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El rincón de los lectores

Conservar el recuerdo

  • Todo cuanto amé , de Siri Hustvedt, reciente Premio Princesa de Asturias de las Letras, es la historia mecanografiada con tiento de toda una vida
  • Leo Hertzberg atesora en un cajón pequeños objetos de gran valor sentimental que resumen, así sin más, el paso de sus seres más queridos por el mundo

Publicada el 24/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 24/05/2019 a las 12:19
Hablar en pasado supone habitar en el recuerdo. Y más si en un breve título aparecen palabras tan grandes como todo y como amarTodo cuanto amé (Seix Barral, 2018), de Siri Hustvedt, reciente Premio Princesa de Asturias de las Letras, es la historia mecanografiada con tiento de toda una vida, la del profesor e historiador de arte Leo Hertzberg unido para siempre a su amigo y pintor Bill Wechsler y a las familias de ambos.

Cinco cartas fueron suficientes para que Bill supiera que Violet era la mujer de su vida. “Porque me he pasado la mitad del tiempo deambulando ciegamente por tu cuerpo, ebria de felicidad.  Y aún hay en él lugares que no he visitado”. “Quiero que vuelvas a mí, pero incluso si no lo haces yo ya estoy en ti”. Una de las historias de amor más hermosas que he descubierto en mis últimas lecturas, esta de Bill y Violet. Porque el amor sólo es posible cuando yo y tú, hermosos pronombres, se confunden en la enajenación absoluta. “Tú justificas mi existencia”, dice el poeta. “Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido”.

  Leo tiene su particular historia de amor con Erica y se quieren y se admiran profundamente. Juntos construyen una familia. Tienen un hijo, Matt, de la misma edad que Mark, el hijo de Bill y de su primera esposa, Lucille. El camino de la vida se agranda, complica y embellece con los hijos. Y hay que estar preparado para los momentos más felices y para los más pesarosos, aunque estos últimos nos apenen tanto, nos debiliten y agoten si son trágicos o aciagos.

A través de la pintura, de los cuadros y obras de Bill o de las Pinturas negras de Goya observadas por Leo, a través de los estudios literarios de Erica y de las investigaciones de Violet sobre la anorexia o la histeria, el lector asiste con pincelada firme a la narración de la vida de seis personas entrelazadas en las alianzas de la amistad y sólo en el recuerdo, de la misma manera que sólo en la contemplación de un lienzo en un momento concreto, existe un verdadero presente.

Leo Hertzberg atesora en un cajón pequeños objetos de gran valor sentimental que resumen, así sin más, la historia del paso de sus seres más queridos por la vida. Una vida que arranca en los campos de concentración de Auschwitz, que deambula por Nueva York, que se asienta en el hogar construido sobre los cimientos del amor, el cariño, la amistad, pero también socavado por personas que nos cruzan y nos tambalean en sus mentiras, mezquindades y traiciones. Hablo en primera persona ahora porque si nos paramos nosotros también y contemplamos nuestro cajón de objetos valiosos e inútiles, nuestros recuerdos se teñirán de sonrisa, de melancolía y de alguna deslealtad y de alguna amargura. Y, como Leo, nos sorprenderemos de haber guardado al final de ese cajón el último recuerdo y quizás el más importante.

Porque todo esto es lo que amó. Porque esto es la novela. Unas páginas construidas con unos personajes muy sólidos con los que te apetece compartir las tardes de invierno y por qué no, todos los momentos que te permite el día. Porque Todo cuanto amé es una novela que te invita a leerla como las novelas de antaño, es decir, del tirón. Una novela que aleja sin remordimiento las obligaciones para poder observar como el visitante de una galería de arte, la vida. La vida, en este caso descrita a través de la belleza de la creación de un talentoso pintor y de la dureza y la amargura que lleva implícita. Como dice mi madre con gran sabiduría, las cosas buenas y malas, sólo cambian de casa.

Verán que no cuento mucho del argumento. Y es que sería una osadía. Para saber por qué esta es una gran novela deben abrir ustedes solos el cajón de Leo. Conocer a Matt y a Mark. Leer las cartas de Violet. Y llegarán conmigo a la certeza de que Siri Hustvedt ha escrito una obra portentosa que nos acerca a nosotros mismos, a nuestras reflexiones más íntimas. Y porque es literatura y es mentira, pero sus personajes se quedan a este lado de las páginas, ya con el libro cerrado para siempre.
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Sonia Asensio es profesora de Literatura.

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