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Mala hierba

Especulación energética, golpe de Estado a la democracia

Publicada el 01/09/2021 a las 06:00

Escuchando a la ministra Teresa Ribera a propósito de la escalada de precios de la luz he recordado el acrónimo TINA, que no es un nombre de mujer, sino las siglas de There Is No Alternative, es decir, no existe alternativa. TINA empezó a utilizarse por Margaret Thatcher en los ochenta, que internacionalmente debería ser nombrada por la ONU como “la década donde todo empezó a joderse”. Más tarde, en la crisis de deuda soberana de 2011, de forma nada casual, políticos como David Cameron o Angela Merkel volvieron a utilizar este acrónimo. TINA significa algo muy concreto: la inexorabilidad del mercado, que la política sólo admite un camino, el de plegarse a las finanzas o, recurriendo al refranero, lentejas, si quieres las comes y si no las dejas.

Este “abandonad toda esperanza” es lo que quien sitia una ciudad dice al enemigo para que su moral decaiga y deponga las armas. Cuando alguien dice que no hay alternativa, puede estar describiendo una situación real, pero, si se aplica a la economía, su intención es que nadie proponga alternativas al neoliberalismo, que no es más que el pensamiento talibán de los ricos. Lo que nos debería poner en alerta es que quien nos ha dicho que no hay alternativa no es quien asedia la ciudad, sino precisamente quien se supone que ha sido elegida para defenderla, en este caso la ministra Ribera. El problema no es sólo que se diga qué es lo que no se puede hacer, sino que ni se explique por qué ni se acompañe de una propuesta alternativa. Si además se pide empatía a las eléctricas porque, por lo visto, los sentimientos también cotizan en bolsa, pasamos de la incapacidad a lo pueril.

La escalada de precios de la luz es un tema que empieza a quemar. En primer lugar por su efecto real en la economía, tirando de la inflación, elevando el gasto que las familias dedican a este apartado o ralentizando el crecimiento económico de las empresas. Pero quema, también, por sus implicaciones políticas. Nadie parece atreverse a señalar cuáles son las razones últimas de que el poder democrático elegido por los ciudadanos no pueda actuar contra algo que daña a esos ciudadanos. Así no sólo se perjudican las aspiraciones electorales de un Gobierno, así lo que se alimenta es la crisis de legitimidad de nuestro sistema político.

Ribera explica que la normativa europea no permite regular los precios de la luz, lo que significa que, de hacerlo, nos veríamos expuestos a multas y demandas millonarias que perderíamos frente a las compañías energéticas. El artículo 5 de la directiva 2019/944, la que regula el mercado eléctrico, permite una intervención en el precio sólo para “clientes en situación de pobreza energética y vulnerables”, remitiéndose, además, al artículo 3, el que establece como principio inexcusable la libertad de mercado en este sector. Unidas Podemos, sin embargo, ha propuesto regular los precios acogiéndose al artículo 5. La pregunta que deberíamos hacernos a continuación no es quién entiende mejor las leyes europeas, si PSOE o UP, sino cómo es posible que una norma europea impida a un Gobierno regular el precio de un bien básico y estratégico como el de la energía.

La respuesta a esa pregunta es la que nadie parece querer hacerse. Leyendo la directiva, los ciudadanos han sido transformados en consumidores, y palabras como elección, libertad o flexibilidad aparecen en cada párrafo del articulado. En el idílico mundo neoliberal, la libre competencia regulará por sí sola el mercado, ofreciendo precios competitivos a los clientes que podrán elegir con total libertad cuál oferta prefieren: la realidad es bien distinta. La realidad es que la única libertad que consagra esta directiva europea es la de las empresas eléctricas para que nadie les diga lo que tienen que hacer, siendo ese “nadie” la democracia y ese “hacer” el poder lucrarse de manera inmoral con un bien básico. Uno producido además con recursos comunes como el agua, el viento o el sol. La reforma eléctrica del Gobierno de Rajoy en 2012 ayudó en gran medida a permitir este saqueo de los bienes públicos para el interés privado.

