Víctor Manuel: "Nunca pensé que el capitalismo pudiera ser tan voraz y tan hijo de puta como es"

Víctor Manuel publica nuevo disco, 'Solo a solas conmigo'

El pasado noviembre, tras siete años sin nuevas canciones, publicaba Víctor Manuel (Mieres, 1947) su último disco, Solo a solas conmigo (Altafonte, 2025). Un trabajo en el que comparte su visión de este loco mundo en el que nos ha tocado compartir inviernos y veranos, con el amor incondicional quizás como último refugio desde donde contemplar todo arder, aunque sin perder el optimismo. "El mundo es ahora infinitamente mejor del que vivieron nuestros padres, cualquiera que no tenga una venda lo ve", remarca a infoLibre, entre otras muchas reflexiones.

¿Qué es Solo a solas conmigo?

Una vez más, la necesidad de escribir canciones, porque me parece que tengo cosas que contar, y cada cierto tiempo me pongo a ello. Esta vez escribí un montón de canciones, de las que he grabado catorce. Para mí lo más importante, como siempre, es lo que está a mi alrededor, pero también lo que está en la calle, lo que tiene dentro y vive otra gente que no soy yo.

¿Ese es el compromiso innegociable del creador con el mundo en el que vive?

Con más o menos fortuna, como cualquiera que escriba canciones o escriba lo que sea, siempre trato de contar lo que pertenece a una generación que, por lo que sea, no nos callábamos. Dices las cosas y gustan más o menos, pero lo contrario sería un mundo uniformado al que yo, por supuesto, no pertenezco.

¿Cómo nacen estas canciones?

Yo me cuento cosas todo el tiempo, de la prensa o de ideas que te vienen de repente. A veces también te pones a escribir sin una idea preconcebida y vas tirando del hilo y van saliendo cosas. No tengo un método fijo para escribir, no parto nunca de un poema o una letra que haya escrito, voy hilando las dos cosas al mismo tiempo, escribiendo música y letra al mismo tiempo, partiendo a lo mejor de una idea previa. De las 34 canciones que he escrito para este disco —y han quedado catorce—, por lo menos el 90% están hechas al hilo de la calle y de lo que me rodea, de lo que veo a diario, de lo que me gusta y de lo que no me gusta.

¿Y cómo lo definimos musicalmente? ¿Vale con decir que es un disco de Víctor Manuel en 2025? Eso ya significa algo.

(Risas). Cuando empiezo a trabajar siempre pienso que ya estoy amortizado y, a partir de ahí, vamos a ver qué inventamos para interesar a la gente. A la que le gusta escucharte y a la que no le interesas demasiado, que es a la que siempre tratas de pillar. En este disco hay hallazgos, porque trato de esmerarme en escribir canciones que tengan un enfoque que no haya hecho antes. En este disco hay varias canciones que van por ahí y he encontrado cosas que me reconcilian conmigo mismo. Porque, finalmente, uno escribe para gustarse a sí mismo y para estar feliz con lo que hace.

El disco empieza con Déjame por Dios que coja aire, que ya de por sí denota agobio y hartazgo. Pero es que la letra dice "hay batallones de bobos que no votan porque dicen que da igual".

Esa es una opción, igual que quien dice que con Franco se vivía mejor. Son cosas que le pasan a la gente por la cabeza, pero que no son demasiado pensadas. Entiendo el abstencionista de raza que no ha votado nunca porque no le da la gana y porque pasa de todo, pero eso de que tú estés inmerso socialmente en una realidad concreta y pienses que votar o no votar da igual para tu vida es demasiado aventurado. Yo creo que votando sí se transforman las cosas, y esto lo digo desde el escepticismo más depurado, siendo un tío que ha militado en el PCE y que ha pensado que podía transformar el mundo a través del PCE. Pero sí hemos cambiado muchísimas cosas en este país con un voto. Si hubiese gobernado la derecha eternamente, hay leyes que estamos disfrutando socialmente la mayoría de la población que no se hubiesen dado, y este sería un país cutre, infinitamente más gris de lo que somos. Claro que con un voto cambias las cosas. Pero no apelo a nadie y le digo lo que tiene que votar. Haz lo que te salga de los cojones, pero que sepas que estás entre los bobos. 

Con esta canción se ha quedado a gusto, porque también dice "salgan a la calle a emborracharse, no hagan dentro del Congreso cada día botellón".

