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Renovables

El despegue primaveral de la fotovoltaica ayuda a aliviar la crisis del gas

Planta de energía solar fotovoltaica de ACS en Ciudad Real.

Se trata de una situación temporal causada por la meteorología. Pero estos episodios van a ser cada vez más comunes. Durante este fin de semana y este lunes, España ha disfrutado de unos precios del mercado mayorista de la electricidad más bajos que los de la mayoría de países de su entorno. Este mismo lunes se ha pagado, de media, 163 euros el MWh frente a los 229 euros de Francia, los 224 de Alemania, los 233 de Bélgica y Países Bajos y los 238 de Italia. Durante algunas horas, las noticias han sido mucho más positivas: España y Portugal marcaban 55 euros entre las 3 y las 4 de la tarde frente a los casi 200 del resto, y este domingo los precios al mediodía eran cercanos de 0. Hacía tiempo que no pasaba. Va a pasar más.

La primavera permite que sople el viento y luzca el sol a la vez en la mayor parte de la Península, lo que viene bien a las renovables españolas. Pero toda esa radiación solar se ha desaprovechado durante años en un estancamiento de la nueva potencia instalada por el hachazo a las renovables del Gobierno de Rajoy en 2013 que espantó a los pequeños inversores y por la inmadurez de la tecnología. Ya no. De hecho, durante este verano la penetración de la energía solar no logró contener la escalada del gas, que marca los precios del pool. Esa incapacidad se está comenzando a revertir.

La energía fotovoltaica superó por primera vez en la historia los 100 GWh generados el 2 de abril, rompiendo el récord alcanzado en junio de 2021, de 95. Este domingo ha generado 99, sin ni siquiera llegar al verano. El sol en la mayor parte de España está consiguiendo convertir en ventajas en la factura el importante avance de la potencia instalada, la cantidad de infraestructura puesta a disposición de la generación de electricidad limpia, que aumentó casi un 30% en 2021. Su producción creció un 37% y sigue creciendo, e influyendo cada vez más en la fijación de precios.

España cuenta con una enorme ventaja: ser el país con mayor radiación solar de Europa. No solo porque, sobre todo en el sur, la mayoría de los días sean soleados; también porque los rayos caen de manera más perpendicular por su mayor cercanía al ecuador. Eso permite que el rendimiento de esta tecnología sea alto no solo en primavera, también en invierno, y ofrece varias ventajas con respecto al resto de Europa.

Como muestran los datos recabados por Ember Climate, Alemania es la líder indiscutible en cuanto a capacidad absoluta de potencia fotovoltaica instalada, con más de 59 GW frente a los 15 GW españoles. Sin embargo, en diciembre de 2020, por primera vez en la historia, los paneles solares de Península e islas produjeron más que los alemanes a pesar de que son solo un cuarto en número. En diciembre de 2021 y enero de 2022 volvió a pasar lo mismo. En verano España aún está muy lejos de los germanos, pero en julio del pasado año se superó a Italia por primera vez, una de las líderes solares del continente.

En términos relativos, de producción de electricidad mediante energía solar fotovoltaica con respecto al total, España ocupa el puesto número ocho en el ranking mundial. En la Unión Europea, se colocó en el segundo puesto, solo por detrás de Grecia, durante enero de 2021. Y es posible que los datos de abril, cuando concluya el mes, vuelvan a dejar a España en posiciones altas en lo que respecta a esta tecnología.

La caída en los precios, en cualquier caso, no habría sido posible sin la importante contribución de la energía eólica, líder en cuanto a capacidad instalada con más de 28 GW y, durante estos días, indiscutible líder en producción también con 344 GWh durante este lunes, más que el doble que la siguiente en discordia, la energía nuclear, con 150 GWh libres de emisiones de CO2. España es el segundo país en el ranking europeo, tras Alemania, en eólica, aunque en términos relativos los vecinos de Portugal y otros más alejados como Dinamarca nos superan.

Si bien la potencia instalada de aerogeneradores sigue creciendo, el ritmo no es tan bueno como el de la fotovoltaica y los expertos temen que la ralentización ponga en peligro los objetivos de 2030 incluidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Esta tecnología, al contrario que la solar, se crece en la borrasca, y el récord absoluto de producción fue alcanzado el pasado 7 de diciembre; pero los registros primaverales de este abril superan los de las mismas fechas de meses anteriores. En total, el 62% de la generación de electricidad española fue renovable este lunes, y el 82% no emitió CO2, según el balance de Red Eléctrica Española.

La estrategia a corto plazo de España para solventar la crisis del gas, cuyos precios siguen en máximos tras el estallido de la guerra en Ucrania, es intervenir el mercado para poner límites a las ofertas de las centrales de ciclo combinado y así, indirectamente, desacoplar el precio de este combustible de el de la luz. A medio y largo plazo, como ha insistido en decenas de ocasiones la vicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y ha pedido la Comisión Europea, el plan es acelerar el desarrollo renovable. Por la acción climática y por el recibo, aunque la extrema derecha acuse falsamente a la lucha contra el calentamiento global de la crisis. Por ahora, solo en momentos puntuales estas tecnologías consiguen contener el mercado. Pero cada vez será más habitual.

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