¿Y la derecha? Pues, bien en el ámbito económico bien en el político, sólo sabe achacar la subida a la “excesiva regulación y a los impuestos”. Esto es hacer el caldo gordo a las eléctricas revistiendo sus intereses de populismo contra la fiscalidad redistributiva. Cada vez que alguien proponga bajar cualquier impuesto, en este caso unos cuantos miles de millones de euros que dejarán de llegar a las arcas públicas, debería explicar a continuación los recortes asociados a esa bajada impositiva: qué hospitales, colegios o carreteras van a dejar de hacer y mantenerse, o cómo se hubieran pagado los ERTE. De hecho, el problema no es la “excesiva regulación”, sino que esa regulación está redactada no para favorecer los intereses de la mayoría de ciudadanos, sino de una minoría: los inversores. La derecha, en este tema y en tantos otros, se queja precisamente del modelo que su ideología neoliberal ha creado, poniendo el cazo populista de la indignación para recoger los frutos electorales ante la incapacidad de la izquierda, atada de pies y manos, de poder situar los intereses de todos por delante de los mercados.

De hecho hay un problema añadido y es que esos inversores han dejado de ser nacionales. Un inversor parece una figura benéfica, es decir, alguien que emplea su dinero para desarrollar un sector y a la larga obtiene beneficios en la operación. El problema es cuando ese inversor tiene una mirada netamente especulativa, buscando el mayor beneficio en el menor tiempo posible, justo la política que siguen los fondos buitre. Estos fondos tienen importantes paquetes accionariales en todas las eléctricas, pero no sólo, sino que también se han introducido en multitud de sectores, estando presentes en 18 de las 35 empresas del IBEX, teniendo intereses en epígrafes de gran importancia social como la vivienda.

No es así extraño que Pedro Sánchez se reuniera en su viaje a Estados Unidos con Larry Fink, CEO de Blackrock, antes que con Joe Biden. ¿Permitirían estos fondos que se tocaran sus intereses en las eléctricas, uno de sus valores más jugosos, sin amenazar con retirar sus fondos de los demás sectores? Lo paradójico es que los ricos españoles, esos que además financian a los ultras de nacionalismo español exacerbado, invierten cada vez más dinero en estos fondos antes que directamente en la economía nacional: una auténtica y efectiva secesión de clase, el procés de los que llevan la rojigualda en la muñeca pero tienen el corazón en Wall Street.

Toda esta situación, que como ven ustedes va mucho más allá del mero interés personal de las puertas giratorias, alcanza su punto álgido en el vaciado de las presas, para situar a la hidroeléctrica como la energía que más ha encarecido la factura en estos meses, incluso más que el gas, al que se culpabilizaba a principios de verano de ser el principal problema. Una energía, cabe recordar, que a diferencia del gas no hay que importar y cuyas instalaciones han sido amortizadas hace décadas. Si a eso le sumamos que las facturas han sido infladas por los comercializadores, podemos deducir que las eléctricas han pasado ya a la fase de negocio macarra: hacemos lo que queremos cuando queremos. La CNMC, mientras, más que como un árbitro vigilante se comporta como la cuidadora anciana de un jardín de infancia: cuando los críos se desmandan intenta controlarlos con caricias.

