Refugiados

La UE vuelve a recibir más de 1,2 millones de peticiones de asilo en 2016

Concentración frente al Ministerio de Asuntos Exteriores, en Madrid, para exigir la acogida de refugiados.

Europa vuelve a suspender en materia de asilo. Es la conclusión a la que llegan organizaciones como Acnur y Cear tras el informe publicado por Eurostat sobre el número de peticiones de asilo registradas en los países miembro durante el pasado año 2016.

Según el organismo europeo, el número de solicitudes apenas se redujo un 4% entre 2015 y 2016, pasando de 1.257.030 a 1.204.280. Pese al leve descenso, no todos los países miembro reprodujeron la tendencia media de la UE, sino que en un total de doce Estados el número de personas que demandaron asilo fue mayor en 2016 que el año anterior. En Alemania la cifra pasó de 441.800 a 722.265, uno de los mayores incrementos junto al de Grecia –cuya evolución ha sido de 11.370 a 49.875–, Italia –de 83.245 a 121.185–,  y en menor medida Francia –de 70.570 a 75.990–. También en España se produjo un ascenso, desde 14.600 a 15.570.

Sin avances en la política europea 

La portavoz de Acnur, María Jesús Vega, entiende que el crecimiento de solicitudes en los citados países viene motivado por la creencia que los señala como los principales destinos "a los que aspiran a ir refugiados", ya sea porque es donde se encuentran sus familiares como por considerar que "las políticas de asilo son más favorables".

Otra de las razones que explican el aumento en territorios como Grecia o Italia viene determinada por la firma del acuerdo entre la UE y Turquía y el cierre de la ruta balcánica. Se trata, a juicio de Vega, de los principales obstáculos que impiden el tránsito de las personas que ya han entrado en las fronteras europeas, de modo que "una vez en Grecia e Italia no tenían más remedio que quedarse" y solicitar asilo. "El cierre del espacio Schengen sigue fomentando ese incremento", apunta.

Sin embargo, continúa, los rígidos controles fronterizos en países como Francia o Alemania no han logrado frenar el crecimiento de solicitudes. "Ha seguido habiendo un número alto de personas que han continuado el viaje ayudadas por redes y traficantes que les llevan hasta el destino final, y eso se ve en el repunte alemán", explica.

La portavoz denuncia que la situación viene dada "por la lentitud y falta de respuesta adecuada a las propuestas de la Comisión Europea sobre la agenda de migraciones", y critica igualmente que "los compromisos no se hayan cumplido". En este sentido, prosigue, "el porcentaje de ejecución de los programas de reubicación fue muy bajo, el número total no llega a las 14.000 personas en toda la UE, de una cuota de 160.000, y en el caso de España de un total de 16.000 no llegan a 1.000 las personas bajo ese programa de reubicación".

La presidenta de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (Cear), Estrella Galán, subraya que "pese a la puesta en marcha del acuerdo y a todos los intentos de alejar a los refugiados de las fronteras europeas, la necesidad de huida lleva a que muchos países que no han mostrado tendencia de acogida sigan teniendo incrementos en sus cifras".

Galán resulta tajante al calificar las políticas de acogida en la UE como un "suspenso evidente". Coincide con Vega a la hora de señalar que los acuerdos de reasentamiento y reubicación "siguen sin cumplirse", de modo que el porcentaje de cumplimiento medio en Europa "no llega al 10%", lo que demuestra "una clara falta de voluntad política y de compromiso para llegar a esa protección" que requieren las personas refugiadas.

También apunta al acuerdo entre la UE y Turquía como uno de los grandes fracasos de los últimos años. Ha dejado a "más de 74.000 personas atrapadas en la ruta de los Balcanes y 4.480 personas muertas en el Mediterráneo, un incremento del 25% de personas fallecidas desde el año anterior". A su juicio, el pacto que "planteaba agilizar los reasentamientos desde Tuquía es absolutamente ineficaz y sólo ha provocado más muertes y rutas mucho más peligrosas". En este contexto, Galán lamente "que la Comisión Europea no sea firme para pedir a los Estados que retiren su apoyo al acuerdo".

