ENTREVISTA CON ANALISTA POLÍTICO VENEZOLANO

"No descarto episodios de confrontación interna en Venezuela ante la tutela que quiere ejercer Trump"

Imagen de Delcy Rodríguez presidiendo el gobierno de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro

Marcos Pérez Pena (Praza.gal)

En las 24 horas que siguieron a los bombardeos estadounidenses de la madrugada del sábado tuvo lugar una vertiginosa sucesión de acontecimientos, muchos de ellos inesperados, que en un primer momento iban abriendo a su paso cada vez más incógnitas. La caótica rueda de prensa de Donald Trump resolvió algunas, pero presentó nuevos interrogantes sobre el futuro inmediato de Venezuela y, hay que decirlo, sobre el del conjunto del planeta, herida de muerte la legalidad internacional y sus estructuras.

Tras un fin de semana de tiempo histórico acelerado, Nicolás Maduro descansa en una cárcel de Nueva York a la espera de un juicio por narcotráfico. En Venezuela, el chavismo que sobrevivió a Chávez parece dispuesto a sobrevivir a Maduro, pero esta vez con una tutela militar ejercida por un Donald Trump que lanzó un mensaje de fuerza a países competidores —especialmente China— y a países indisciplinados del “hemisferio occidental” que reclama para sí. Y en el resto del planeta, el mundo se divide entre quienes denuncian la violación del derecho internacional y quienes la justifican si los perjudicados son los otros.

¿Qué va a pasar en Venezuela? ¿De qué manera se va a hacer compatible un gobierno que seguirá siendo dirigido por el aparato chavista y con un discurso de defensa de su soberanía con la pretensión de Washington de tutelar el país y, sobre todo, su petróleo y otros recursos naturales? Hablamos con el analista internacional de origen venezolano Roberto Mansilla, que ya este sábado por la mañana apuntaba en esta entrevista a la posibilidad cierta de que existiera un pacto previo entre la Administración Trump y sectores del Gobierno de Maduro.

¿Qué información proporcionó la rueda de prensa de Trump del sábado por la tarde entre lo que dijo y lo que insinuó? ¿Confirmó sus sospechas de que existiera un pacto previo entre EEUU y sectores del Gobierno venezolano?

En la intervención de Trump hubo varias cuestiones interesantes y aún más en la que posteriormente realizó el secretario de Defensa de EEUU, Peter Hegseth. En primer lugar, Trump afirmó que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta que haya una “transición justa y adecuada”, dejando muy claro que va a haber una tutela.

Por otra parte, aunque la cúpula del Gobierno de Maduro fue descabezada con la detención de su líder, la realidad es que el régimen de Maduro continúa en el poder a través de la figura de Delcy Rodríguez. Y esto es algo que probablemente fue pactado de antemano. Queda claro que Estados Unidos está recuperando su esfera de influencia en Venezuela, parece que a través de una línea directa entre Marco Rubio y Delcy Rodríguez, como señaló el propio Trump.

El tercer elemento de la rueda de prensa que considero clave es el petróleo. Trump mencionó 26 veces la palabra petróleo. Quedó claro que, aunque Trump justificó la intervención por una cuestión de seguridad nacional, parece haber otros elementos más importantes. Por una parte, algunos relacionados con la política interna, con el objetivo de mantener el apoyo de votantes cubanos y venezolanos en EEUU. Y, por supuesto, otros relacionados con el petróleo, que es el motor principal de toda esta operación.

Por último, también quedó claro el descrédito de la autoridad de María Corina Machado. Queda claro que la administración Trump no cuenta con ella, a pesar de que poco antes de la rueda de prensa de Trump, Machado afirmaba que estaba dispuesta a asumir el poder. Trump es muy claro cuando afirma que ella no tiene el peso político y, sobre todo, el respeto de la sociedad de Venezuela.

A nivel internacional, ¿qué implicaciones tiene lo sucedido, sobre todo, atendiendo a las declaraciones de Trump?

La declaración más importante, a mi parecer, la hizo Peter Hegseth cuando afirmó que el ataque de este sábado es “una demostración de que se puede alcanzar la paz por la fuerza”. Buena parte de su intervención y también la de Trump se centró en reivindicar que “Estados Unidos está de vuelta”, un mensaje dirigido a sus principales competidores: China y Rusia. Trump vino a decir que habían demostrado que EEUU tiene capacidad de hacer una operación especial militar rápida y exitosa y que sigue siendo un ejército formidable.

La legalidad internacional, que una vez más fue violentada, queda claro que queda supeditada a una serie de intereses geopolíticos estratégicos. Ese mensaje de “alcanzar por la fuerza” creo que es el mensaje que la administración Trump quiere lanzar hoy al mundo. Lo que sucedió en Venezuela desarticula completamente el sistema internacional de las Naciones Unidas, que vuelve a quedar como un organismo totalmente inoperante.

¿Cree que existe un pacto tácito con China y Rusia? Sobre todo a la vista de que su reacción, aunque crítica con el ataque, mantuvo un perfil bajo.

