Los precios de los carburantes

Las excusas de las petroleras para comprar crudo barato y vender gasolina cara: impuestos y estadísticas

Competencia realiza nuevas inspecciones en las gasolineras para luchar contra el 'efecto lunes'

En julio, comprar 158,98 litros de petróleo del que se extrae en el Mar del Norte (el llamado barril tipo brent) costaba 110,880 dólares. Desde entonces, los precios han caído un 23%. El mismo barril cuesta hoy 85,30 dólares. La caída de los precios -una buena noticia para un país importador como España- no se ha traducido sin embargo en bajadas de la misma intensidad para los productos derivados, gasolinas y gasóleo. Sufre el consumidor. Con la misma referencia del mes de julio, los descensos en los precios de la gasolina (95 octanos) y del gasóleo han superado apenas el 5% (un 5,6% en el caso de la gasolina y un 5,1% en el caso del gasóleo).

Las empresas petroleras y los empresarios de gasolineras atribuyen a los impuestos la resistencia de los precios a bajar. Añaden  que la disparidad de criterios estadísticos en la UE no permite comparar los precios de los carburantes en España con los de otros países. Pero la suma de argumentos no explica por qué -como aseguró la desaparecida Comisión Nacional de la Competencia hace ya dos años- los precios de los carburantes "suben como cohetes" cuando sube el petróleo y "bajan como plumas" cuando cae el precio de la materia prima.

La eterna investigación

La historia se repite. El Ministerio de Industria y las autoridades del la nueva Comisión acional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) aseguran que van a examinar en profundidad a qué obedece la resistencia a la bajada de los precios en el surtidor. Al tiempo,  las empresas petroleras y los empresarios de estaciones de servicio esgrimen un rosario de justificaciones para explicar por qué no tienen razón lo que recelan de su respeto al mercado y a la competencia.

"Lo que importa es la tendencia" aseguran fuentes de la petrolera Repsol "y la tendencia a la bajada en el precio de las gasolinas es innnegable, aunque es cierto que hay un decalaje entre las bajadas del petróleo en los mercados internacionales y su traslado a los precios del surtidor". 

Pero ese decalaje, que provocó en 2012 una agria polémica de las petroleras con la CNE y recriminaciones del Ministerio de Industriarecriminacione este mismo año, no convence a los usuarios. El precio del petróleo ha marcado mínimos de cuatro años -el West Texas, de referencia en EE UU ha caído hasta los 80 dólares- y nadie entiende por qué las gasolinas muestran tanta resistencia a reflejar las caídas de la materia prima.

El portavoz de la Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio de Madrid, Antonio Onieva, sostiene que las críticas a las empresas se basan "en leyendas urbanas", alimentadas por la complejidad del mercado petrolero.

Leyendas urbanas

Para Onieva, esas "leyendas urbanas" se pueden resumir en tres: la falta de relación directa entre mercado de petróleo y precio en el surtidor; olvidar que el mercado del petróleo es muy sensible a los tipos de cambio dólar-euro y desconocer que el mercado de las gasolinas es distinto al del petróleo y que incluso en éste, cada región del mundo tiene su referencia.

Onieva, como las petroleras (Repsol, Cepsa y BP controlan más de la mitad de la distribución), destaca que la mitad del precio de las gasolinas son impuestos. La Asociación de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) detalla que el IVA, los impuestos especiales  y los impuestos de venta a minoristas suponen más del 50% del precio del litro de carburante en surtidor. "Como los impuestos no bajan" apunta Onieva "la bajada de la materia prima sólo afecta a la mitad del precio final".

Para los empresarios de gasolineras, las estadísticas que utilizan tanto la CNMC como Industria para analizar los precios en España y compararlos con otros países son, además, discutibles. "España" asegura el presidente de la As gasolineras madrileñas, "obliga a mantener una reservas estratégicas equivalentes a 92 días de venta de carburantes y no considera esa imposición para calcular impuestos, lo que sí hacen otros países". Por eso, concluye, el empresario "urge armonizar las estadísticas en la UE".

Las petroleras esgrimen también la revalorización del dólar frente al euro de las últimas semanas para explicar que el petróleo no ha bajado tanto como parece. En las últimas seis semanas, ha habido que poner un 6% más de euros para comprar el mismo barril de petróleo. El crudo cotiza en dólares y cuando la divisa europea pierde valor frente al billete verde, la factura se encarece.

Apertura de expedientes

Ni la antigua CNE ni la anterior Comisión Nacional de la Competencia (CNC) creyeron a las petroleras. Ambos organismos abrieron expedientes a las compañías para investigar comportamientos que afectaban a los precios. El nuevo superregulador, la Comisiòn Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) que preside José María Marín Quemada -antiguo directivo de la petrolera Cepsa- se toma con calma la investigación. Quince meses después de la apertura de expedientes a las grandes compañías, el caso sigue abierto.

Para un país como España, que importa el 99% del petróleo que consume, la caída del euro frente al dólar es un golpe. En 2012, la factura energética neta superó los 45.507 millones. Las importaciones de petróleo, gas, carbón y electricidad costaron 61.948 millones. Una sangría.

El impacto en la balanza comercial es fuerte y sólo el desplome en el precio del petróleo evita que las cuentas del Estado se agrieten.desplome en el precio Las compras de petróleo suponen tres cuartas partes de la factura importadora. Como consecuencia, la balanza por cuenta corriente, que mide los ingresos y pagos al exterior por intercambio de mercancías, servicios, rentas y transferencias, ha acumulado un déficit de 9.900 millones de euros en el primer semestre del año, lo que supone multiplicar casi por 10 el déficit de 1.000 millones del mismo periodo de 2013, según datos del Banco de España.

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