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El último gol de Ronaldo: sortear sus impuestos

Fiscalía acusa a Ronaldo de crear una estructura societaria para defraudar 14 millones a Hacienda de forma "consciente"

Michaél Hajdenberg | Yann Philippin | Michel Henry

Aquí está, finalmente, un triunfo de Cristiano Ronaldo que no podrá ser superado por Lionel Messi. No se trata de la disputa por el Balón de Oro, atribuido el 13 de diciembre, y que ambos jugadores comparten desde 2008. Ni del partido que enfrentará a sus sendos equipos, el Real Madrid y el FC Barcelona, ante la mirada de 500 millones de espectadores. Sino de un terreno en el que, hasta ahora, ignorábamos que la estrella portuguesa pulverizase a su rival argentino: la elusión fiscal.

Con la elusión de 4,1 millones de euros, organizada por su padre y por la que fue condenado el pasado verano a 21 meses de prisión y a una multa de dos millones de euros, Lionel Messi parece ahora un artista ingenuo. Ronaldo es, sin embargo, un ilusionista extraordinario. Mientras el mundo del fútbol se centra en sus pases, el dinero que minuto a minuto recae en sus manos va a parar lejos, muy lejos. Ronaldo utiliza desde 2008 un sistema masivo y ultra-organizado de elusión de capitales, elaborado por su agente Jorge Mendes, según los documentos Football Leaks, obtenidos por el semanario alemán Der Spiegel y analizados por la red de periodistas de investigación EIC (European Investigative Collaborations), consorcio en el que Mediapart participa.

Estos documentos revelan como la estrella del Real Madrid ha recaudado, con absoluta discreción, un total de 149,5 millones de euros fruto de sus beneficios de sponsoring, en paraísos fiscales durante los últimos siete años. De esta fortuna, el delantero sólo ha pagado 5,6 millones de impuestos. Es decir, apenas el 4%. Toda una proeza.

Por montajes offshore idénticos, otros empleados del Real Madrid, entre ellos José Mourinho, han sido objeto de una rectificación fiscal. Jugadores del campeonato español, como Samuel Eto’o y Lionel Messi, han sido procesados judicialmente por montantes muy inferiores. Pero Ronaldo es, aparentemente, un contribuyente a parte. Lo que siembra ciertas dudas sobre las protecciones de las que podría beneficiarse.

El jugador portugués recibió, entre 2009 y 2014, 74,8 millones de euros en diferentes cuentas en Suiza, a través de una sociedad offshore inscrita en las Islas Vírgenes Británicas, sin comunicar esta información al fisco. Por miedo a ser descubierto, Ronaldo terminó por declarar una parte. Se puso en marcha un control fiscal. Pero, sus abogados consiguieron milagrosamente evitar cualquier tipo de sanción. Según nuestras informaciones, ni siquiera tuvo que pagar intereses de demora por su tardía y parcial declaración de impuestos.

La investigación del EIC ha permitido descubrir una segunda operación aún más problemática. El 20 de diciembre de 2014, Ronaldo vendió por 74,7 millones de euros sus derechos de marketing por los años 2015-2020, todo para continuar beneficiándose de un régimen fiscal ultra-ventajoso que iba a desaparecer doce días después. De esta manera, eludió 31 millones de euros en impuestos. Según los documentos obtenidos por el EIC, esta maniobra dio sudores fríos a sus abogados, el gabinete Senn Ferrero. 

Interrogado por el consorcio (EIC), Senn Ferrero minimiza el asunto y explica que «una inspección está en curso. Aparentemente, lo más probable es que la Agencia Tributaria española encuentre muy poca cosa». En realidad, el gabinete de abogados está terriblemente inquieto. El 24 de noviembre, 24 horas después de haber recibido nuestras preguntas, Senn Ferrero obtuvo una decisión judicial que prohíbe a nuestro socioEl Mundo publicar cualquier información sobre el asunto, ordenándole, además, comunicar el conjunto de los documentos y la identidad de nuestra fuente, alegando que dichos documentos habrían sido robados. Al día siguiente, el EIC recibió una carta del mismo gabinete amenazándonos con un proceso judicial si persistíamos en nuestra voluntad de publicar dicha información.

Ni El Mundo, ni Mediapart, ni ninguno de los miembros del EIC, ha cedido ante esta orden que atenta gravemente contra la libertad de información. Recordemos que en otro affaire sobre los derechos de imagen, la fiscalía acaba de requerir diez años de prisión incondicional para el futbolista camerunés Samuel Eto’o, cuyo fraude no representa «más que» una pérdida de 3,9 millones de euros para el fisco español.