Es de las primeras canciones que hice para este disco, tiene dos años y pico ya, aunque ya estábamos en esta dinámica del 'y tu más', de insultarse como único argumento político. Eso me produce muchísimo cansancio, pero me supone todavía más cansancio imaginar lo que le produce a la gente que no está en el día a día de la política como yo estoy, esa gente que pasa y que vota cada cuatro años porque hay que votar. Esa gente debe estar mucho más hasta los cojones que yo, y por eso mira para otro lado y dice 'venga que se maten entre ellos'. Eso es lo peor de todo, ese poso que va dejando en la gente que termina diciendo que son todos iguales. Bueno, como yo sé que no son todos iguales, defiendo a la clase política por sistema. Otra cosa es que me gusten más o menos unos u otros, pero la política es la única manera que tenemos de convivir... y la otra manera ya sabemos cuál es.

La otra la estamos viendo ya en Estados Unidos con Donald Trump...

Y como no lo arreglen ellos... Desde luego yo no puedo arreglarlo desde Europa. Ellos tendrán que saber cómo tienen que votar en la próxima ocasión y qué tienen que hacer. Yo trato de mirar en largo siempre y pienso que todo esto pasará, porque no es eterno. Es decir, un oligofrénico como el que tienen ahora de presidente los estadounidenses pasará y será un recuerdo. Se pasa porque son ciclos, y ahora estamos en un ciclo horrible en el que coincide esa derechización que parece internacional con un presidente como Trump votado por 70 millones de imbéciles. Pero también hay 70 millones enfrente que no le votan, así que yo tengo que pensar en esos que no le votan y que esa franja se vaya moviendo hacia el lado que nos lleve a una sociedad mejor o, por lo menos, más respirable. 

Un oligofrénico como el que tienen ahora de presidente los estadounidenses pasará y será un recuerdo

En Yo nací a la sombra de un cerezo recuerda cómo de niño le obligaban a cantar el Cara al sol en el colegio: "De esos tiempos solo queda el eco, la nostalgia de algún que otro cateto. Quién pudiera transportarles en el tiempo a los que ahora nos lo cuentan como un cuento". ¿Qué siente cuando ve a los jóvenes cantando el Cara al sol en alguna discoteca en pleno siglo XXI?

¿Sabes lo que pasa? Que ahora las redes amplifican todo instantáneamente, y eso, que es una gilipollez, y todos hemos hecho gilipolleces de jóvenes, de repente toma una dimensión sobrenatural. Yo se lo explicaría uno a uno: 'Tú eres gay, pues mira, mañana vas a la cárcel porque no puedes tener novio o novia'. Entonces te dirían: 'Ah, no, eso no lo quiero'. Y seguiría con más ejemplos. Porque si esta sociedad es la que es, con todas las consecuencias, es porque nos la hemos dado. Los más jóvenes no, pero sí sus padres. Ya no digo que sea una maravilla, simplemente habitable. Y todo ese discurso de algunos jóvenes lo dicen sin saber lo que dicen, porque va en contra de una sociedad habitable y a favor del guerracivilismo, de la división, la muerte y la oscuridad, y eso no lo puede querer un chaval de 18 años para nada. Bueno, habrá una parcela de la sociedad de imbéciles, como siempre le ha habido en este país y en todos los países, de gente que piensa que eso es lo mejor.

Haz lo que te salga de los cojones, no votes, pero que sepas que estás entre los bobos

Pero la mayoría no quiere eso.

Es que el resto de la sociedad es lo mayoritario y no puede permitirlo. Y en esa mayoría meto a la derecha también, porque hay una derecha que no es imbécil. Otra cosa es que a veces lo parezca, pero es una gente bastante más racional que todo eso. Esa cosa residual que ha habido toda la vida, Fuerza Nueva y los partidos de extrema derecha, se ve ahora en un señor al que de repente parece que le pasa algo por la cabeza, pero no le pasa nada, sino que es tonto, porque no tiene ningún discurso y no dice nada sobre nada. Y lo que dice, cuando lo dice, va contra la mayoría de la sociedad. Porque a ver qué gilipollas de Abascal le va a decir a una tía que tiene que volver su vida 50 años atrás y que tiene que pedirle permiso al marido para sacar el pasaporte. ¿Quién se lo va a decir? Ellos saben que no lo pueden hacer, pero mientras tanto tocan los cojones.

Si hubiese gobernado la derecha eternamente, este sería un país cutre, infinitamente más gris

Menos mal que otra canción se titula Aún no está todo perdido. Eso es que hay esperanza para el optimismo. ¿Un poquito?

