X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
la crisis del coronavirus

Cómo usar los 140.000 millones de la UE para reconvertir la hipertrofia del turismo y la construcción en un negocio verde y digital

  • Las recetas apuntadas por los expertos incluyen incentivar la eficiencia energética de los edificios y el transporte ferroviario de mercancías
  • También aconsejan atraer al turista con conciencia ambiental, sacándolo de las ciudades y la costa para llevarlo al interior, como hacen Francia e Italia
  • “No existe una varita mágica que diga 'hágase' y transforme el chiringuito de playa en una instalación sostenible y tecnológica”, aseguran
  • infoLibre ofrece este artículo sobre el coronavirus en abierto gracias al apoyo de sus socios. Aquí más información sobre cómo suscribirte o regalar una suscripción

Publicada el 12/09/2020 a las 06:00
Turistas extranjeros bañándose en la playa de La Teresita, en Santa Cruz de Tenerife, este mes de septiembre.

Turistas extranjeros bañándose en la playa de La Teresita, en Santa Cruz de Tenerife, este mes de septiembre.

EP

España será el segundo país de Europa, tras Italia, que más dinero recibirá del plan de recuperación aprobado por la UE para sacar a la economía comunitaria de la crisis en que la ha sumido el covid-19. Un total de 140.000 millones de euros, de los cuales 72.000 millones vendrán en forma de ayudas a fondo perdido. Pero los fondos deberán tener un destino muy preciso. Se trata de recuperar la actividad que tan dañada ha resultado tras dos meses de coma inducido, sí, pero también de espolear el cambio de modelo productivo. Y en una dirección bien definida: hacia una economía sostenible y digital. El Gobierno debe presentar ahora sus planes de inversión y reformas, pero sólo serán aprobados los proyectos que impulsen la transición ecológica y la digitalización. “El futuro de Europa radica en la inversión en los sectores y las tecnologías clave, desde el 5G hasta la inteligencia artificial, pasando por el hidrógeno limpio y la energía renovable marina”, proclamó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuando presentó el plan de recuperación.

El final del camino suena a futuro prodigioso y parece claro, pero en el punto de partida España tiene un modelo productivo con actividades de mucho peso donde dominan lo analógico, lo contaminante y lo precario. Pese a lo mucho que se ha hablado durante tantos años sobre la necesidad de cambiarlo, y de aprovechar las crisis para hacer la transformación, la economía nacional sigue anclada en un patrón del que cada vez son más patentes las fisuras. Se vio tras la recesión que siguió al estallido de la burbuja inmobiliaria y vuelve a sangrar la herida con el golpe del coronavirus.

El 18% del PIB español descansa sobre dos sectores fundamentales: el turismo y la construcción. Entre ambos aportan casi el 21,5% del empleo. De la dependencia de la economía nacional del turismo ha dado buena cuenta este verano inaudito sin visitantes extranjeros. El 12,3% del PIB procede de esta actividad, cuya contribución además ha crecido 1,3 puntos desde 2015, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). El turismo es el responsable de 2,6 millones de puestos de trabajo, el 12,7% del empleo. La construcción aporta mucho menos, un 5,6% del PIB en 2018, pero el 8,8% de los afiliados a la Seguridad Social. Cierto también que la crisis del ladrillo ha encogido a la mitad el sector, que en 2009 alcanzaba el 10,1% del PIB, de acuerdo con los datos de la Contabilidad Nacional publicados por el INE. Modernizar ambos pilares de la economía es una tarea necesaria, a la vista de los daños que infligió en la construcción la crisis de 2008 y los que ahora amenaza con dejar en precario estado de salud al turismo la crisis del covid-19.

Los empresarios de uno y otro sector se han apresurado a reclamar parte del suculento pastel de fondos que va a venir de la UE. Millones que van a llover sobre dos ramas de actividad caracterizadas por la atomización en pequeñas empresas, el uso intensivo de mano de obra poco cualificada, la baja productividad, una cultura de innovación no muy propensa a los cambios tecnológicos y con problemas de sostenibilidad. Cómo empujar al turismo y la construcción hacia la economía verde y digital es la cuestión.