El fútbol permite evadirse, también a los espectadores. Delante de un partido, sólo piensan en el juego. Gastan fortunas sin tener en cuenta las excéntricas tarifas: entradas para asistir a los partidos, camisetas, abonos a los canales de televisión… Hipnotizados por el espectáculo, los fans toleran salarios desproporcionados. Se han acostumbrado a cifras exponenciales de transferencia de jugadores.

El problema es que este dinero se esfuma. Cuando los fans compran unas deportivas de Nike con el grabado « CR7 » (el número fetiche de Ronaldo, el mismo que figura en su camiseta) por 325 euros, no se imaginan que el delantero portugués cobra 13 euros en Suiza, a través de Irlanda y de las Islas Antillas. Tampoco saben que este dinero, que no volverá en forma de impuestos a las arcas del Estado, no contribuirá, en efecto, a la construcción de nuevos estadios, ni a la financiación del sistema de transportes que utilizan, ni al pago de los policías que se ocupan de su seguridad, ni a la habilitación de terrenos deportivos para los más jóvenes, o al funcionamiento de hospitales donde podrían ser tratados.

Ronaldo puede ser o no ser el mejor jugador del mundo. Poco importa. Lo que es seguro es que Ronaldo es la estrella más grande, y su representante la más brillante gracias a sus 200 millones de fans en las redes sociales. A partir de hoy, se convertirá también en el símbolo menos resplandeciente. Pues al hombre que hace sonar a niños y jóvenes, no le gustan los impuestos. ¿Considera el hecho de pagar como una derrota? ¿Vive esto como un juego, donde hacer trampa podría ser comparable a la simulación de un penalti? A menos que estemos ante la deformación de un deportista de alto nivel: querer ganar más, incluso cuando sus ganancias alcanzan cifras estratosféricas.

El contribuyente Cristiano Ronaldo cuenta, sin embargo, con la fortuna suficiente para hacer frente a sus impuestos. Ha acumulado un patrimonio de 209 millones de euros, ubicado, en gran parte, entre Suiza y Luxemburgo. También tiene su casa en Madrid (4,5 millones de euros), sus 15 mansiones en Portugal, o su colección de siete coches de lujo de un valor total de 1,25 millones de euros, entre los que figuran su McLaren MP4, su Porche Panamera, su Lamborghini Aventador o su Ferrari 599.

Como empleado, Ronaldo ganó exactamente 34.672.988,31 euros en 2014. Sin contar sus derechos de imagen, abonados por su club y diferentes multinacionales para apropiarse un poco de su gloria. Son justamente estas ganancias fruto del sponsoring –mucho más fáciles de disimular que su sueldo– las que Ronaldo ha escondido detrás de una sociedad pantalla en las Islas Vírgenes Británicas, un célebre paraíso fiscal.

Un estatus fiscal ultra-ventajoso

Estos ingresos son fruto de una relación trabajo/beneficio que sobrepasa la razón. En junio de 2013, Ronaldo consagró 6 horas y 45 minutos de su vida a Toyota y ganó con ellos 1,9 millones de dólares a la hora, es decir, 4.691 dólares por minuto. Pero a este precio, la marca japonesa solo tenía derecho a difundir el anuncio publicitario en Oriente Medio, en Argelia, en Marruecos y en Afganistán. Esta restricción, permitió a Ronaldo participar en el rodaje de otra publicidad en China, un anuncio de un coche japonés, el Honda Guangqi, todavía más interesante: seis horas frente a la cámara a cambio de dos millones de euros. Y si desafortunadamente la estrella debiera quedarse un poco más de tiempo en el plató, recibiría 600.000 euros de bonificación. Cada segundo cuenta.

Sin embargo, es Nike quien parece invencible. La firma americana paga al futbolista un sueldo de 1,6 millones de euros al año. Una cifra a la que hay que añadir las primas: por ejemplo, 250.000 euros si termina el año siendo el máximo goleador de la temporada del campeonato español –con esta tarifa es fácil entender que quiera tirar todos los penaltis–. Así como podemos comprender que Ronaldo quiera jugar a cualquier precio. En 2014, el portugués jugó la Copa del Mundo con una importante lesión en la rodilla. ¿Lo hizo para estar a la altura del evento? ¿O porque habría perdido la mitad de la remuneración anual de Nike en caso de retirarse?

