contrato temporal

El último día de cada mes de 2020 se destruyeron 120.000 empleos: Escrivá quiere penalizar los contratos temporales fraudulentos

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá.
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Desde la recuperación de la anterior crisis, el último día de cada mes se produce una tremenda hemorragia estadística en las cifras de afiliados a la Seguridad Social. Algo que se repite, en menor medida, cada viernes. El primer día de cada mes, o cada lunes en cualquier caso, vuelve a haber un repunte, y muchos de los trabajadores despedidos se incorporan a la misma empresa tras el fin de semana o después de unas horas. Un síntoma no solo de la temporalidad lacerante sino también del fraude de ley masivo en la contratación que se da en España.

Solo en lo que va de 2020, la media de empleos destruidos a finales de cada mes entre enero y finales de noviembre roza los 120.000, un cuadro que se ha alterado un poco a la baja con la pandemia de coronavirus y el confinamiento (la media en 2017 fue de 140.000 puestos menos el último día de los 12 meses). La tendencia, sin embargo, es la misma que en años anteriores solo que las cifras se sitúan ligeramente por debajo, por culpa de la crisis.

Un problema que el ministro de Seguridad Social e Inclusión, José Luis Escrivá, quiere atajar penalizando a las empresas que rescindan los contratos el viernes y los reabran los lunes para ahorrarse la cotización del fin de semana, según manifestó este lunes en un desayuno.

En realidad, las intenciones de Escrivá van mucho más allá de la rescisión de contratos el fin de semana. La medida la anunció el pasado 7 de octubre al medio dirigido a las personas mayores 65ymas, pero pasó desapercibida: "Tengo la sensación de que parte de la temporalidad tiene que ver con la enorme facilidad de rotación de contratos, a veces semanales, mensuales, diarios, por razones espurias", manifestó el ministro.. "A lo mejor tenemos que plantearnos cobrar una pequeña tasa por cada baja que se de en un contrato, para que no resulte tan fácil dar de baja y rotar y rotar contratos…".

"Que no resulte fácil rotar contratos"

El ministro no se limitó en la entrevista a los contratos finiquitados el fin de semana para no pagar las cotizaciones, una práctica que, según los sindicatos, pertenece a las pequeñas y medianas empresas, fundamentalmente en servicios como la hostelería o la restauración. Pero este lunes, en el desayuno informativo, Escrivá mencionó los sectores de educación y sanidad, ambos con una fuerte temporalidad en el sector público. "Queremos estudiar penalizar a cualquier agente económico con rotación laboral excesiva", confirman portavoces del ministerio. Algo que abre la puerta a penalizar no solo a empresas sino a hospitales o universidades

De acuerdo con datos del sindicato de enseñanza STE, la temporalidad en la pública no universitaria (desde Infantil a Bachillerato, pasando por ciclos formativos de grado medio y superior, centros oficiales de idiomas o centros de adultos) roza el 30%, unas 170.000 personas sobre un total de 550.000 trabajadores. En la universidad, el sindicato Comisiones Obreras denuncia una temporalidad de casi el 42%, entre falsos asociados y visitantes, doctores contratados y sustitutos interinos, personal de administración y servicios (PAS), etcétera. El personal asociado, un cuerpo muy precario, supone más de 30.000 profesionales en las universidades dando clase a cambio de una retribución muy exigua. 

En la educación privada o concertada no existen tantos datos, aunque los contratos temporales son igualmente una buena porción del total. Y muchas veces no abarcan las vacaciones estivales u otras festividades, como sí lo hacen los contratos al personal interino de la enseñanza primaria o secundaria en España. Estos últimos dependen, en cualquier caso, de la Consejería de Educación de turno. 

Asociados y sanitarios precarios

En Sanidad, otro de los sectores mencionados por Escrivá, las cifras no son precisamente halagüeñas. Con datos de 2019, del medio millón aproximado de profesionales sanitarios que en total ejercen en los distintos sistemas de salud autonómicos, unas 156.783 personas tenían contratos temporales, cerca de uno de cada tres. "Estos datos han mejorado algo en 2020 con la pandemia", asegura Antonio Cabrera, de CCOO. "Por ejemplo, Andalucía acaba de confirmar la ejecución del contrato de 13.000 nuevos profesionales sanitarios y Castilla-La Mancha está en camino". La gestión autonómica no ayuda a contar con una visión global de la temporalidad en ambos sectores. 

Portavoces del Ministerio de Seguridad Social aseguran estar "estudiando" los pros y los contras de la medida, e insisten en que implica a "todos los agentes económicos". 

En cuanto a 2020, el día que más afiliados perdió la Seguridad Social fue el 31 de agosto con 211.566 cotizantes menos, seguido del 31 de julio (-177.982), 30 de septiembre (-167.687) y 30 de junio (-161.500). Son los meses clásicos de fuerte estacionalidad debido a la temporada veraniega y al turismo que, por razones víricas, este año fue predominantemente nacional. Y de ahí la menor creación de empleo. 

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