Además del opíparo negocio, uno con una regulación trilera, unas empresas desbocadas y unos inversores inmorales, existe un elemento de guerra política soterrada para evitar que la socialdemocracia pueda ser percibida de nuevo como alternativa, es decir, el fin de TINA. La excepcional situación pandémica provocó la mutualización bajo el paraguas UE de la deuda soberana, algo que privó a los fondos buitre de una suculenta presa, como ya sucedió en la crisis de 2011. Y ésta es una situación coyuntural que el entramado financiero internacional necesita que no se vuelva norma ni posibilidad. Que al Gobierno español, uno de los pocos de izquierdas dentro de esa UE, le salieran sus planes de reforma, provocaría probablemente un impulso en esta dirección en otros países de la Unión, que podrían ver con esperanza el ejemplo español y, por tanto, caminar hacia un modelo diferente al actual: que cuatro vivos se lo lleven crudo practicando inversiones extractivas contra la mayoría. Que el Gobierno español caiga al mostrarse incapaz de atajar estos problemas evitaría un nuevo rumbo: aquel donde la democracia vuelva a estar por encima de las finanzas.

Soy pesimista. La parte socialista de este Gobierno no parece dispuesta a encarar el problema energético más que con nuevas bajadas de impuestos. Si España no puede cambiar la regulación de precios dentro de la UE, y este sería un debate interesante, si no está dispuesta a arriesgarse esgrimiendo el artículo 5 de la directiva, considerando a toda la población en situación de riesgo, algo jurídicamente complicado pero políticamente audaz, al Gobierno le queda la resignación y dejar que la derecha capitalice de forma hipócrita el descontento. O atreverse con una eléctrica pública, una que dentro del mercado situara los precios en la realidad del coste y no en la necesidad de la especulación. Un camino a largo plazo, donde habría que revisar a cara de perro las concesiones de todo aquello que fue público y el uso que se da a las nuevas infraestructuras energéticas: ¿vale de algo aún el artículo 128 de nuestra Constitución, aquél que explicita que toda la riqueza del país está subordinada al interés general?
 

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59 Comentarios
  • odos odos 03/09/21 12:30

    Uno de los frentes preferidos de la ofensiva neoliberar ,comomlo demuestra las medida fiscales de Ayuso,es desmoronar el estado ,hacerlo desaparecer como regulkador my defensor de los intereses de las mayorias,asi se llega a la situacion actual donde el estado teme,retrocede y concede a las grandes empresas en el caso las electricas.No podemos regular porque las electricas nos lo haran pagar caro en connivencia con la justicia capturada por el neoliberalismo y con la UE derechizada y gobernada por los lobbiesa energeticos.
    Y la ministra Ribera?Trabajando su retiro dorado como funcionaria o consejera en el sector electrico.
    La solucion?Algo similar a lo que paso en Chile ,el despertar de las mayorias expoliadas.

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  • Makarenko Makarenko 02/09/21 22:06

    Este capitalismo financiarizado, lo tiene todo atado y bien atado. Valga la famosa frase franquista que los retrata muy bien. La socialdemocracia tiene un gran reto por delante, dejar de que le tiemble elpulso frente a los poderosos y movilizar a la ciudadanía para cambiar todo este entramado que el capitalismo ha creado para que los gobiernos estén a sus pies.

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  • TestaRuda TestaRuda 02/09/21 12:15

    Y Felipe Gonzalez no tiene nada que decir? lo digo porque como siempre está metiéndose en lo que no le llaman, corrigiéndole la planilla al gobierno y dándole al mundo lecciones de sabiduría… podría ser que, desde su puertecita giratoria, tuviera a bien hacer alguna declaración o proponer alguna solución. ¡Oh, desilusión! no dice nada. Seguramente esta analizando la eficacia de esta estrategia del gran capital para cargarse a Pedro y su gobierno comunista-bolivariano.

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  • Evaus Evaus 01/09/21 23:22

    Muy buen artículo con la referencia a TINA. Se le olvidar el cambiado por obligación de la UE artículo 135 de la Constitución. Esa es la madre del cordero, de cómo vamos irremediablemente a la dictadura del capital. La electricidad es el movimiento para echar a Sánchez y el PSOE-UP- ERC y demás. Luego se colocará un Casado, Soria, Segovía, Alvarez o quien sea al frente de la nueva dictadura Española, que sigue vigente a través de Jueces y demás contubernios asociados.