Aunque la Copa del Mundo tiene lugar cada cuatro años, Nike saca cada año una nueva línea «CR7». Todo un evento. Ronaldo recibe el 5% de las ganancias de estas ventas, lo que en 2011 se tradujo en una trasferencia de 2,6 millones de euros.

Es lógico querer encajar goles como Ronaldo. Pero también podemos soñar con utilizar su mismo champú, su mismo perfume, mirar la hora en su mismo reloj, comer sus productos favoritos –el gigante americano Herbalife le paga más de 15 millones de dólares por cuatro años–, o con depositar nuestro dinero en un banco que él recomienda: y lo conoce bien. O, incluso, es posible volar como él: la compañía Emirates le paga 1,1 millón por su imagen.

Si fuera un ciudadano como todos los demás, Ronaldo habría creado en España una sociedad a la que irían a parar todas estas remuneraciones. No sería demasiado doloroso para él, pues todo el sistema ha sido pensado para facilitar la vida a los futbolistas de su especie. En 2004, una ventajosa ley fiscal fue adoptada por el gobierno español para, según el mismo, atraer a los mejores científicos y ejecutivos extranjeros. Sin embargo, dicha legislación fue rápidamente rebautizada con el nombre Ley Beckham (en referencia al célebre jugador británico), dado que sentaba como un guante a los millonarios del mundo del fútbol.

Con este estatus de "impatriado" (que otorga ventajas fiscales a ciertos extranjeros), los ingresos de marketing obtenidos en el extranjero están exentos de impuestos. Así, los expertos fiscales de Ronaldo estiman que el 80% de sus derechos de imagen están relacionados con el extranjero. Sobre el 20% restante, ganado en España, el fisco solo retiene un 24,75%. Por lo que, al final, los beneficios del futbolista están gravados algo menos de un 4%. Contra el 45% de sus colegas españoles, o de Lionel Messi, que cuenta con la doble nacionalidad, argentina y española.

Resumamos: de los 75 millones de euros cosechados entre 2009 y 2014 por sus derechos de imagen, Ronaldo debería haber pagado al fisco 540.000 euros al año, 2,7 millones en total. Lo que equivale a la remuneración que el delantero recibe por algunas horas de rodaje publicitario. Pero a Ronaldo le debió de parecer demasiado. La estrella recurrió entonces a su agente portugués, el más poderoso del mundo: Jorge Mendes. Ronaldo le considera como «un padre». Le escogió como padrino de su hijo y contrató a su hija como community manager. Le ha llegado incluso a regalar una isla griega por su cumpleaños.

Papa Jorge toma las riendas del asunto. Lo hace con facilidad dado que conoce de primera mano los paraísos fiscales: desde 2004, puso en marcha un sistema offshore para reducir los impuestos de sus ilustres clientes, entre ellos, el entrenador del Manchester José Mourinho (leer nuestra investigación aquí). Bastaba con integrar a Ronaldo en el equipo.

En 2008, algunos meses antes de que el delantero llegara al Real Madrid, transfiere sus derechos de imagen a Tollin Associates, una sociedad pantalla sin ninguna otra actividad, inscrita en las Islas Vírgenes Británicas, donde el impuesto sobre las sociedades es cero. A continuación, Tollin confía su explotación a Multisports Image & Management (MIM) y Polaris, dos sociedades del grupo Mendes. El agente inscribe dichas empresas en Irlanda, todo para no asustar a los sponsors.

Las prestaciones de Ronaldo son facturadas por MIM. Esta última retiene el 6%, transfiere el 20% de la comisión a Polaris, y envía el resto a Tollin, que acumula los beneficios en cuentas suizas. Esta última sociedad pantalla situada en las Islas Vírgenes Británicas, almacena 75 millones de euros entre 2009 y 2014 sin que el fisco español tenga la más mínima idea. Ronaldo olvida, cada año, hablar de estos beneficios en su declaración de impuestos. El triple Balón de Oro sólo hará mención en 2015 y, de nuevo, de forma parcial…

La repentina trasparencia de «CR7» es, en realidad, de todo menos espontánea. En septiembre de 2014, el fisco español inicia un primer control sobre José Mourinho. En el entorno de Mendes cunde el pánico. El agente entiende rápidamente que sus jugadores también serán controlados. Y, por lo tanto, Tollin no tardará en ser descubierta. El agente recurre al gabinete español Senn Ferrero para asistir a su histórico abogado, Carlos Osorio, el hombre que habría elaborado el montaje fiscal.

