Una cuestionable 'Junta de Paz' hecha a imagen y semejanza de Donald Trump
Donald Trump, rey del mundo, sentado detrás de una mesa, con diecinueve presidentes y jefes de gobierno de pie detrás de él, muestra la carta de su 'Junta de Paz', firmada con su enorme rúbrica. Se muestra majestuoso, consciente de su importancia. Los aplausos saludan su nueva hazaña.
Es así como quería aparecer durante la ceremonia de lanzamiento, al margen de la cumbre de Davos, en este extraño organismo decidido por él y cuya carta no se ha dado a conocer hasta la semana pasada. A día de hoy, nadie sabe exactamente cuántos Estados se han adherido a ella, ni qué hará concretamente. Pero da igual, a ojos del inquilino de la Casa Blanca, consolida aún más su hegemonía sobre los asuntos del planeta.
Una vez más, Donald Trump ha montado su espectáculo durante un discurso de unos veinte minutos, asegurando que el mundo es “más rico, más seguro y mucho más pacífico que hace un año”, es decir, antes de su investidura, y repitiendo que él solo ha detenido “ocho guerras”.
Ha afirmado además que esta 'Junta de Paz' será “una de las organizaciones más influyentes jamás creadas en la historia del mundo”, lo que confirma implícitamente su ambición de competir con Naciones Unidas. Estas últimas no han sabido aprovechar su “enorme potencial”, pero la 'Junta de Paz' podrá trabajar en concierto.
No es seguro que el presidente de Estados Unidos logre cambiar la opinión de los dirigentes que se niegan a que sus Estados se adhieran a este nuevo organismo, considerado como un arma más contra el multilateralismo heredado de la Segunda Guerra Mundial.
Según su carta, revelada justo antes de la cumbre de Davos, la misión del Consejo de Paz “tiene por objeto promover la estabilidad, restablecer una gobernanza fiable y legítima y garantizar una paz duradera en las regiones afectadas o amenazadas por conflictos”.
Mandato vitalicio para Trump
La carta también indica que Donald Trump, que la preside y ocupa el cargo de representante de los Estados Unidos, disfruta de un mandato vitalicio: “La sustitución del presidente solo puede tener lugar tras una dimisión voluntaria o por incapacidad, según lo determine una votación unánime del comité ejecutivo.” Además dispone de todos los poderes: “La junta directiva es seleccionada por el presidente y está compuesta por líderes de talla mundial.”
Es Trump, una vez más, quien decide la vida o la muerte de este organismo que está totalmente en sus manos: “La 'Junta de Paz' se disuelve cuando el presidente lo considera necesario o apropiado.”
Donald Trump envió unas sesenta invitaciones: un puesto permanente a cambio de 1.000 millones de dólares en efectivo, o un puesto por tres años para los más tacaños. Para atraer a los clientes, Washington aseguró la víspera del lanzamiento, el miércoles 21 de enero, que Vladimir Putin había aceptado, pero el Kremlin ha indicado que está estudiando todos los detalles y pormenores.
Sven Kühn von Burgsdorff, representante de la Unión Europea en los territorios palestinos de 2020 a 2023, es mordaz: “Solo pueden adherirse los jefes de Estado de tercer orden, que simpatizan con el populismo y el enfoque ideológico de Trump, que esperan obtener beneficios políticos y económicos de Trump. Francamente, es un intento totalmente megalómano y narcisista de Trump. Se imagina que puede competir con Naciones Unidas. No va a funcionar.”
Netanyahu y siete países árabes se adhieren
Tras mostrarse oficialmente reacio, Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, aceptó, pero no estuvo presente en Davos debido a la orden de detención del Tribunal Penal Internacional que pesa sobre él y, por lo tanto, al riesgo de ser detenido. Según el diario israelí Haaretz, sus quejas contra la presencia de Turquía y Catar no eran más que una farsa. De hecho, le resulta difícil ofender a su amigo y aliado americano que quiere influir en el proceso en curso en Gaza.
Siete países árabes han anunciado que firmarán la carta. Marruecos, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos fueron los primeros en declarar su adhesión, en línea con su firma de los acuerdos de Abraham de 2020 que normalizan, bajo los auspicios de Washington, sus relaciones con Israel.
Egipto, fundamental en el plan de Trump para la paz en Gaza, no podía negarse. Sobre todo porque depende económica y militarmente de Washington, al igual que Jordania. Arabia Saudí y Qatar seguramente consideran que será más fácil influir estando dentro que fuera.
Los países europeos se han negado, salvo la Hungría de Victor Orbán. Francia se declara fiel a la resolución 2803 del Consejo de Seguridad, aprobada el 17 de noviembre de 2025, que ratificó la idea de un Consejo de Paz, pero limitado a la función anunciada inicialmente, es decir, el plan Trump para Gaza en veinte puntos.
“El Consejo de Seguridad aprobó el 17 de noviembre el plan de Trump, con sus veinte puntos, porque no había ninguna otra propuesta operativa sobre la mesa. Por eso China y Rusia lo aprobaron implícitamente, absteniéndose,” analiza Von Burgsdorff. “Pero a nadie se le ocurrió que Trump iba a utilizar ese Consejo de Paz como plataforma para competir con Naciones Unidas, y más aún con una carta, elaborada sin consultar a nadie, que lo designa presidente vitalicio. Ni que este foro tratará todos los conflictos del mundo.”
Donald Trump, que afirma que su única brújula es su ”propia moralidad”, cambió las reglas sobre la marcha sin avisar a nadie.
Pero no se olvidó de Gaza en su discurso de inauguración del Consejo de Paz. Para felicitarse a sí mismo, una vez más, dijo que Estados Unidos ha “mantenido el alto el fuego y proporcionado una ayuda humanitaria sin precedentes”, afirmó, en contradicción con la realidad sobre el terreno. Se mostró seguro de su éxito: Gaza será “magníficamente reconstruida”, afirmó.
Eso es lo que se esforzó por demostrar su yerno, el empresario Jared Kushner, tras la firma en serie de la carta: con impactantes imágenes creadas con inteligencia artificial, mostró en una gran pantalla una nueva versión de la “Riviera” que ya había promocionado.
Prevista la reapertura del paso fronterizo de Rafah
Los escépticos señalan que no se ha invitado a los palestinos a unirse. Ya sean de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este o la diáspora, no estarán representados a nivel político.
“Donald Trump demuestra que no le interesa una paz duradera y justa en Oriente Próximo”, continúa Von Burgsdorff. “Los palestinos quedan al margen: ha invitado a Netanyahu, pero no ha invitado a ningún representante palestino, sea Mahmud Abás o alguien que cuente realmente con el apoyo político de la mayoría de los palestinos o de la mayoría de los partidos políticos a palestinos.”
A modo de consuelo, Ali Shaath, respetado presidente del Comité Nacional para la Administración de Gaza, apareció en vídeo tras la firma de la carta. Los palestinos recordarán que no se limitó a dirigirse a la asamblea de Davos en inglés, sino que también les habló a ellos, y en árabe palestino.
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Y que aportó la única esperanza real del día: el anuncio de la reapertura la semana que viene, en ambos sentidos, de la terminal de Rafah, punto de paso entre la Franja de Gaza y Egipto, cerrada desde mayo de 2024. Eso significaría romper el aislamiento del enclave.
Un anuncio que trae esperanza, siempre y cuando se haga realidad. Hasta la fecha, las autoridades israelíes siguen impidiendo a los quince miembros del comité nacional entrar en la Franja de Gaza.
Traducción de Miguel López