LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

Preacuerdo en los ERTE: Escrivá mantiene sus incentivos al empleo y Garamendi logra retrasar a septiembre el recorte de beneficios para los trabajadores inactivos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, charla con el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, este miércoles en la presentación del Plan de Acción para la Internacionalización de la Economía Española.
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El ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, prometió el martes por la mañana en Onda Cero hacer un “esfuerzo didáctico en los dos próximos días” para convencer a la patronal y los sindicatos de la necesidad de incentivar, mediante mayores descuentos en las cotizaciones sociales, la reactivación de los trabajadores protegidos por los ERTE. Sin embargo, no ha hecho falta. En apenas unas horas, los agentes sociales anunciaban un preacuerdo en el que las nuevas exoneraciones se acercan a las pretendidas por la CEOE, el más firme opositor a los incentivos tal y como los había diseñado Escrivá, y que da vía libre a un nuevo acuerdo del Diálogo Social. Y a la quinta prórroga de los ERTE, que seguirán aplicándose hasta el 30 de septiembre.

La CEOE se apresuró a aprobar la nueva propuesta de Seguridad Social en un comité ejecutivo extraordinario celebrado durante la tarde. El esquema, una vez modificado, “se adecua a las necesidades de las empresas, especialmente de aquellas que peor situación y perspectivas para los próximos meses tienen”, alabó la patronal. Los sindicatos se sumaron poco después al preacuerdo sin grandes reticencias. Unai Sordo ya había dicho que las exoneraciones no debían hacer descarrilar el consenso y Mariano Hoya, vicesecretario general de UGT, recalcaba a infoLibre que un acuerdo tripartito era necesario para los trabajadores, las empresas, para “dar seguridad” al propio Gobierno y para que la Unión Europea viera que “España avanza y construye”.

El nuevo esquema de exoneraciones de cuotas a la Seguridad Social para empresas y trabajadores en ERTE mantiene los incentivos que el ministro Escrivá considera “fundamentales”, pero cuya eficacia, necesidad y coste ponían en duda tanto los sindicatos como la patronal. Así, las empresas de los llamados sectores ultraprotegidossectores ultraprotegidos que saquen a sus plantillas de los mecanismos de protección disfrutarán, durante los próximos cuatro meses, de descuentos en las cotizaciones sociales del 95% si tienen menos de 50 trabajadores y del 85% si tienen más. Los sectores ultraprotegidos incluyen a los más perjudicados por la pandemia –comercio, hostelería, agencias de viaje, transporte…– así como aquellos que, en general, han recuperado menos del 75% de su actividad normal y su porcentaje de afiliados cubiertos por un ERTE es igual o superior al 15%.

Esos porcentajes de exoneración son superiores a los que se ofrecen ahora a los trabajadores de esos mismos sectores que no puedan reincorporarse a la actividad. Hasta el momento, las empresas podían aplicar descuentos en sus cuotas del 85% si tenían menos de 50 empleados y del 75% si tenían más. Durante los cuatro meses. Ahora, mantendrán esos porcentajes en junio, julio y agosto, pero se les recortará en septiembre, cuando bajen al 70% y al 60%, según el tamaño de su plantilla. La intención original de Escrivá era reducir cada mes en 10 puntos porcentuales las exoneraciones, hasta quedar en sólo el 55% para las empresas pequeñas y el 45% para las grandes en septiembre. Era esa reducción la que levantó las airadas protestas de la CEOE.

Los ERTE de impedimento, a los que se pueden acoger las empresas que sufran restricciones en su actividad por culpa del coronavirus, mantienen las exenciones máximas que tenían antes, del 100% para las de menos de 50 trabajadores y del 90% para las de mayor tamaño.

Para el tercer tipo de ERTE, los de limitación, también se ha pactado una reducción de beneficios. Antes disfrutaban de un 100% y un 90% de exoneración en las cuotas a la Seguridad Social, que ahora se convierte en un 85% en junio y julio y un 75% en agosto y septiembre, si tienen menos de 50 trabajadores. Para las que superen ese umbral de plantilla, los descuentos serán del 75% en junio y junio, y del 65% en agosto y septiembre.

Según las cifras facilitadas por el propio Ministerio de Seguridad Social, 558.000 trabajadores se encuentran aún acogidos a un ERTE, de los que 233.000 pertenecen a sectores ultraprotegidos. En el peor momento de la pandemia, en mayo de 2020, llegaron a ser 3,5 millones.

El valor de los acuerdos

El plan del Gobierno es aprobar la prórroga de estos mecanismos de protección social en un Consejo de Ministros extraordinario que se convocará para este jueves. El resto del texto, todas las materias que competen al Ministerio de Trabajo, ya estaba cerrado desde el lunes. El compromiso de empleo, que penaliza a las empresas si despiden antes de seis meses tras haber disfrutado de los beneficios de los ERTE y que en las ocasiones anteriores había contado con el rechazo de la CEOE, se mantiene otros cuatro meses. También se pactaron sin mayores problemas mejores condiciones para los fijos discontinuos, que ahora tendrán acceso a las prestaciones de los ERTE.

Sólo las exenciones de cuotas quedaban abiertas y ponían en peligro el apoyo de sindicatos y patronal. Más aún cuando el propio ministro echaba un jarro de agua fría sobre la mesa del Diálogo Social al recalcar en Onda Cero a primera hora de la mañana del martes que ni “el fin es el acuerdo ni el acuerdo es el fin, en ningún caso, en ningún ámbito”. Por el contrario, el fin debe ser “diseñar políticas lo más precisas posibles para defender el interés general”, abundó. Aunque, concedió también, si se consiguen acuerdos, “éstos deben ser con el mayor consenso posible e integrando el mayor número de opiniones, sobre todo las que son tan relevantes como la patronal”.