Mendes comienza a dudar de las estructuras elaboradas por Osorio. El súper agente tiene razones para preocuparse. Ronaldo supone el 60% de los ingresos de la división sponsoring de su grupo. Un escándalo fiscal sería devastador. Algo que demuestra lo absurdo de la situación…: a la vista del valor de la imagen de Ronaldo, la farsa fiscal y sus repercusiones de cara a los sponsors, podrían costarle mucho más caro que los impuestos que debería haber asumido…

Un golpe de suerte, el contrato entre Ronaldo y Tollin termina a finales de 2014. Salvo que el momento no es precisamente propicio para llevar a cabo una regularización. El más que generoso estatus fiscal de "impatriado" está a punto de desaparecer. A partir del 1 de enero de 2015, Ronaldo será gravado con la tasa normal del 45% sobre el total de sus beneficios. El asunto está claro: no se trata de pagar 2,7 millones en cinco años (lo que Ronaldo ya había evitado cuidadosamente), sino de regular el futuro, ante beneficios similares: más de 30 millones de euros.

Un milagro fiscal

De nuevo, papa Jorge encuentra una solución. En menos de dos meses, el agente portugués consigue montar una increíble operación que permite a Ronaldo matar dos pájaros de un tiro: deshacerse de Tollin, la molesta sociedad pantalla en el Caribe, donde dormitan 74,8 millones de euros acumulados entre 2009 y 2014; y beneficiarse en el futuro de una tasa de imposición ultra reducida que está a punto de ser aprobada.

Para ello, basta con vender los derechos de imagen de Cristiano Ronaldo por el periodo 2015-2020, antes del 31 de diciembre. Solo queda encontrar a un inversor capaz de pagar. Como anillo al dedo, Jorge Mendes guarda un as en la manga: su multimillonario amigo singapurense Peter Lim. Mendes comparte negocios con Lim desde que este último le ayudó a comprar el club español de Valencia. Peter Lim fue, incluso, el testigo de la boda de Mendes. Cristiano Ronaldo le considera como un "buen amigo". Naturalmente, el empresario acepta sacar su talonario.

El tiempo disponible para concretar los detalles de la venta es mínimo, pues la fatídica fecha del 31 de diciembre se acerca peligrosamente. Aparece un nuevo contratiempo: Cristiano Ronaldo y sus compañeros del Real Madrid están en Marruecos donde se disputan la Copa Mundial de Clubes. Pero no hay problema sin solución, el equipo de Mendes contrata a un notario marroquí para redactar los contratos (en francés) y avalar la venta.

Cristiano Ronaldo firma los documentos en Marrakech el 20 de diciembre. Peter Lim compra sus derechos de imagen hasta 2020 previo pago de 74,7 millones de euros, a través de dos sociedades offshore inscritas en las Islas Vírgenes Británicas. La primera, Arnel, paga 11,2 millones de euros por los derechos españoles; la segunda, Adifore, desembolsa 63,5 millones por sus derechos en el resto del mundo. Lim debe abonar los fondos a Ronaldo en su cuenta numero 413416, abierta en el pequeño banco privado Mirabaud & Cie, en Ginebra. El dinero llega el día 24 de diciembre, justo a tiempo para incluirlo en su declaración de impuestos de 2014. Ronaldo es, sin duda, el rey del money time.

Se trata de un fabuloso regalo de Navidad. En primer lugar, de un solo golpe, cobra cinco años de futuros ingresos. Y, sobre todo, no pagará más que 2,7 millones de euros al fisco español, contra los 33,6 millones que debería haber pagado si hubiera recibido normalmente sus beneficios de sponsoring del periodo 2015-2020. Así, la estrella del Real se ahorró 31 millones de euros en impuestos gracias a una maniobra ideada para que el jugador portugués se beneficiase de una reducción fiscal a la cual ya no tenía derecho.

Entre tanto, el equipo de Jorge Mendes se ocupa de no dejar rastro. Tollin, la sociedad pantalla en las Islas Vírgenes, es disuelta de inmediato. No queda más que declarar los beneficios de Ronaldo como ganancias del año 2014. Los documentos consultados por el EIC, muestran el estado de estrés de los expertos fiscales encargados del dossier de Ronaldo en aquel momento.

