandona el sistema de rentas mínimas”, apuntó, “porque nadie quiere vivir con una renta mínima: parce que los pobres no sólo son culpables sino además están contentos de serlo”.

José Luis Escrivá sugirió, en cambio, que la gestión de la renta de ingresos mínimos corriera a cargo de los ayuntamientos, también que se cuide “la calidad más que la cantidad de la prestación”. En otras palabras, que se condicione y se limite su duración, de manera que llegue a “los verdaderos necesitados”. Conde Ruiz, más expeditivo, pidió que se restrinja a quienes lleven más de dos años en el paro o más de uno sin prestaciones, además de reclamar sanciones para los beneficiarios que rechacen ofertas de empleo o cursos de formación.

3,5 millones sin prestación y 12,8 en riesgo de pobreza

El Estado gasta el 1,7% del PIB en prestaciones y subsidios de desempleo. Son cerca de 19.000 millones de euros. De ellos, casi 11.000 millones corresponden a la prestación contributiva, unos 5.200 millones a los subsidios, más de 1.000 a la Renta Activa de Inserción –para desempleados de larga duración mayores de 45 años– y 280 millones al Programa de Activación para el Empleo –otra ayuda para quienes han agotado el resto de las prestaciones–. A esa cifra hay que añadir los casi 1.400 millones de euros que las comunidades autónomas reservan para sus respectivas rentas sociales y otros 700 millones que pagan los ayuntamientos para ayudas similares. En total, 2,14 millones de parados cobran algún tipo de prestación, el 54,8% de los registrados en las oficinas públicas de empleo, y 320.000 más reciben rentas de las comunidades autónomas: más de 2,42 millones de personas se benefician del sistema de protección social. Si a los 1,36 millones que se quedan fuera se añaden quienes no están registrados en el antiguo Inem, resulta que hasta 3,5 millones de parados no perciben ayuda alguna, de acuerdo con la Encuesta de Población Activa (EPA). 

Eurostat sitúa a España como el tercer país de la UE donde más ha aumentado el número de personas en riesgo de pobreza desde 2008. En 2016 eran el 27,9% de la población, 12,8 millones de personas. Sólo Bulgaria, Rumanía, Grecia, Lituania, Croacia y Letonia tienen cifras más abultadas. Pese a que el dato español ha mejorado desde 2015, aún sigue siendo peor que el registrado en 2007: 2,5 millones de ciudadanos en riesgo de pobreza más que antes de la crisis. Para entrar en esa categoría es necesario tener unos ingresos por debajo del 60% de la media nacional, una intensidad de trabajo baja –trabajar menos del 20% del potencial de trabajo en un año– y padecer una privación material severa –no poder permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días, no poder mantener la vivienda con una temperatura adecuada, retrasarse en el pago de facturas...–.

56 españoles tienen más de medio millón de dólares

Desde el otro lado de la escala social, Credite Suisse desvela cómo se reparten las rentas entre los más ricos. Con cifras de 2016 –aún no ha publicado el detalle de 2017–, cuando el número de quienes poseían un patrimonio superior al millón de dólares era de 386.000, en España había 21 personas con una riqueza que excedía los 1.000 millones de euros. Otras 35 tenían entre medio millón y un millón. Eran 499 las que acumulaban entre 100.000 y 500.000 dólares.

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Desde luego, el número de adinerados españoles queda a años luz de Estados Unidos, el país donde viven el 43% de los millonarios del mundo. Allí Credite Suisse ha contado un total de 15,35 millones de superricos, 1,1 millones más que hace un año; es decir, casi la mitad de los 2,3 millones de nuevos hiperacaudalados del mundo en 2017 son estadounidenses. Por el contrario, donde más ha caído la cifra de los muy ricos es en Japón, que ha perdido 338.000, y en Reino Unido, donde han desaparecido 34.000.

La riqueza mundial ha crecido un 6,4% en el último año, según el banco suizo. Estados Unidos se sitúa de nuevo a la cabeza del ránking, con un aumento de 8,5 billones de dólares, cinco veces lo que ha crecido la riqueza en China. Alemania, Francia, Italia y España suman un alza de 3,1 billones de dólares, el 20% del crecimiento mundial de la riqueza. En conjunto, esos cuatro países europeos aportan 620.000 nuevos superricos a la lista mundial. Aunque Credite Suisse precisa que buena parte de ese aumento se debe a que el euro se ha apreciado un 3% frente al dólar en el último año. El país del mundo donde más se ha multiplicado la riqueza es Polonia, un 18%, debido a la subida de sus bolsas de valores.

La composición de la riqueza también es diferente según los países. En España el 42,3% son activos líquidos –efectivo, depósitos–, el 37,9% son acciones y el 19,8%, otros activos financieros –seguros y fondos de pensiones–. En Estados Unidos, en cambio, son las acciones la parte del león de los patrimonios, con un 44,2%, los seguros y fondos de pensiones representan el 40,6% y los activos líquidos, sólo el 15,2%. En Reino Unido el reparto también cambia: el 64,3% son otros activos financieros, el 23,1% activos líquidos y el 12,6% acciones.

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