“No existe una varita mágica que diga 'hágase' y transforme el chiringuito de playa en una instalación sostenible y tecnológica”, advierte Antonia Díaz, profesora de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid. A su juicio, el método adecuado es combinar “palo y zanahoria”; es decir, que las administraciones den incentivos que para que las empresas orienten su actividad hacia la dirección deseada, mientras desalientan los proyectos que van en dirección contraria. Por ejemplo, subvenciones a la construcción de hoteles ecológicos, pero recargos en el IBI a quien lleve a cabo obras de rehabilitación de edificios que no respeten los criterios de sostenibilidad. “No existen milagros ni cosas tremendamente sofisticadas”, aclara, “únicamente que las administraciones piensen de forma global”, al tiempo que explican que los resultados “no van a ser inmediatos y llevará tiempo verlos”. “Además, el dinero de la UE es para ese tipo de proyectos y para nada más... Es una inversión que hay que hacer y que no tiene coste de corto plazo”, recalca.

Rehabilitación de edificios y trenes de mercancías

Como ejemplos concretos, Díaz cita la rehabilitación de edificios para ganar eficiencia energética, donde advierte la existencia de un amplio margen de mejora: en España sólo el 5% de los inmuebles cuenta con certificación energética C o superior –la A es la más alta, con un gasto casi nulo de energía externa, y la G más baja, unos 2.120 euros al año, entre calefacción, agua y refrigeración–. La más habitual en España es la E, con un gasto anual de unos 1.000 euros, según los cálculos del portal Fotocasa. Los edificios nuevos suelen estar por encima de la C, pero sólo representan el 2% del parque de viviendas actual.

Según explica la profesora de la Carlos III, incentivar este tipo de proyectos tiene beneficios obvios si se tiene en cuenta que el sector residencial es el responsable del 30% de las emisiones de CO2 y dos terceras partes de esas emisiones proceden de la calefacción y el aire acondicionado. Pero, además, son unos grandes creadores de empleo y permiten elevar la cualificación de la mano de obra que se emplee en ellos. Finalmente, harían de la construcción un sector menos dependiente de la obra nueva y del ciclo económico, asegura Díaz. Como también ha explicado en sus artículos, a diferencia de lo que ocurre en Alemania, Francia o Italia, en España la construcción de edificios está “hipertrofiada en número de empresas y empleo”, pero es también el subsector que menos valor añadido genera por trabajador. Proporciona el 53,7% de las empresas y el 42,6% de los puestos de trabajo, pero el valor añadido por trabajador de la ingeniería civil multiplica por 24 el suyo.

Otra actividad con margen potencial es del transporte ferroviario de mercancías, que se encuentra en España en plena fase de liberalización, con la entrada de operadores privados en competencia con Renfe. En la Unión Europea, sólo el 17,4% de los movimientos de mercancías se realizan en tren. En España, la cuota apenas llega al 4%. El transporte por carretera, el 76,4% en la UE, es, de hecho, uno de los sectores más contaminantes. El objetivo de Bruselas para 2030 es sustituir por ferrocarril el 30% del transporte por carretera a distancias superiores a los 300 kilómetros, lo que evitaría la emisión de 290 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Algo parecido ocurre con la movilidad urbana, para lo que hace falta impulsar la demanda de vehículos híbridos o eléctricos, gravando los coches más antiguos, desplegando redes de repostaje eléctrico o de hidrógeno y electrificando el transporte público, por ejemplo.

Imitar a Francia e Italia

Entre 10.000 y 12.000 millones de euros en inversiones públicas ha reclamado ya el vicepresidente de Exceltur, la patronal del turismo, José Luis Zoreda, para su sector. Ese dinero es el que necesita para “la reconversión integral de las grandes fábricas o destinos turísticos de los años 70” y transformarlos en “entornos más protegidos, sostenibles y deseables para turistas y residentes”.

