EL DAÑO ECONÓMICO DE LA EPIDEMIA

El contagio acelerado del coronavirus pone a la UE en riesgo de recesión y amenaza el turismo en España

Una turista se fotografía ante una obra del artista urbano TVBoy en Barcelona.

Wall Street suspende sus cotizaciones durante 15 minutos para evitar el desplome. El ÍBEX 35 cae un 8%, el cuarto mayor recorte de su historia. Lunes negro en las bolsas mundiales mientras el coronavirus sigue extendiéndose y saltando las barreras de contención levantadas por los gobiernos. La ONU ya ha calculado en 1,7 billones de euros el impacto en la economía de la epidemia en el peor de los escenarios estudiados. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) asegura que el Covid-19 va a provocar el primer retroceso del consumo global de crudo desde 2009.

El pánico también se ha globalizado, infectando la economía mundial. “Se han secado los mercados globales de crédito, estamos ante una crisis de crédito global que no veíamos desde la caída de Lehman Brothers en 2008”, advierte el economista José Carlos Díez. El descalabro ha sido incluso “más rápido que el de Lehman”, subraya, en referencia a la quiebra del gigante financiero que detonó la mayor crisis económica desde 1929. Tanto es así que la firma de inversión Pimco ya augura una posible recesión técnica –dos trimestres consecutivos con PIB negativo– en Estados Unidos y en la eurozona. Santiago Carbó, catedrático de Economía de Cunef y colaborador de Funcas, no duda de que Italia y Alemania entrarán en recesión, y quizá también Francia. De hecho, Alemania ya estuvo a punto de caer a finales del año pasado e Italia es hasta el momento el país europeo más castigado por el coronavirus. El Gobierno galo ha rebajado una décima su previsión de crecimiento para el primer trimestre, hasta un exiguo 0,1%, al tiempo que pronostica un “impacto severo” del virus en la economía nacional. “Hay que hablar de recesión en la UE”, corrobora José Carlos Díez, quien señala igualmente a Italia y Francia, pero sólo se atreve a hablar de “riesgo” en el caso español por el efecto inevitable en las exportaciones, cuyo principal cliente es precisamente la economía europea.

No obstante, la ventaja de la que gozan las economías nacionales respecto a 2008 es que en esta ocasión “ya están preparadas”. “Entonces el BCE tardó cuatro años en reaccionar, hasta 2012 no empezó a comprar deuda”, recuerda José Carlos Díez. Ahora, añade, los gobiernos ya tienen listas las medidas para parar el ataque a los mercados, y si se consigue atajar el colapso del crédito minorista, el efecto no será tan dramático”, apunta el economista.

Mientras, en España, con la Semana Santa a las puertas, el sector del turismo tiembla. “Aunque [el brote] no dure mucho más, los efectos llegarán al verano”, teme Santiago Carbó. El turismo representa el 12% del PIB español y el pánico al contagio le está impactando directamente. Sólo en Madrid las cancelaciones medias diarias en los hoteles alcanzan ay el 24%, según la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid, que eleva hasta el 70% las cancelaciones en los hoteles centrados en negocios y reuniones. Las agencias de viajes hablan de una caída de las ventas del 60%.

Así que los hoteleros ya han pedido al alcalde de la capital que les reduzca el pago de impuestos y tasas, en concreto del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). También Carbó pide planes y ayudas, que el Gobierno actúe ya. “[El Ejecutivo] Tiene que cambiar la política económica”, apremia por su partte José Carlos Díez, “no es el momento de subir los impuestos ni de meter miedo a las empresas ni de cambiar la reforma laboral”. Cree que en tiempos de tribulación, mejor no hacer mudanza.

El Gobierno ha anunciado un “plan de choque”“plan de choque”, sin precisar medidas concretas, aunque ya antes había publicitado ayudas a la financiación a través del ICO para facilitar liquidez a las pymes.

El BCE al rescate

Así que Carbó y Díez dirigen sus miradas hacia el Banco Central Europeo (BCE), que este jueves se reunirá para aprobar medidas. La Reserva Federal de Estados Unidos bajó el precio del dinero la semana pasada, en un intento por contener el impacto del coronavirus en los mercados. Su éxito ha sido más bien limitado, a la vista del descalabro de este lunes. Ahora el BCE, sin margen para bajar tipos, lanzará “un mensaje contundente”, asegura José Carlos Díez, para detener la volatilidad. Líneas de financiación coordinadas “como en 2008” y un plan de estímulo fiscal. “Tenemos olas de ocho metros, pero el BCE puede actuar como dique de contención”, resume.

El FMI también pide una “respuesta internacional coordinada” y, en concreto, exige a los bancos centrales que proporcionen “una amplia liquidez a los bancos y a las empresas”, mientras reclama a los gobiernos “incentivos fiscales” e incluso “subsidios a los salarios”. Recortes de tipos de interés, compra de activos, para los primeros; y mejora de las prestaciones de desempleo, aumentando su duración, su cuantía o rebajando los requisitos para acceder a ellas, para los segundos.

Porque donde puede notarse de verdad el daño del virus será en el empleo. Aunque el dato de paro de febrero fue bueno, mejor de lo esperado, de hecho, “marzo va a ser flojo y abril será malo”, prevé José Carlos Díez. Justo los meses cuando el mercado laboral español, marcado por la estacionalidad a que le obliga el turismo, comienza a animarse. Si 2019 se vio amenazado por el Brexit o la quiebra de Thomas Cook, 2020 puede ser catastrófico en el caso de que la crisis provocada por la epidemia se prolongue. De un hilo cuelgan las Fallas, la Semana Santa y la Feria de Abril. Los sindicatos y la patronal de las agencias de viajes acaban de paralizar la negociación de su convenio colectivo, caducado desde diciembre de 2018, en vista de la desastrosa situación en que se encuentran las empresas del sector.

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Amenaza para el empleo

Además, la hostelería y el turismo integran un sector donde el volumen de empleo temporal es muy alto. Y el empleo temporal es el primero en desaparecer en España cuando las empresas recortan. Ya se vio en 2009, cuando se destruyeron casi 700.000 empleos temporales. Lo que no significa que estén libres de riesgos los trabajadores indefinidos. Carbó y Díez no creen que vaya a haber una ola de ERE o ERTE (regulación temporal de empleo) para aprovechar las facilidades que proporciona la reforma laboral antes de que ésta sea modificada o derogada por el Gobierno, en cumplimiento de su promesa electoral. Una de las medidas que ya ha propuesto el Ministerio de Trabajo es permitir a los trabajadores afectados por una suspensión temporal de sus contratos –una modalidad de Expediente de Regulación de Empleo– que las prestaciones percibidas en ese periodo no se les resten del tiempo de paro que tengan reconocido.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, teme que las reservas en el turismo caigan en picado y las fábricas sufran problemas de abastecimiento que terminen paralizándolas. “Hay una enfermedad económica”, destacó, que a su juicio puede aliviarse si la UE relaja el objetivo de déficit para España. De momento, Bruselas ya ha dejado claro que cualquier gasto extraordinario para paliar los perjuicios de la epidemia en Italia quedará excluido del cálculo de déficit estructural. El Gobierno de Giuseppe Conte ha aprobado 6.300 millones de euros en medidas de estímulo para su economía, lo que se traducirá en tres décimas de déficit por encima de lo previsto. Francia prepara una desgravación fiscal para las empresas amenazadas y quiere que el Banco de Inversión Pública aumente las garantías de los préstamos destinados a las pymes.

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