Soraya Ali, de Save the Children: "Es una catástrofe. Hay cientos de personas bajo los escombros"

Una madre abraza a su hija mientras recibe tratamiento en el Hospital Nasser tras los ataques aéreos contra  Khan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza.

Tras doce días de bombardeos constantes, lo que se está viviendo en Gaza es totalmente indescriptible tras el asedio israelí que ha dejado a la población sin luz ni agua y con las comunicaciones prácticamente cortadas. "La situación es realmente desesperada", explica al otro lado del teléfono Soraya Ali, portavoz de Medio Oriente y el norte de África de Save the Children. Atiende a infoLibre desde Ammán, la capital de Jordania, a unos 200 kilómetros del epicentro del conflicto. Sus compañeros sobre el terreno están totalmente sobrepasados. 

La ONG cuenta con un equipo en los territorios palestinos ocupados que trabaja las 24 horas del día y con los que en estos momentos es muy complicado contactar. Hay otro contingente en Egipto que coordina, junto con la Media Luna Roja, los envíos de suministros tan pronto como se establezca un paso seguro. El Gobierno israelí, coincidiendo con la visita del presidente estadounidense Joe Biden, confirmó este miércoles que permitirá la entrada de ayuda humanitaria desde Egipto. No obstante, ha advertido de que si el suministro acaba en manos de Hamás romperá este compromiso.

Un compromiso que llega con Gaza conteniendo el aliento a la espera de una posible ofensiva terrestre que se sumaría a unos ataques aéreos que ya han arrasado gran parte del territorio. Según el Ministerio de Sanidad gazatí, los muertos ascienden ya a casi 3.500, un contador que no ha parado de subir y en el que ya se encuentran el medio millar de fallecidos en el bombardeo del hospital de Al Ahli. De ellos, y según los últimos datos con los que cuentan en Save The Children, más de mil niños y niñas han muerto. Es decir, que mientras usted lee esta entrevista, al menos un menor habrá fallecido en Gaza: uno cada quince minutos en los últimos días.

La ONU calcula que a los hospitales de Gaza le quedan unas 48 horas de combustible, ¿hasta cuándo están garantizados los servicios básicos en la zona?

Es muy difícil de calcular, pero se avecina una catástrofe humanitaria. Han muerto muchas personas, incluidos niños. También se les han cortado sus recursos básicos. Sabemos que ya no hay agua potable y que se está agotando, no tenemos la cifra exacta de cuándo, pero se agotará pronto. Y cuando esto pase habrá mucha gente que morirá deshidratada o que se verá obligada a beber agua sucia y contaminada. 

Tampoco hay electricidad ni combustible, así que los hospitales no pueden realizar operaciones. Sabemos que hay centenares de mujeres embarazadas que están a punto de dar a luz y cuyas vidas corren peligro, tanto las de ellas como las sus bebés. También hay escasez de alimentos y de medicinas.

"No hay agua potable. La gente morirá deshidratada o beberá agua contaminada"

¿Cómo han sido las últimas horas en Gaza? 

Es una catástrofe, la situación en Gaza es realmente desesperada. Estamos en contacto con nuestros colegas sobre el terreno y, tras la explosión del martes por la noche en el hospital, sabemos que el número de muertos, en este momento, es de más de 3.000 personas. Esta cifra probablemente sea mucho mayor porque se cree que hay cientos de personas atrapadas bajo los escombros. 

¿Había trabajadores de Save the Children en el hospital atacado este martes?

Ahora mismo, la respuesta es que no, pero seguimos intentando contactar con todos nuestros colegas y asegurarnos, ante todo, de que están a salvo. Pero Gaza ahora mismo es un lugar con el que es muy complicado contactar. Muchos de nuestros compañeros están ahorrando la batería de sus teléfonos, por lo que no pueden hablar con nosotros todos los días. 

Tras este bombardeo, ¿se han traspasado ya todas las líneas rojas? 

Los ataques contra la población civil o infraestructuras como hospitales, escuelas o cualquier lugar en el que se refugien personas y niños son absolutamente inconcebibles. Lo hemos dicho antes y lo diremos de nuevo: esta guerra está erosionando absolutamente la humanidad. Creo que todos estamos de acuerdo en que está fuera de control y que tenemos que decir basta. 

Como organización, desde Save the Children, condenamos definitivamente estos ataques. Todas las partes deben respetar el derecho internacional humanitario. Hay que poner fin a la violencia y pedimos un alto el fuego para proteger la vida de todos, especialmente de los niños.

Esta guerra está erosionando absolutamente la humanidad. Creo que todos estamos de acuerdo en que está fuera de control y que tenemos que decir basta

¿Se puede hablar ya de crímenes de guerra?

Sí, claro. Desde Save the Children no hacemos análisis militares o políticos, pero sí que se puede decir ya que la violencia en Gaza son crímenes de guerra. Todas las partes deben respetar y adherirse a las leyes internacionales. Cualquiera de estos crímenes debe ser verificados de forma independiente y exhaustiva por los organismos internacionales. 

¿Cómo valoráis la decisión de paralizar la llegada de ayuda internacional por parte de Israel y las dudas de algunos países con si seguir enviándola?

Nos preocupa mucho que se gasten en otras cosas las ayudas destinadas a ayudar a los menores palestinos. Los niños y sus familias nunca han necesitado tanto apoyo. En Gaza, se calcula que el 80% de la población depende de la ayuda internacional para sobrevivir. La ausencia de esta ayuda tendrá consecuencias nefastas y es necesario hacerla llegar a Gaza. Además, es necesario tener corredores seguros para que los niños y las familias puedan buscar seguridad.

La ausencia de ayuda internacional tendrá consecuencias nefastas y es necesario hacerla llegar a Gaza

¿Cómo va a afectar este conflicto a los niños palestinos en el futuro?

En todos los conflictos, los niños son siempre los más desprotegidos. Con cada ataque aéreo, con cada cohete o con cada bala se les arranca la sensación de seguridad. No puedo ni siquiera imaginar cómo se deben sentir ahora mismo los niños palestinos, que tendrán muchas consecuencias en el futuro, sobre todo en lo que respecta a su salud mental. Si la violencia continúa, la vida y el futuro de los niños estarán en juego. La única manera de proteger su vida y su futuro es detener la violencia ahora.

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