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  • orico orico 01/09/21 21:41

    Genial sencillamente explicado

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  • pantera pantera 01/09/21 18:32

    Sr. Bernabé, excelente análisis sobre el "golpe de Estado" a las democracias. Un apunte: sí hay alternativas económicas a esa tremenda especulación, sí hay alternativas sociales y políticas reales vinculadas al entorno de Unidas Podemos que no son meros formularios constitucionales o frases electoralistas vacías, sino posibilidades reales. Entonces, ¿por qué la ciudadanía sigue votando a los partidos que nos penalizan con la corrupción, la especulación, el mercado, las privatizaciones...?

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    • Ahankara Ahankara 01/09/21 21:04

      Por el embrutecimiento a que son sometidos desde los programas de alienación que les inducen a estar criticando a Pablo Iglesias y su chalé todo el día mientras les saquean los centros de salud y les vacían los pantanos para producir hidroeléctrica a coste de saldo para venderla a precio de gas. Claro que el PSOE hace más bien poco para desembrutecer al personal.

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      • Evaus Evaus 01/09/21 23:26

        Pero no me negará, que los Españoles somos muy envidiosos. Pienso que Iglesias tuvo dos grandes equivocaciones o aciertos, según se mire. Cuando compraba el chalet, tenía que saber de sobra que se colocaba ern el disparadero. Cuando ganó en Vistalegre II, sabía que echando a todos los que no eran de él, pues segunda cagada. Y así dividió a la izquierda, que perdió la posibilidad de recuperar Madrid en la Comunidad y mantener la alcaldía. Y las consecuencias ya las vamos viendo. También pudo ser q

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        • acracio acracio 02/09/21 01:53

          Evaus: La cagada de perder la Comunidad y la Alcaldía de Madrid se la adjudica usted a Carmena y a Errejón en el caso de la Alcaldía y al PSOE (por poner a Gabilondo, perdedor previsible que prefería no gobernar con UPodemos. Lagarto, lagarto, ¿en nombre de quién hablaba?) y Más Madrid en la Comunidad. Y no olvidemos el papel nuclear de la empresa INDRA con el conteo de los votos, porque huele a pucherazo que apesta. La campaña sistemática contra UPodemos desde todas las instituciones,
          demuestra que están dispuestos a todo con tal de impedir que UPodemos dé el sorpasso al bipartidismo.

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  • nosé nosé 01/09/21 18:24

    El circuito del Capital Depravador está mas que hecho, confirmado en toda la extensión muy bien explicada en este artículo. Lo ideal es hacer empresas públicas para que el pueblo, el que no puede llegar a fin de mes, por mucho que el Salario Mínimo Interprofesional suba, ya que en cada subida de salario la inmediata subida de precios es notable. El Circuito Infernal de los que se dan golpes en el pecho en cada sesión dominical nos es vano, saben que por su Culpa, por su Grandísima Culpa, el país se va al carajo sin freno alguno y, si alguien se le ocurre ponerle freno, ponen la voz y el grito en el cielo. Por supuesto, yo vi a la Ministra en sus declaraciones, su cara, su cuerpo, su mensaje subliminal, era todo un poema: Puertas Giratorias.

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  • Argaru Argaru 01/09/21 18:21

    Cuando alguien reclama que el interés público debe estar en manos del Estado y no en las sucias garras de la especulación privada, ese alguien es inmediatamente acusado de ser un pérfido bolchevique. Y el que consiente o los que consienten que las sucias garras de los especuladores afilen sus uñas con el interés de todos, ¿cómo deberíamos llamarlo, cómo deberíamos llamarlos? ¿Político o políticos responsables o alevoso o alevosos traidores? Si los intereses de todos los ciudadanos no son defendidos por Bruselas, ¿no es hora de cambiar las reglas del juego? Porque entre ser un pérfido bolchevique o un alevoso traidor, no tengo ninguna duda. Quizás, no haya que llegar a tanto. Me conformaría con los que se dicen de izquierdas lo fueran un poco, solo un poco, de una puñetera vez.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 01/09/21 18:16

