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La Justicia francesa confirma el interés general de las grabaciones del 'caso Bettencourt'

Liliane Bettencourt, fallecida esta semana a los 94 años.

Siete años después, la sentencia hecha pública este jueves en Burdeos confirma la necesidad pública (revelar informaciones de interés general, a saber, graves delitos financieros, sobre todo fiscales) y privada (proteger a Liliane Bettencourt de los que abusaban de su debilidad para beneficiarse de su inmensa fortuna) de dar una amplia difusión a las grabaciones realizadas por el mayordomograbaciones. La sentencia confirma en su integridad el fallo judicial en primera instancia.

Esta decisión de la Justicia subraya la situación judicial grotesca, fruto de la presión y de las maniobras para obstaculizar que saliese a la luz la verdad en este caso que, durante el verano de 2010, alteró sobremanera la Presidencia de Nicolas Sarkozy. De hecho, Mediapart –socio editorial de infoLibre– sigue bajo el yugo de una censura definitiva, confirmada por el Tribunal de Casación, que nos prohíbe seguir difundiendo en nuestro diario digital cualquier extracto de dichas grabacionesprohíbe.

Dicho de otro modo, la Justicia nos sigue prohibiendo citar unas grabaciones que ha aceptado como prueba para condenar al entorno de Bettencourt y cuya revelación ahora considera completamente legítima. Incomprensible. Esta decisión poco razonable, se encuentra recurrida ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para que condene al Estado francés por este ataque flagrante a la libertad de información.

La sentencia del Tribunal de Apelación de Burdeos contribuye, afortunadamente, a poner la Justicia en su sitio, tal y como esperábamos el pasado mes de junio tras dos días de audiencia, donde nos vimos confrontados a un representante de la Fiscalía especialmente agresivo con la prensa y con la libertad fundamental que la legitima, el derecho a saber todo lo que es de interés público. Sobre todo, ratifica la decisión en primera instancia favorable a Pascal Bonnefoy al estimar que actuó por “estado de necesidad”.

El estado de necesidad, recogido en el nuevo Código Penal de 1994 (artículo 122-7), tal y como recuerda el tribunal de Burdeos, “tiene como efecto exculpar al autor de una infracción de su responsabilidad penal”. En este caso, no se discute ni se critica que el mayordomo de Bettencourt grabase a escondidas de su jefa y en el domicilio de ésta, durante varios meses, conversaciones con personas de su entorno, pero el tribunal considera que no tenía más alternativa que cometer este delito de atentado contra la intimidad de la vida privada tanto para protegerse él mismo como para proteger a Liliane Bettencourt.

Pascal Bonnefoy, considerado “molesto” por el entorno interesado de la multimillonaria –la sentencia habla de “caza de brujas” contra el trabajador, que entorpecía sus maniobras– corría el riesgo de ser despedido, mientras que intentaban “acabar con él”. Por ello, según el tribunal, “la existencia de un peligro actual e inminente para Pascal Bonnefoy queda indiscutiblemente demostrado en este caso, al tiempo que el estado de necesidad puede ser contemplado, con reserva de la proporcionalidad del acto cometido, cuando la amenaza que pesa sobre el interesado es una amenaza de naturaleza simplemente económica”.

Además, teniendo en cuenta de que “existía manifiestamente un riesgo importante de que Liliane Bettencourt, cuya fragilidad y vulnerabilidad parecían evidentes, una vez escuchadas las conversaciones, fuese muy gravemente perjudicada o incluso saqueada por diversos miembros de su entorno individual o colectivamente”, la sentencia concluye: “Para Pascal Bonnefoy resultaba evidente que Liliane Bettencourt corría un riesgo actual o inminente, incluso posiblemente para la estabilidad de la estructura económica que representaba L’Oréal”.

En resumen, el mayordomo, en el momento en que “tomó la iniciativa de comenzar con las grabaciones cuestionadas pudo legítimamente considerar que este paso era el único susceptible de hacer frente a la amenaza que se cernía sobre él y, tan pronto tomó conciencia, sobre Liliane Bettencourt”. El tribunal de apelación va aún más lejos al subrayar que las grabaciones fueron las que dieron al traste con la “la iniciativa del entorno nocivo” de la multimillonaria: “El análisis de la cronología de todo lo que se ha dado en llamar caso Bettencourt hace surgir el carácter efectivamente decisivo que han tenido estas grabaciones a la hora de buscar la verdad y de proteger a las personas gravemente amenazadas en sus bienes pero también en su persona misma”.

Evidentemente, después de haber estimado que Pascal Bonnefoy “cumple las condiciones necesarias para que se dé el estado de necesidad, por tanto no es penalmente responsable de los actos cometidos”, el tribunal de apelación absuelve a los periodistas (Fabrice Arfi y Fabrice Lhome, Hervé Gattegno) y a los directores de Le Point y de Mediapart( Franz-Olivier Giesbert y yo mismo).

Si ponemos en una balanza el respeto a la vida privada y la libertad de información, el tribunal subraya que las informaciones desveladas a partir de las grabaciones no tenían “como objetivo inicial satisfacer la curiosidad de un cierto público en cuanto a la vida privada de Liliane Bettencourt”, sino todo lo contrario, contribuían “a un debate de interés general”: cuestiones relativas a una posible injerencia del Ejecutivo sobre el Judicial, posibles fraudes fiscales o igualdad de los ciudadanos ante la ley fiscal, sospechas de abuso de debilidad sobre un personaje de primer orden, accionista principal de una de las empresas francesas más importantes.

Después de largas y cautelosas consideraciones, el Tribunal de Apelación de Burdeos considera que al transcribir los extractos de las grabaciones en cuestión y al redactar los comentarios de contextualización que los acompañan, los directores de las publicaciones y los periodistas no tuvieron intención de atentar contra la intimidad de la vida privada de Liliane Bettencourt. Y decide, por tanto, confirmar el fallo absolutorio.

Más de siete años después de nuestros primeros artículos del 15 de junio de 2010 sobre este caso, la Justicia reconoce lo que no dejamos de proclamar y de lo que no han dejado de proclamar nuestros abogados, Jean-Pierre Mignard y Emmanuel Tordjman, el interés público de estas revelaciones. _________

Una derrota para el derecho a la información: Estrasburgo avala que Francia censurase 70 artículos de Mediapart sobre el 'caso Bettancourt'

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Traducción: Mariola Moreno

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