El 29 de junio de 2015, la víspera de la fecha límite para presentar la declaración, sólo se hace referencia a los 11,2 millones de euros recibidos de Arnel por los derechos de imagen españoles por el periodo 2015-2020. Sin embargo, no aparece ni rastro de los 11,5 millones de euros de los beneficios de marketing españoles de los años 2009-2014 abonados a Tollin. Al día siguiente, este montante es, finalmente, incluido en la declaración, sin aportar ninguna explicación al fisco sobre el origen de los fondos.

Los documentos Football Leaks muestran, en realidad, que los expertos fiscales del gabinete San Ferrero quieren esconder absolutamente a la Agencia Tributaria la existencia de Tollin y el montante total de 74,8 millones acumulado por la empresa pantalla en las Islas Vírgenes. Según ellos, nada de todo esto debe aparecer en la declaración de impuestos de Ronaldo.

¿Por qué este secretismo? Porque "Ronaldo debería haber declarado anualmente el dinero abonado a Tollin a partir de 2009, y no únicamente en 2014", indica al EIC el abogado germano-español Rafael Villena, experto en este tipo de montajes. En otras palabras, Ronaldo declaró sus beneficios demasiado tarde (obviamente por miedo a un control), el fisco podría haberle exigido, al menos, intereses de demora y sanciones por mala fe. Pero como acabamos de ver, los abogados de Ronaldo no ayudaron a los inspectores de Hacienda.

Al enviar su declaración de impuestos, los abogados de Senn Ferrero se temen lo peor. En este contexto, se distancian de su colega Carlos Osorio, quien había elaborado el controvertido montaje offshore en las Islas Vírgenes, explicando que no participaron ni en su concepción ni en su puesta en marcha, menos aún en su vigilancia. Los expertos fiscales de Senn Ferrero quieren protegerse, saben que esta declaración de impuestos tendrá consecuencias.

En efecto, en diciembre de 2015, la Agencia Tributaria de Madrid lanza el control fiscal que todo el mundo temía. Se centra en el periodo 2011-2013. Senn Ferrero se encuentra ante la obligación de proporcionar al fisco una pila de contratos, de cláusulas y de acuerdos. Con un punto débil evidente: Tollin. Y, cuando Senn Ferrero interroga al histórico experto contable de Mendes, este esquiva las preguntas. Incluso, ordena no decir nada sobre los beneficiarios de Tollin sin que estos hubieron sido citados con anterioridad.

Pero Ronaldo nació bajo una buena estrella. Y está bien rodeado. Cuando se lesiona en la final de la Eurocopa, después de 25 minutos de juego, y se retira del terreno, creemos que va a perderlo todo. Pero termina triunfando. Cuando el fisco español se sumerge en su montaje offshore, creemos que va a pagar caro. Pero, de nuevo, consigue salir sin un rasguño.

Gracias al trabajo de sus abogados, la Agencia Tributaria consideró, finalmente, que Tollin no pertenecía a Ronaldo. Un gran alivio. Se felicitan fragorosamente entre ellos, conscientes de haber llevado a cabo toda una hazaña. De hecho, el asunto no estaba ganado de antemano: el contrato entre Ronaldo y Tollin muestra negro sobre blanco que todo el dinero alojado en su estructura pertenece al jugador portugués.

Queda la cuestión de la venta de sus derechos de imagen por 2015-2020 a Peter Lim, que permitió a Ronaldo eludir 31 millones de euros de impuestos. De nuevo, otro golpe de suerte: esta tiene lugar en 2014, el año que sigue al periodo 2011-2013, en el objetivo del control fiscal. No obstante, la operación preocupa mucho al entorno del jugador. Hasta el punto de aparecer en la orden del día de una reunión de crisis el 22 de octubre de 2015 en la sede del gabinete Senn Ferrero, dos meses antes del control fiscal de Ronaldo.

Este día, sus abogados estiman que dicho control fiscal está relacionado con la venta a Peter Lim. Son poco optimistas. Tienen numerosas razones para estar preocupados. En el marco de una operación estrictamente idéntica, realizada el mismo día contra James Rodríguez, otro de los polluelos de Jorge Mendes, los abogados hablan de ocultación y de intención de evasión fiscal. En lo que concierne a Ronaldo, quieren evitar a cualquier precio que el fisco establezca una relación entre la venta de sus futuros derechos y el fin del régimen de "impatriado". 

