LA CRISIS DE LA PRENSA

Los otros negocios de Cebrián

Cuatro bancos y un fondo buitre acumulan ya el 47,5% de Prisa

Maruja Torres dijo en cierta ocasión de su exjefe Juan Luis Cebrián que quería ser “un tiburón de Wall Street” pero se quedó en “sardinita”. La escritora inauguraba el curso en la Facultad de Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona y para entonces, octubre de 2012, se preparaba el despido de 129 periodistas de El País, el diario de cabecera de Prisa. Pero nada se sabía de las operaciones financieras especulativas que el presidente ejecutivo había acometido sólo unos años antes, ni del coste que habían supuesto para el endeudado grupo.

Casi cuatro años después, el nombre de Cebrián ha aparecido asociado a los papeles de Panamá por culpa de su segunda exmujer, Teresa Aranda. La periodista figura como apoderada de Granite Corporation Incorporated, domiciliada en las islas Seychelles. Según publican El Confidencial y La Sexta en la investigación promovida por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), esta empresa, y otras relacionadas, se constituyeron en 2004, al mismo tiempo que la Fundación Atman para el Diálogo entre Civilizaciones, cuya vicepresidenta era la citada Teresa Aranda.

Como presidente figuraba Felipe González. En el patronato se sentaba también el exministro socialista Javier Gómez Navarro. Los creadores de la fundación fueron el empresario iraní Farshad Zandi; Javier Merino, exesposo de la modelo Mar Flores, y Joaquín Arespacochaga, hijo de un exalcalde de Madrid y senador de Alianza Popular. Merino apareció en la lista de morosos de Hacienda publicada el pasado diciembre: debe 10,8 millones de euros. Arespacochaga fue detenido en 2013 por una trama que obtuvo 21 millones de euros en subvenciones públicas supuestamente para fomentar el empleo en la bahía de Cádiz.

Además, estos dos últimos son a su vez socios de Star Petroleum, una petrolera que adeuda a Hacienda más de 2,5 millones de euros. El caso es que en esa compañía, con sede en Luxemburgo, también figuraban como socios hasta el pasado mes de enero, según El Confidencial, el propio Juan Luis Cebrián y Antonio Navalón, ahora columnista de El País e igualmente uno de los morosos de la lista de Hacienda, con 2,08 millones de deuda.

Hace dos años la ONG Global Witness denunció las actividades poco claras de Star Petroleum en Sudán del Sur. Eldiario.es reprodujo entonces las investigaciones de la ONG, según las cuales el principal accionista de la petrolera, Hypersonic LTD, registrada en Samoa en 2007, fue trasladada en 2009 a Malta y sus propietarios últimos no son públicos.

Teresa Aranda ha respondido a El Confidencial y La Sexta que nunca firmó poder alguno, además de atribuir esas sociedades al entorno de su exmarido. Cebrián ha negado tener ni haber tenido sociedades en paraísos fiscales. También ha anunciado que emprende “acciones legales en nombre del grupo y de sí mismo”, contra La Sexta, El Confidencial y Eldiario.es por “las informaciones y comentarios difamatorios difundidos por dichos medios con una clara intención de vincularle con los papeles de Panamá, en los que no aparece”.

Especular con las acciones de Prisa

En cualquier caso, los escarceos de Cebrián por terrenos tan alejados del periodismo no son nuevos. Tiburón financiero o sardinita, el presidente de Prisa no dudó en dedicarse a la especulación financiera más agresiva –y arriesgada– con el dinero del grupo. Y perdió 148 millones de euros de la empresa para la que trabaja al fallarle la apuesta. Fue en 2007, aunque Cebrián llevaba especulando con derivados al menos desde 2003.

Según contó en su día infoLibre, lo hizo a través de Promotora de Publicaciones (Propu), la empresa tenedora de acciones a través de la cual la familia Polanco, sus socios y principales directivos controlaban Prisa. El consejero delegado de Propu era Juan Luis Cebrián. Esta sociedad contrató los derivados sobre acciones con Goldman Sachs. La idea consistía en apostar a que la acción de Prisa subiría en una determinada fecha, septiembre de 2008 y enero de 2009. No ocurrió, pese a que Propu lanzó una Oferta Pública de Acciones (OPA) sobre el 100% de la filial Sogecable. Hay que recordar que en septiembre de 2008 quebró Lehman Brothers y estalló la crisis financiera mundial. Como queda dicho, la operación se tradujo en unas pérdidas de 148 millones de euros.