Pedro Díaz Luque, profesor de Estudios Económicos y de Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y experto en turismo, confirma que, una vez recuperado el sector del pozo en que lo está dejando el covid-19, no tiene sentido replicar el modelo antiguo que ya ha mostrado todas sus fisuras. “Competir en precios siempre es malo, y más cuando otros destinos en el norte de África, por ejemplo, pueden ofrecerlos más baratos aún; también por el tipo de público al que atraes”, advierte. Díaz Luque cree que con la alta calidad de los hoteles españoles es posible captar a otro tipo de turista. Sin ir más lejos, a quienes reivindican la flygskam, o vergüenza a volar en sueco. A juicio del profesor de la UOC, debería recuperarse el proyecto del AVE low cost o AVLO, para eludir el transporte aéreo y seducir a los turistas nórdicos o de otros países europeos que renuncian a los aviones por su poder contaminante. “Ya está pasando, hay turistas muy concienciados que han dejado de venir a Canarias porque tienen que coger un avión”, precisa, “así que tener los sellos de sostenibilidad y de turismo verde ayudaría a cambiar el modelo”. O impedir que proliferen ofertas como las que acaba de anunciar Ryanair: un millón de vuelos a cinco euros el billete.

Ese mismo perfil también estaría interesado en el cicloturismo, asegura Pedro Díaz. Muy desarrollado en Europa, incluso con vías internacionales, en España se encuentra aún en pañales. Y puede formar parte de la “democratización geográfica de la experiencia turística” que aconseja también el experto. Pasar de concentrar la actividad turística en las zonas costeras a aprovechar los recursos del interior y del turismo rural. “Que hasta el último hotel rural tenga un buen wifi, un sistema de reservas y una cadena de comercialización adecuadas”, pide. Díaz Luque pone como ejemplo a Francia e Italia, que ponen en valor sus destinos de interior. “Y nosotros”, recuerda, “estamos tan surtidos de castillos y pueblos con plazas medievales como ellos”.

No se trata de empezar a captar de repente sólo a viajeros “con alto poder adquisitivo y buen comportamiento”, tras desechar a los habituales de Salou o Lloret de Mar –“aunque este verano quizá estemos echándolos de menos”, precisa–, sino de compaginar a los de alta conciencia medioambiental, que prefieren los destinos rurales y el cicloturismo, con los turistas de gran gasto. “Estoy convencido de que se reanudarán las campañas para traer a rusos, chinos y estadounidenses, que contratan estancias más largas y se gastan mucho más dinero que los turistas de proximidad, como los franceses”, defiende.

Preservar los centros urbanos

Pedro Díaz invita también a abandonar la turistificación de los centros urbanos. Por los problemas de convivencia con la población local que ha generado, por la pérdida de autenticidad que ha provocado –y que termina disuadiendo al viajero de visitar zonas hiperturistificadas– y por los efectos que ha hecho patentes la pandemia: centros de las ciudades que han quedado muertos sin turistas extranjeros. “Hay que propiciar un desarrollo del turismo urbano armónico con el desarrollo de la ciudad, hasta ahora ha faltado una mirada a largo plazo”, sostiene.

Por el mismo motivo, Díaz Luque considera que debería desalentarse las tentaciones para precarizar el empleo en un sector ya de por sí castigado por la alta temporalidad y la baja cualificación. Evitar que el exceso de flexibilización destroce las condiciones laborales de las camareras de piso –las kellys– y que el low cost laboral se traduzca en contratos en negro en la restauración y la hostelería.

Además, los mismos incentivos que Antonia Díaz pedía para la mejora de la eficiencia energética de las viviendas se pueden aplicar a los hoteles. Recuerda el profesor de la UOC que existe toda una tecnología para medir la huella de carbono, el impacto medioambiental de los alojamientos turísticos, cuyo uso puede estimular las administraciones. También menciona Pedro Díaz los smart destinations, los destinos inteligentes, que hacen uso de la tecnología para mejorar la calidad del turismo y la calidad de vida de los residentes: sensores de tráfico y aparcamiento, respeto al entorno, reducción del impacto visual y de la contaminación, máxima eficiencia energética... “Que el turismo deje de ser un sector depredador y se convierta en un ejemplo de actividad sostenible”, resume Antonia Díaz.