Ahí hay un pacto tácito de equilibrio a nivel internacional entre Estados Unidos, China y Rusia. Algo similar sucedió con la caída de Bashar al-Ásad en Siria en diciembre de 2024; el perfil de China y Rusia respondiendo a esa situación fue también bastante bajo. Hay que ver todavía si China y Rusia van a llevar la cuestión de Venezuela al Consejo de Seguridad de la ONU, pero en todo caso EEUU tiene allí capacidad de veto, así que puede desactivar cualquier protesta de este tipo.

Hay que tener en cuenta que horas antes de la captura de Maduro, una delegación china estuvo reunida con él en el Palacio de Miraflores. Sería un poco ingenuo considerar que China y Rusia no estaban al tanto. Probablemente esto fue hablado con EEUU, precisamente en un momento en el que se está en conversaciones para el final de la guerra en Ucrania y también de un posible ataque contra Irán.

Lo visto en Venezuela deja varios interrogantes en el aire, al sentar un precedente: ¿hará lo mismo China en Taiwán? ¿O qué habría pasado si Rusia detiene a Zelenski y lo lleva a Moscú? Y es, también, un mensaje de fuerza de Trump dirigido a Cuba, Nicaragua o Colombia, teniendo en cuenta las amenazas lanzadas por Trump contra Petro.

En esta situación, da la impresión de que el nuevo Gobierno venezolano va a tener que llevar a cabo un equilibrio muy complejo entre mantener la soberanía nacional y la tutela militar que va a querer ejercer EEUU ¿Cree que va a ser posible?

Hay que decir que la situación en Venezuela era posiblemente bastante insostenible para el régimen. La detención de Maduro abre un nuevo escenario y un nuevo equilibrio de poder en el que el régimen sigue manteniendo la dirección, pero en un terreno completamente desconocido. Tendrá que haber negociaciones y no descarto algún episodio de confrontación interna ante la tutela que Estados Unidos y Trump pretenden ejercer en Venezuela.

La pregunta está ahí: si la transición va a ser tutelada por Estados Unidos, ¿dónde queda la defensa de la revolución y de la soberanía? Si tenemos que hablar de una transición de poder, esto ya fue ensayado cuando murió Chávez. En ese momento hubo un nuevo pacto entre actores de poder y en ese momento la transición desde el punto de vista institucional fue bastante efectiva.

Pero ahora todo es muy distinto, porque esta transición no está siendo dirigida desde Caracas, sino desde Washington. ¿Cómo se puede vender a la militancia chavista que se sigue defendiendo la soberanía nacional en esta situación, por mucho que Delcy Rodríguez diga que el presidente sigue siendo Maduro? ¿Cómo va a aceptar esta situación el ministro Vladimir Padrino? ¿Cómo va a aceptarlo Diosdado Cabello, que tiene un poder inmenso? Y, sobre todo, ¿cómo va a aceptarlo la militancia chavista, los colectivos, la milicia popular?

¿Cómo se distribuye internamente el poder en Venezuela? Delcy Rodríguez ejerce la Presidencia, pero, ¿qué poder tienen Padrino y Cabello y qué posiciones defienden? ¿Es posible pensar en un movimiento por parte de alguno de los dos en contra del nuevo equilibrio de poder?

Cuando Maduro asumió la Presidencia, una de las decisiones más efectivas que adoptó fue formar un gobierno tecnocrático. Hay una clase tecnocrática nueva, que en los últimos años llegó al poder, y de la que Delcy Rodríguez es su mejor representante. Son personas que posiblemente no tienen el carisma que tenían los anteriores líderes, como sobre todo Chávez o también Maduro.

Delcy aparece ahora como la “persona de Washington”, pero anteriormente lo fue de China o Rusia, ya que fue ministra de Relaciones Exteriores y era bien conocida en Moscú y Pekín.

Por ser especulativo: si a Padrino y a Cabello se les garantiza su cuota de poder y que la justicia no va a ir contra ellos, podemos pensar que aceptarían este nuevo trato. El interrogante para mí es la militancia de base del chavismo, que está muy insertada en las milicias populares y en los colectivos.

¿Van a poder Padrino y Cabello controlar una posible protesta de fuerzas radicales? ¿O van a amparar precisamente estas protestas para erosionar el equilibrio de poder dirigido por Rodríguez? Porque hay que decir que Delcy Rodríguez no tiene este poder efectivo en las calles y sí lo tienen Padrino y Cabello.

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¿Cómo es la situación en este momento en las calles de Venezuela? Parece existir en estas últimas horas una situación de normalidad, pero no sé si en realidad hay una calma tensa…

A grandes rasgos, hay una situación de normalidad, como la que había antes de la detención de Maduro. A pesar de toda la tensión militar existente en el Caribe apuntando hacia Venezuela, este mes de diciembre fue un mes desde el punto de vista comercial y de ventas bastante normal. Hay que tener en cuenta una cosa: la situación económica en Venezuela, por mucho que la economía esté dolarizada de facto, no presenta la escasez que existía hace unos años, pues la economía estaba dando muestras de recuperación.

La sociedad venezolana dejó un poco de lado la polarización y la confrontación política para centrarse en su economía y en su vida diaria. Hay una situación de tensa espera, pero no hay una situación de tensión social, ni hay protestas en las calles.

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