Asesoramiento “negligente e ilícito”de Goldman Sachs

Entonces Propu demandó en los tribunales a Goldman Sachs, al que culpaba del fiasco. Según alegó, el banco de inversión estadounidense le había prestado un asesoramiento “negligente e ilícito” al contratar “productos financieros ruinosos”. Sin embargo, primero el Juzgado de Primera Instancia número 49 de Madrid, en 2012, y después la Audiencia Provincial de Madrid, en diciembre de 2013, fallaron a favor de Goldman Sachs. Propu no recurrió y la sentencia, por tanto, es firme desde el 5 de marzo de 2014.

El director de inversiones de Timón –propietaria del 48% de Propu– y responsable de la operación, Borja Pérez Arauna, llegó a declarar ante el juez que “no sabía lo que era” de lo que hablaba Goldman Sachs en sus presentaciones, porque “no entendía”. El magistrado no le creyó.

Goldman Sachs replicó en el tribunal que Propu era una cliente “profesional y sofisticado”, acostumbrado a operar con derivados. Como en 2006 sus inversiones en derivados le habían dado buenos resultados, explicó, la sociedad de Cebrián decidió aumentar sus posiciones al año siguiente, pese a que le había aconsejado que no lo hiciera. La sentencia concluye que Goldman Sachs proporcionó a Propu “información suficiente y detallada” de los riesgos de la operación. También que esta sociedad decidió invertir contratando derivados “cuando las acciones de Prisa bajaban, hecho conocido por el público general” y por la misma Propu “como accionista” del grupo.

No era la primera vez que Cebrián jugaba al casino con la deuda del grupo. Desde 2003, según la documentación remitida al juzgado por Goldman Sachs, Propu llevó a cabo operaciones con derivados por importe de hasta 360 millones de euros. De hecho, las actividades especulativas de esta sociedad forman parte de los objetivos de inversión incluidos en la cuenta que abrió con Goldman Sachs en 2000. Es más, como objetivo de inversión Propu escoge la revalorización de capital o capital appreciation, “la categoría más arriesgada”, según el informe pericial aportado por la consultora Accuracy.

Pero, además, Propu quería hacer estas operaciones de la forma más “confidencial y discreta” posible. Así que suscribió “contratos individualizados, no estandarizados ni realizados dentro del mercado de futuros o de opciones […] que carecían de las características que siempre acompañan a las opciones normalizadas (cámara de compensación interpuesta, estandarización total, valoración o incorporación y anotaciones registradas”.

Récords en deuda, pérdidas y retribuciones del presidente

El hundimiento de la acción de Prisa dio al traste con la arriesgada y “oportunista” operación de Cebrián. Una caída que no ha remontado aún. Cuando el grupo editor de El País salió a Bolsa en 2000, los títulos de Prisa valían 20,8 euros. El 26 de septiembre de ese año alcanzaron los 29,85 euros. Sin embargo, en junio de 2014 llegaron a cotizar a sólo 35 céntimos, una pérdida de valor del 99%. Este lunes la acción cerró a 6,15 euros, pero hay que tener en cuenta que el año pasado se aprobó un contrasplit, de forma que cada diez acciones quedaron reducidas a una (por tanto, cada una de aquellas acciones originales valía ayer 61 céntimos).  Durante todos estos años, la deuda de Prisa alcanzó niveles insoportables: 5.000 millones en 2007. Hoy se ha reducido a 1.248 millones de euros, a costa de que la familia Polanco haya perdido el control del grupo, tras recortar del 71% del capital hasta el 10,7% actual, y de dejarlo en manos de los bancos acreedores –HSBC, La Caixa, Santander–, de fondos de inversión –Liberty y Amber– y del jeque catarí Jalid Tani Abdulá Al Tani.

Al mismo tiempo, Prisa entró en pérdidas: 72 millones de euros en 2010, 451 millones en 2011, 255 millones en 2012 y 649 millones de euros más en 2013. Pero fue en 2014 cuando sus números rojos alcanzaron cifras históricas: 2.263 millones. Lo que no fue óbice para que Juan Luis Cebrián siguiera cobrando sus elevadísimas retribuciones: 1,87 millones de euros el año de las pérdidas récord. Otros 2,06 millones ingresó en 2012, el mismo ejercicio en que despidió a 129 periodistas de El País y rebajó un 7% los salarios al resto tras anunciarles que no podían “seguir viviendo tan bien”. En 2011, cuando multiplicó las pérdidas del grupo por seis respecto al año anterior, Cebrián se llevó 11,2 millones de euros, entre sueldo fijo y bonus. Además, cuenta con un “complemento de pensión” de seis millones de euros que cobrará en 2018, cuando deje de ser presidente ejecutivo de Prisa.

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