 

Si estás leyendo este artículo es gracias a las socias y socios de infoLibre
La salud es lo primero. Por ese motivo, en infoLibre decidimos abrir todos nuestros contenidos sobre el coronavirus para que cualquier ciudadano pueda leerlos gratis. Ese esfuerzo no habría sido posible sin socias y socios que creen en un periodismo comprometido y que ponga en cuarentena a las 'fake news'. Si eres uno de ellos, gracias. Sabes que puedes regalar una suscripción haciendo click aquí. Si no lo eres y quieres comprometerte, este es el enlace. La información de calidad es la mejor vacuna contra cualquier virus.
Más contenidos sobre este tema




15 Comentarios
  • leandro leandro 18/09/20 21:04

    Siempre oí y siempre viví que el dinero que llega fácil se va aún más rápido de lo que llegó y cuando menos rarísimo es que se use bien . En este país sabemos hacer buenos chorizos y con eso está todo dicho .

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Grever Grever 13/09/20 11:24

    Reforestación. ¿Se imaginan empezar por bordear con arboles todas las carreteras nacionales, autovías y autopistas? Explicar aquí la importancia de la masa arbórea me parece innecesario aquí.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • hayundi hayundi 13/09/20 11:12

    Aumenta la factura y la fractura entre España y la U.E. Las ayudas condicionadas no son tales ayudas. Claro que con estos políticos que padecemos...cualquiera se fia. Pagamos con creces la entrada en la U.E. y ahora nos exigen que pongamos al dia aquellos sectores que nos asignaron. Nada sobre recuperar la siderurgia, agricultura, ganaderia, pesca, astilleros....mucho 5 G y a correr con los gastos.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    3

    • Dver Dver 13/09/20 12:10

      Asi fue y asi ed.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1

  • FPF FPF 13/09/20 08:51

    A la vista de quienes gozan de las mejores prestaciones sociales, mas nos valdría recuperar tejido industrial, el turismo sólo beneficia a los grandes inversores, el empleo que genera es de tiempo de los visigodos. Industria, SI, Turismo menos y mejor pagado.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • corleone corleone 12/09/20 19:58

    Para los especuladores patrios, esos que se ven venir, los de "toda la vida", si quieren construir , que se vayan a Etiopia o al Senegal, y alli si quieren que hagan los disparates que han hecho aqui.
    A lo mejor alli gustan...

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • Dver Dver 12/09/20 19:38

    Y siguiendo con el hilo de los comentarios anteriores que he dejado por necesidad de tiempo, la Construcción en sí es una actividad que supone un % impoortante del PIB, pero no lo bastante grande para hacerlo tambalear si la crisis la provoca el sector, y no el turismo o la banca. Por otro lado, hoy en día se asocia la Construcción con "el ladrillo", y es un sector que va mucho más allá del ladrillo (que casi no se utiliza ya) y que necesita de un I+D+I muy desarrollado. Parece que se cuando se habla de la Construcción no se incluya en ella a las instalaciones que hacen funcionar los hospitales, los centros educativos, las factorías,los aeropuertos, las estaciones de ferrocarril, las viviendas, etc. Toda una serie de elementos de ingeniería que forman parte a la vanguardia de las técnicas aplicadas. Es un sector que necesita muchos trabajadores cualificados y especializados. Hoy en día, el trabajo de peonaje es mínimo, pues son las máquinas robotizadas las que ejecutan los trabajos grandes y complejos, y los especialistas los que instalan y ejecutan el continente y el contenido. Lo que habría que plantear es un Plan Nacional de la Vivienda (¿100.000.-?) con financiación pública y sin especulacion del suelo, y ellas repartidas por todo el territorio nacional según otro Plan. Lo que no parece que se tiene en cuenta es que terreno para el sector secundario y terciario hay a patadas y completamente acabado. Hay polígonos industriales en cualquier población, `por pequeña que sea, por lo que en lugar de buscar el trabajador la fábrica, podría invertirse facilmente esta ecuación y que la fábrica (de suelo más barato, pues hay a montones) buscase al trabajador. Para ello es necesario dotar de infraestructuras Sanitarias, Educativas y de Protección Social a los municipios medianos. ¿Por qué empeñarse en mantener megaciudades cada vez más hacinadas y con mayor número de visistantes en lugar de que la población se distribuya racionalmente? Las ciudades crecieron desmesuradamente y con chabolismo cuando el hambre azotó el campo ancestral. Tal vez el hambre haga que hoy los pueblos cobren vida si allí se encuentra trabajo digno y una vida más tranquila y placentera.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • Querubín Querubín 12/09/20 19:15