La situación en España no muestra grandes cambios

La situación en España sigue siendo "más o menos estable", señala la portavoz de Acnur, aunque matiza que se desconoce "cuántas de las personas que han pedido asilo aquí siguen en España o se han marchado a otros países", porque sigue habiendo demandantes que "lo ven como un país de tránsito para alcanzar otros de la UE".

María Jesús Vega recuerda que "sigue sin haber un reglamento que desarrolle la ley de asilo". La ley de octubre de 2009 de protección subsidaria, continúa, "debería estar vigente desde mayo de 2010, por lo que vamos con casi diez años de retraso", lo que provoca que no haya "desarrollo para algunas disposiciones de la normativa que regula el derecho de asilo".

Aunque celebra que sí se ha producido en el último año un "aumento de recursos y personal de las oficinas de asilo y refugio del Ministerio del Interior", también critica que "el número de peticiones pendientes de respuesta ronda las 17.000". Es necesaria, considera, "más calidad y entrevistas a las personas que piden protección para poder analizar bien todos los aspectos", porque a día de hoy "el porcentaje de personas que son entrevistadas en profundidad está en torno al 1%".

Además, Estrella Galán recalca que en 2016 se han resuelto de forma favorable "6.855 solicitudes, pero sólo 355 han recibido estatuto de refugiado, mientras que el resto únicamente lograron protección subsidiaria". Es decir, apenas el 3,5% alcanzó el estatuto de refugiado, "un porcentaje lamentable" que evidencia que "España, pese a incrementar los procesos de protección, no es un país favorable para los refugiados".

En cuanto a las nacionalidades de los solicitantes, el país de donde provienen un mayor número de migrantes es Siria, sumida en un conflicto desde hace seis años. En un total de 13 países las peticiones recibidas por parte de ciudadanos sirios son las primeras, aunque no es el caso de España, donde las peticiones venezolanas son mayoritarias –un total de 3.960–, seguidas por las sirias –2.920–, las provenientes de Ucrania –2.550–, Algeria –725– y Colombia –610–. Las 4.805 restantes se reparten entre otros países.

Tal y como explica Estrella Galán, "el 90% de las peticiones aprobadas en España" se corresponden con ciudadanos sirios, de modo que "si no eres sirio en España tienes muchas dificultades para que te den protección internacional". Pese a ello, "la entrada de sirios se ha reducido enormemente porque han encontrado enormes dificultades para acceder a la frontera de Melilla, y en ese sentido vemos que no hay ninguna voluntad pues se está dificultando al máximo su entrada pese a los seis años de guerra, las seis millones de muertes y la cantidad de situaciones dramáticas" que rodean al conflicto.

Vega coincide al señalar el motivo del descenso en cuanto a las demandas sirias: "El punto de entrada es Melilla". Además, continúa, "a la dificultad de conseguir un visado para entrar se suma el visado de tránsito impuesto a finales de 2011, cuando se empezaron a ver las primeras llegadas de refugiados en avión que hacían escala técnica en España y pedían protección a las autoridades españolas".

Frente a la situación de los migrantes sirios, Vega señala que "el resto de nacionalidades van con muchísimo retraso", y aunque la ley exige que en seis meses ha de haber una respuesta, "la realidad es que puede pasar mucho más tiempo" hasta que se resuelva la solicitud. La portavoz de Acnur se refiere concretamente a las "peticiones congeladas" de Venezuela y Ucrania. "Los expedientes de los solicitantes de asilo venezolanos empezaron a resolverse en noviembre de 2016", recalca, mientras que "los de los ucranianos lo hicieron a mitad del año pasado".

En el caso de Ucrania, el perfil de quienes piden protección, aunque variado, responde a personas "desplazadas dentro del propio país por su conflicto, o a muchos jóvenes que no quieren participar en él". En cuanto a Venezuela, la principal nacionalidad, Vega explica que se produjo un "incremento desde hace tres años", algo que considera "indicativo de cómo puede estar la situación en aquel país". Los demandantes venezolanos se corresponden con "funcionarios, estudiantes, opositores o periodistas" cuya elección viene determinada esencialmente por el idioma, de la misma forma que ocurría también en los años ochenta y noventa respecto a "las personas que huían de diferentes contextos sociopolíticos de América Latina".

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