EL COSTE DE LA ENERGÍA

Las rebajas fiscales a la electricidad restaron 1.605 millones en 2021 a las arcas públicas

Un cable, dinero y una factura de luz.

Hacienda recaudó en 2021 más que nunca, 223.385 millones de euros. Las arcas públicas no sólo se recuperaron de la pandemia, con un aumento de los ingresos del 15,1% sobre 2020, sino que incluso superaron en un 5% la cifra de 2019. Sin embargo, no todos los impuestos vivieron esa euforia. Los llamados especiales –que gravan los hidrocarburos, el alcohol y el tabaco, la electricidad y el carbón– continuaron por debajo del nivel precovid, porque recaudaron un 7,7% menos que en 2019, pese a ingresar un 5% más que en el año precedente. El ejercicio pasado fueron los segundos, tras el Impuesto sobre Sociedades, que más cayeron por efecto de las restricciones a la actividad, un 12,1%. En 2021, Hacienda recaudó 19.728 millones de euros gracias a los Impuestos Especiales, una cifra inferior incluso a la de 2018, según el informe anual que acaba de publicar la Agencia Tributaria.

Dos son los motivos de este apático comportamiento. Primero, las rebajas fiscales aprobadas por el Gobierno a partir de junio para combatir el alza de los precios de la electricidad. Segundo, el freno al consumo que está suponiendo la subida desbocada de los hidrocarburos, que ya se dejó sentir mucho antes de que estallara la guerra en Ucrania.

Pese a que el consumo tanto de electricidad como de hidrocarburos y de alcohol creció a buen ritmo durante el año en que se recuperó la economía, no lo hizo con vigor suficiente como para regresar a los niveles de 2019. Los precios disparados de la luz, el gas y los combustibles terminaron retrayendo el gasto de los ciudadanos según iba transcurriendo el año, al tiempo que provocaron la actuación del Gobierno, un recorte de los tipos impositivos de la electricidad en la segunda mitad de 2021.

La bajada del tipo del Impuesto sobre la Electricidad del 5,11% al 0,5% a partir de septiembre se tradujo en una pérdida de ingresos de 336 millones de euros. Hay que sumar la supresión del tercer trimestre del Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica, que menguó la recaudación en 760 millones. Y añadir el recorte del tipo del IVA del 21% al 10% desde junio, que tuvo un impacto de 509 millones más. En total, Hacienda dejó de ingresar 1.605 millones de euros en 2021 por estas tres medidas. Así que por el Impuesto sobre la Electricidad recaudó 1.086 millones, un 21% menos que en 2019. Gracias al Impuesto sobre el Valor de la Producción de la Energía Eléctrica, el fisco ingresó 1.107 millones de euros el ejercicio pasado, un 54,4% más que en 2019, pero sólo porque ese año el impuesto también estuvo suspendido, y durante más tiempo, seis meses.

Pese a la reactivación económica, estas rebajas fiscales no consiguieron tirar tanto del consumo eléctrico como para devolverlo a las cifras prepandemia. En 2021, se situó un 2,7% por encima del año del covid, pero se quedó un 3,1% por debajo de 2019.

Menor consumo de combustibles y alcohol

Otro tanto ocurrió con los hidrocarburos. El año pasado su consumo se disparó un 11,4% respecto a 2020, pero no fue suficiente para igualar los tiempos anteriores al coronavirus. Los ciudadanos compraron 32.907 millones de litros de combustibles en 2021, aún un 5,2% menos que en 2019. La misma tendencia se observa en el gasto nacional de alcohol y tabaco: todavía no se ha recuperado la intensidad previa al covid. Tampoco la recaudación, que permanece nada menos que un 16% por debajo de 2019 en lo que al alcohol se refiere –un 6,3% la cerveza– y un 5,1% el tabaco.

A resultas de estos consumos, Hacienda ingresó por el Impuesto sobre Hidrocarburos un total de 11.492 millones de euros, un 11,3% más que en 2020, pero un 6,3% menos que antes de la pandemia. Según el informe de la Agencia Tributaria, el gasto en gasolina creció hasta casi rozar las cifras precovid, pero el consumo de gasóleo se hundió el año pasado hasta el nivel que tenía en 2014.

El impuesto es el 29% del precio

Además, este impuesto no ha dejado de perder capacidad recaudatoria, asegura la Agencia Tributaria. En 1995 representaba al 50,8% del precio de venta al público de los combustibles, pero ahora no supera el 28,9%. En 2012, en lo peor de la anterior crisis, alcanzó un mínimo del 22,9%. El organismo atribuye esta evolución a la “estabilidad” del tipo del impuesto, que apenas ha cambiado en los últimos años. La última vez, en 2019, cuando se integró la tarifa autonómica –el conocido como céntimo sanitario– en la estatal al tipo máximo. De ahí que el precio de los combustibles sea inferior en España respecto a otros países de la UE.

El tipo aplicado a la gasolina sin plomo en España es de 0,504 euros el litro, por debajo de los 0,554 euros de la media comunitaria y muy por debajo de los más de 0,8 euros de los Países Bajos, el más alto de la UE, o de los 0,7 de Italia. El mínimo europeo está en 0,359 euros por litro. El tipo español para el gasóleo es menor: 0,379 euros, mientras que la media de la UE se eleva hasta 0,435 euros. Italia, que aplica el máximo, supera los 0,6 euros el litro. El mínimo se queda en 0,330 euros.

De forma que el precio de venta al público de la gasolina sin plomo en España el año pasado fue un 5% inferior al promedio comunitario, y un 6% más barato el del gasóleo. Por consiguiente, destaca la Agencia Tributaria, la presión fiscal del Impuesto sobre Hidrocarburos en España es la sexta más baja de la UE, pese a que el consumo de carburantes se sitúa entre los más elevados del continente: la recaudación equivale sólo a un 1,1% del PIB, por debajo del 1,22% de promedio europeo. La mayor carga fiscal la sufre Grecia, un 2,22% de su PIB, y la menor, Irlanda, un 0,71%. Italia, Francia y Luxemburgo superan la presión fiscal española, pero en Alemania, Países Bajos, Suecia y Dinamarca es menor.

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