    Como se trata , de ideas. Voy a  exponer la mia. INDUSTRIA. Crear institutos industriales, para que los emprendedores  creen industrias competitivas.   VIVIENDA.  Crear cooperativas .con ayuda de la administración. Una ley de EXPROPIACION. Para evitar la  especulación. Aprovechar las nuevas tecnologías para, acercar el consumidor a la industria agrícola, y productos mano facturado, al consumidor, y así eliminar los intermediarios favoreciendo  al productor y el consumidor. INDUSTRIA.    VIVIENDA.    CONSUMIDORES.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    5

    • corleone corleone 12/09/20 19:53

      Y yo la mia Querubin. Que tal de reaprovechar los miles de pueblos deshabitdos o casi, y poder cederlos a los emigrantes, para su reconstrucción, su explotación y que sea un futuro medio para que se ganen la vida ?. Claro hará falta financiación, e imaginación. Para la primera , las ayudas que da Europa para los emigrantes, y la segunda que los poderes públicos se empeñen en ello y se lo CREAN.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      3

    • Dver Dver 12/09/20 19:48

      Esa Ley de Expropiación ya existe desde la época de Franco. Cuando a uno se le concede el ser Agente Urbanizador, tiene un plazo no muy largo para ejecutar el Plan.Caducado el Plazo, cualquiera puede plantear ser el Agente Urbanizador. No necesita ser el dueño de los terrenos, y se expropiarán de acuerdo al justiprecio que figure en el Plan. Lo que sucede es que la mayoría de los terrenos urbanizables, o los Agentes Urbanizadores, son la Banca. Y contra ello hemos topado. Si pagaron un precio por unos terrenos, ahora no van a poner fácil que se los expropien por mucho menos. Pero la herramienta legal existe. Solo cabría una voluntad política para agilizar los trámites. O urbaniza usted, o lo hace otro que lo desea, o lo licito yo (el Ayuntamiento). Para eso hace falta una banca Pública, pues se necesita financiación, y los bancos no van a financiar a aquel que quiere expropiarle.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

  • Dver Dver 12/09/20 15:45

    En cuanto a "Construcción" sostenible" no sabemos muy bien que se quiere decir con eso. ¿Cómo se pretende que barrios hacinados sean sostenoibles? ¿Cómo se pretende que las viviendas de las clases medias altas, con fachadas de vidrio, tengan una eficiencia energética? El mediterraneo siempre ha sido un lugar de muros gordos y ventanas pequeñas para mantener la temperatura con el mínimo gasto posible., igual que las cavernas. ¿Cómo se pretende que sea sostenible ciudades que jamás fueron pensadas para el hacinamiento actual y la movilidad que ello conlleva hasta el lugar de trabajo? Los pueblos eran, y son sostenibles. Casas amplias, entorno natural, movilidad cercana con medios convencionales, y poco gasto energético. Seria mucho más importantedesarrollar planes territoriales del país donde todas estas circunstancias quedasen repartidas, en lugar de ir a megaciudades con grandes masas de gente moviéndose de un lugar para otro sea por eventos, museos, turismo, trabajo, suministros, etc.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • Dver Dver 12/09/20 15:37