    Creo que yerra el tiro el señor Bernabé. En lo que se han equivocado los poderes públicos europeos, Gobierno Sánchez incluido pero no sólo él, es en la velocidad que iba a tener la subida de precios, estimándola muy por debajo de la realidad, pero el propósito ha estado claro desde hace años: el precio de la energía tiene que subir, según la UE, para que se consuma menos y así, aunque sea indirectamente, se emitan menos gases de efecto invernadero. La prueba es que el precio de los derechos de emisión de CO2, que es totalmente arbitrario, lo ha subido directamente la UE, no los fondos "buitre" que lo único que hacen es aprovecharse de la certeza que existe de que el precio de ese bien (los derechos de emisión) no puede hacer más que subir. Tampoco previó la UE que, siendo el gas natural el que fijaba el coste marginal del kWh en casi todos los países, en una coyuntura (¡¡esta!!) de subida continua del precio del gas, el aumento del precio del kWh estaba garantizado. Por eso los precios no hacen más que crecer en toda Europa al mismo tiempo y por eso son casi los mismos en países como Alemania o España, donde las eléctricas no coinciden: el precio del gas sí es el mismo allí y aquí.

    Por último, están el error del cierre apresurado de las nucleares (Alemania y España) y el timo de las renovables, que pueden ser imprescindibles para disminuir las emisiones (eso yo no lo discuto) pero que no van a abaratar los precios del kWh por mucho que nos prediquen lo contrario. El otro día le pregunté aquí mismo al autor de un artículo sobre estos asuntos, entusiasta de las renovables, que ya que trabajaba en una institución alemana, nos contara qué tal le iba en plazos y precios a la ambiciosa "Energiewende" de aquel país, pero no obtuve respuesta. No creo que el señor Bernabé me pueda demostrar que a los alemanes les está yendo sobre ruedas ese asunto, pero quién sabe.

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    • Ahankara Ahankara 01/09/21 21:05

      Aquí el enviado del oligopolio a la carga de nuevo.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 01/09/21 22:01

        Explíqueme usted, fenómeno, por qué los precios suban y bajen a la vez en países como Alemania y España. Y no solo eso, sino que tienen diariamente valores absolutos parecidos. Si se atribuye la fluctuación a lo que hay que atribuirla (composición de la generación, precio internacional del gas natural y precio de los derechos de emisión de CO2), es fácil de explicar. Pero si empezamos con las conspiraciones de las eléctricas y demás rollos por el estilo no vamos a ninguna parte porque las eléctricas alemanas y las españolas son casi conjuntos disjuntos. También es verdad que esas pseudoexplicaciones no son mucho peores que lo de la "escasa empatía" de las eléctricas, que dice la inefable ministra.

        Lo malo de las explicaciones falsas es que los problemas que uno pretende resolver se agravan en vez de arreglarse, pero contra las creencias religiosas hay poco que hacer.

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        • jorgeplaza jorgeplaza 01/09/21 22:02

          Corrección: "Suben y bajan" y no "suban y bajen".

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  • copitodenieve copitodenieve 01/09/21 17:26

    Bien expuesto el dilema de que enfrenta el Gobierno de España y la posición que adopta su portavoz en esta cuestión.
    Mucho es lo que nos jugamos los ciudadanos españoles en este asunto del precio de la energía y mucho el castigo que nos puede infligir el ala sociolibetal del PSOE o todo el partido si sigue con esta cantinela: empobrecimiento y sometimiento a los talibanes de la derecha por años.
    El TINA es la actitud del PSOE ante el sufrimiento de los españoles. Teresa Rivera y su equipo deberían estar fuera del equipo de Gobierno de inmediato.

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