Por el momento, Ronaldo ha salido bien parado. El delantero fue controlado por la misma inspectora que José Mourinho. La responsable de la inspección condenó al ex entrenador del Real Madrid a una rectificación fiscal de 4,4 millones de euros por un montaje idéntico al de Tollin. Tras las revelaciones del EIC, Cristiano Ronaldo, el hombre que hace temblar a las gradas, tendrá, esta vez, más complicado salir indemne.

 

Doce periódicos europeos reunidos en el seno de una nueva red de medios, el European Investigative Collaborations (EIC), del cual Mediapart es uno de sus fundadores, revelan, a partir del 2 de diciembre, la operación Football Leaks, la fuga de documentos más amplia de la historia del deporte.Obtenidos por el semanario alemán Der Spiegel y analizados por los miembros del EIC, 18,6 millones de documentos -1.900 GB- nos sumergen en los secretos de la industria del fútbol. Fraude y evasión fiscal, redes de prostitución, conexiones mafiosas, explotación de jugadores menores de edad… Football Leaks documenta de forma inédita la cara oculta del deporte más popular en Europa.

60 periodistas, asociados a ocho informáticos que han desarrollado un software específico para la operación, han investigado estos documentos durante más de seis meses. La revelación de esta información de interés público, que se basa en documentos auténticos y en numerosos testimonios, tendrá lugar a lo largo de tres semanas.

El proyecto Football Leaks reúne, además de Mediapart, al semanario Der Spiegel (Alemania), The Sunday Times (Reino Unidos) Expresso (Portugal), El Mundo (Espana), L’Espresso (Italia), Le Soir (Bélgica), NRC Handelsblad (Países Bajos) y The Black Sea, un diario digital creado por el Centro Rumano por el Periodismo de Investigación, que cubre información en Europa del Este y Asia Central.

Antes de la publicación de esta serie de artículos sobre el sistema Mendes, el EIC presentó los resultados de la investigación a los jugadores, clubes y representantes concernidos. El conjunto de nuestras cuestiones tenía como objetivo poner al corriente a las personas involucradas y permitirles responder frente a estas acusaciones. Cristiano Ronaldo, José Mourinho y su agente Jorge Mendes no han respondido. Los jugadores portugueses Carvalho, Coentrao y Pepe, así como los jugadores colombianos Radamel Falcao (AS Mónaco) y James Rodríguez (Real Madrid), tampoco lo han hecho. Lo mismo para el contable irlandés de Mendes, Andy Quinn, y el multimillonario Peter Lim, y las sociedades MIM y Polaris.

Como explicamos en el artículo, los abogados de Cristiano Ronaldo, Senn Ferrero (en Espana) y Carlos Osorio (en Portugal), nos han indicado que los documentos en nuestra posesión fueron manipulados y falsificados.

El EIC ha hecho todo lo posible para autentificar dichos documentos. Ni Mediapart ni ninguno de sus socios del EIC han encontrado el mínimo indicio que podría dejar pensar que estos documentos fueron fabricados, remodelados o falsificados. Ninguno de los documentos publicados inicialmente en la web de Football Leaks han sido denunciados ante la justicia. Cuando propusimos al gabinete Senn Ferrero y a Carlos Osorio detallar sus acusaciones, y precisar los documentos a los que hacían referencia, estos no respondieron.

Carlos Osorio afirma que su persona no tiene nada que ver con este asunto: «No tengo nada que ver con la creación de estructuras de derechos de imagen para las personas mencionadas. Niego categóricamente las acusaciones contra mi persona. »

El Real Madrid ha rechazado responder a nuestras preguntas, justificando su reticencia en el hecho de tratarse de un robo ilegal de documentos.

El club ha precisado que cuando pagaba los derechos de imagen, se limitaba a cumplir con sus obligaciones fiscales, pagando sus debidos impuestos y respetando la ley española. Según el Real, «ninguna irregularidad de cualquier naturaleza ha sido jamás detectada», cuando las cuentas del club han sido controladas por las autoridades.

La administración fiscal española no ha respondido a nuestras preguntas, apoyándose en el secreto fiscal.

En Gran Bretaña, el club de Chelsea ha explicado que siempre ha respetado la ley en el pago de los derechos de imagen, especialmente en el caso de José Mourinho. Las autoridades fiscales inglesas no han deseado responder sobre los casos individuales, pero han explicado que analizan « los arreglos entre los clubes y sus empleados sobre la cuestión de los derechos de imagen para asegurarse de que cumplen con sus impuestos ».

 

Versión y edición española : Irene Casado Sánchez.  

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