    Independientemente de que la artículista hilvana conceptos difusos y generalistas con otros absurdos por imposible, ya va siendo hora que estos profesionales distingan, propiedad del suelo, promoción y construccion, amen de una serie de agentes que pululan alrededor de estos conceptos como pueden ser las agencias inmobiliarias. El suelo puede ser edificable o no, en virtud de decisiones administrativas con rango de Ley. La promoción es una actividad que se dedica a promover (obviamente) una construcción para sacar un rédito de ese negocio, o quedarselo en propiedad (alguién puede promover la construcción de una fábrica para uso propio, por ejemplo; y la construccion es la actividad que podemos llamar física de levantar la instalación proyectada, sean puentes, carreteras, factorías, atilleros, hoteles, viviendas, etc. Por lo tanto debemos distiguir bien claro dichos terrenos, ya que ni las formas, ni las tecnologías, ni los intereses, ni los riesgos ni los beneficios de cada actividad so los mismos ni muchísimo menos. Es más, digo yo, que conozco muy bien el asunto, que se contraponen en mayor o menor medida, especialmente la promoción y la construcción. El promotor, por su misma esencia, quiere el mejor producto que se acople a su idea al mínimo precio y con el más corto plazo posible. Los intereses del constructor es ejecutar un proyecto redactado por el promotor, con el menor plazo posible, y el menor coste que pueda obtener. Por lo tanto, hablar de la Construcción en general, y calificarla de sostenible o no, o de cualquier otra forma es un absurdo. Es la Administración Pública quién consus Planes generales de Urbanismo define aquello que va a edificarse, sean viviendas, calles, carreteras, fábricas u otras instalaciones. Será su misión controlar que el propietario del terreno no especule sobre una decisión administrativa, que el promotor elabore los planes de acuerdo con los PGU y las Ordenanzas Municipales, y este último ya se encargará de que su proyecto se construya de acuerdo a lo proyectado, pues es el responsable ante la administración de su correcta ejecución.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • Pointer56 Pointer56 12/09/20 10:25

    Planteamiento impecable sobre el papel. Pero me temo que salvo que haya un control y seguimiento férreos de la UE y del Gobierno sobre los proyectos que reciban los fondos de transformación, en cuanto éstos lleguen a Comiunidades Autónomas y Ayuntamientos el derroche y descontrol habituales aparecerán de nuevo. Al tiempo si no volvemos a ver obras, aeropuertos, carreteres, equipamientos urbanos, etc., sin sentido.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    6

    • Dver Dver 12/09/20 23:19

      En Italia, a discursos como el de este artículo, se les llama "progetti sul tavolino", es decur, humo. Hablar de lo que no se tiene ni puñetera idea y que además es irrealizable. Para poder atacar directamente la cuestion de la vivienda hace falta una Banca Pública potente, porque ¿a santo de que van a financiar los bancos en suelo pyblico nuevas viviendas que resultarán mucho mas baratas si ellos tienen la untemerata de nuevas-viejas que aunque las adquirieron en subastas les costaron mucy caras por los prestamos anteriormente concedidos? No son tan memos de hacerse ellos mismos la competencia. Jamás financiaran vivienda pública que les prive de vender sus stocks.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      2

    • Isabelle006# Isabelle006# 12/09/20 15:25

      Éso seguro, la Comunidad de Madrid es pionera en el despelote y despilfarro de la construcción con dinero público, algunos edificios han dormido a la interpererie hasta no quedar más que la estructura desvencijada en un campo de conejos, la Espe se dejó olvidado en la "exitosa" ciudad de la Justicia que nunca vió la luz y costó 105.000.000 milloncejos de ná eso sí tenemos una maqueta de Calatrava muy chula con telas de araña en algún almacén y otras 40 maquetas más para el mismo fin.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      8

Lo más...
 
Opinión