Casi al mismo tiempo, pero en RNE, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, destacaba en cambio el valor de los “acuerdos complicados”, sobre el teletrabajo o los repartidores, por ejemplo, a los que habían sido capaces de llegar empresarios, sindicatos y gobierno en ocasiones anteriores.

En la misma línea reaccionaron los sindicatos. Mari Cruz Vicente, secretaria de Acción Sindical de CCOO, pregunta a Escrivá qué opina del acuerdo para reformar el sistema de pensiones que se está negociando ahora y en el que ha puesto un “empeño terrible”. “Será por algo que lo está buscando, quizá porque el Gobierno se ha comprometido con la Unión Europea para conseguirlo y porque de él dependen 140.000 millones de euros en ayudas [para la recuperación]”, resalta a infoLibre.

Salidas de ERTE más lentas que la creación de empleo

Los incentivos para reactivar a los trabajadores en ERTE ya estuvieron en vigor el pasado verano. Uno de los argumentos de José Luis Escrivá para defender la eficaz de este esquema es precisamente su buen funcionamiento entonces. Pero, además, el ministerio dice haber constatado que, en sectores donde ahora se está creando “muchísimo empleo”, como el turismo y la hostelería, los trabajadores salen de los ERTE “a un ritmo mucho más lento”. “Debemos tener cuidado de que no se nos enquiste”, concluyó en su entrevista en Onda Cero.

Para ello su intención era hacer un descuento “un poquitín mayor” al trabajador que se reincorpora “y menos al que se queda [en el ERTE], pero no mucho menos”. Escrivá destacó que su departamento estaba siendo “extremadamente generoso”, aunque también apuntó a las limitaciones presupuestarias a fin de diseñar un reparto de los fondos “lo más eficaz posible para alcanzar los objetivos que responden al interés general”. Sin embargo, Mari Cruz Vicente replica que el mecanismo del ministro va a ser “más oneroso” para las cuentas públicas: cada vez habrá más trabajadores reactivados –que pagarán menos cuotas– y menos suspendidos, por lo que la Tesorería perderá ingresos cuantas más personas salgan de los ERTE.

En esa misma dirección apuntaron tanto UGT como CCOO tras anunciar el preacuerdo: a su juicio, podría haberse alcanzado “con el mismo nivel de protección” para los trabajadores en ERTE y “un menor consumo de fondos públicos”, estableciendo “una estructura más equilibrada de exoneraciones”.

Quejas de los sindicatos por eludir la mesa de negociación

Ambos sindicatos celebraron el final feliz de la negociación que, no obstante, había mostrado durante los dos últimos días unas fisuras que a punto estuvieron de hacerla estallar.

CCOO presentó el pasado martes una queja formal al secretario de Estado de Seguridad Social, Israel Arroyo, después de que el ministerio enviara sus tres últimas propuestas sobre exoneraciones de cuotas en los ERTE únicamente a la CEOE, “fuera de la mesa de la negociación”. Ya la víspera, UGT también había expresado su disgusto durante la reunión que mantuvieron las partes. Los sindicatos protestaban así contra las formas en que había procedido el departamento dirigido por José Luis Escrivá durante las horas que precedieron al rechazo, compartido por la patronal, de los incentivos a la reactivación de trabajadores suspendidos.

El lunes ni el ministro ni ninguno de sus mayores espadas acudieron a la mesa de negociación, convocada para un día antes del Consejo de Ministros en que, en principio, estaba prevista la aprobación de la prórroga de los ERTE. En cambio, sí se reunieron ese mismo día el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, y el ministro, José Luis Escrivá. Esa noche, CEOE y Cepyme recibieron una nueva propuesta y el martes otras dos más. Los sindicatos sólo las conocieron tras comunicárselas las patronales, aseguran fuentes del Diálogo Social. Además, las modificaciones incluidas en cada nueva oferta aumentaban los porcentajes de exoneración de cuotas a la Seguridad Social para los trabajadores reactivados, justo lo contrario de lo que pedían tanto los empresarios como CCOO y UGT. “Las propuestas deben presentarse en la mesa de negociación y al conjunto de la mesa; y el acuerdo, si se consigue, debe producirse en la mesa de negociación”, le reconvenía CCOO al número dos del ministerio en su mensaje. Que éste no contestó.

Aun con ese trato preferente, la CEOE dejó claro ya a primera hora de la mañana del martes su rechazo unánime a firmar la prórroga de los ERTE si incluía el esquema de exenciones de cuotas tal y como lo ha diseñado Seguridad Social. “Me parece que se trata más de un motivo personal, ‘mi fórmula vale o en mi laboratorio se hacen bien las cosas’ más que de lo que está pasando en la vida real”, le reprochó por la mañana en RNE Garamendi a Escrivá.

Finalmente, la “fórmula” de Escrivá sale adelante, mientras que la CEOE ha arrancado al ministerio el mantenimiento de los beneficios para las empresas que no puedan reactivarse este verano. “En realidad”, resume el ugetista Mariano Hoya, “no hay tanta distancia entre lo que le vale a la patronal y lo que plantea el ministro”.

Escrivá cifra en 570.000 el número de trabajadores en ERTE y prevé que bajen durante el verano

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