Siempre. El mundo es ahora infinitamente mejor del que vivieron nuestros padres. Esa es una realidad y cualquiera que no tenga una venda en los ojos lo ve. Otra cosa es que puntualmente haya unos problemas que no puedes obviar y que están ahí. Pero es que yo nunca pensé que el capitalismo pudiera ser tan voraz y tan hijo de puta como es. Y digo pensé porque lo ha habido siempre, pero con un entendimiento, 'esto es tuyo, esto es mío, vamos a repartir', algo que parece que se ha perdido para siempre porque ahora 'lo que es mío es mío y me adueño de ello por las buenas o por las malas'. Pero por descontado que el mundo es infinitamente mejor del que conocimos la gente que tenemos ya una edad. Yo soy optimista, aunque también está luego esa cosa paternalista de decir '¿qué mundo les vamos a dejar a los jóvenes?' Pues seguramente una mierda como el que nos dejaron a nosotros, pero ya se las arreglarán, otra cosa son las dificultades que uno encuentra por el camino.

Nos han vendido un individualismo feroz diciendo que eres libre votando en Eurovisión, que eres libre tomándote unas cañas. En fin, gilipolleces para entretenernos

Diario de un robot habla de ese individualismo que nos lleva a ir por la calle sin mirarnos los unos a los otros, sin empatizar lo más mínimo con el de al lado, como autómatas. Una reflexión consecuencia también de todo lo que estamos hablando.

Sí, ese es el individualismo feroz que nos han vendido diciendo que eres libre votando en Eurovisión, que eres libre votando Operación Triunfo, que eres libre tomándote unas cañas. En fin, gilipolleces para entretenernos. 

Menos mal que el disco está también atravesado por un sentimiento necesario y salvador: el amor.

Por supuesto. Es que el amor nos redime. Es la hostia la sensación de estar enamorado, de encontrar de repente a alguien, a la persona con la que quieres estar. Eso no es comparable a nada, ni siquiera a viajar a la luna, seguramente. El amor es otra cosa y por eso el mundo sigue moviéndose. Por eso, el día que deje de existir, pues ya está, apagamos y nos vamos.

El álbum cuenta con colaboraciones de Rozalén y Mikel Izal, además de tu hijo, David San José, que también produce.

Estoy muy contento porque, además, es gente a la que doblo la edad. A Mikel le conocí en el aniversario del Rock & Ríos, de Miguel Ríos, y me sorprendió el entusiasmo y el cariño de sus padres al verme. Entonces, me contó que a él le habían machacado con mis canciones (risas). Eso demuestra que las generaciones son las que son, pero hay algo transversal que está por encima de todo eso y que lleva a Mikel a reconocerme cuando estoy cantando o le mando una canción para que la cante conmigo.

¿Eso da vértigo?

Vértigo no. Yo tiendo a creerme poco a las cosas, lo relativizo todo mucho, no sé si es una punta de carácter asturiano. Pero mira, cuando me vengo arriba pienso en una cosa que me pasó no hace mucho por la calle: venían dos señoras hacia mí y al llegar casi a mi altura le dice una a la otra: 'Mira, Víctor Manuel'. Y responde la otra: 'No lo trago'. Pero pasando al lado, ¿eh? Para que oyese bien (risas). Eso ya te pone en tu sitio. Más allá de eso, claro que me creo que las canciones están ahí, que quedan ahí, que hay una memoria de unas cuantas de ellas, y eso es fantástico. Eso es lo mejor que le puede pasar a cualquiera que escriba canciones. Y lo que más me gusta de algunas de mis canciones de la primerísima época es que ya casi se borra mi propia memoria y la gente las canta en fiestas de prao, en Asturias, donde sea, y no saben de quien son. Hace poco me pasó, además, con un tío que se dedica a la música, que me dijo que le gustaba una canción y le dije: 'Pero que es mía, joder'. Y me contesta: 'No jodas' (risas). Eso me gusta mucho.

¿Eso es el éxito? 

Que la canción se quede ahí, como flotando en el aire y cualquiera la pueda recoger. También tuve una canción que fue famosísima en México en los años setenta, Quiero abrazarte tanto, que la tocaban los mariachis y los músicos por las mesas de los restaurantes, y de repente estábamos comiendo con gente de la compañía de discos allí y viene a la mesa un trío tocándola y uno de los directivos les dice que esa canción era mía y me miraron con una cara... (risas) Decían que era una canción mexicana de toda la vida. Pues eso es fantástico.

La última. ¿Qué planes tenemos para 2026?

Sidonie saca su primer disco en catalán, "una lengua que necesita ser cuidada, fuera y dentro de Cataluña"

Sidonie saca su primer disco en catalán, "una lengua que necesita ser cuidada, fuera y dentro de Cataluña"

Empiezo la gira el 8 de marzo, en Santiago de Compostela, y tendré un montón de actuaciones hasta el 26 de noviembre en Madrid. 

Un bis. ¿Y volver a salir de gira con Ana Belén?

Supongo que sí, deberíamos hacer algo. Como nos ven juntos siempre, deben pensar que estamos cantando juntos siempre, pero aparte de colaboraciones puntuales, la última gira juntos fue hace once años. Eso es muchísimo, sobre todo para la cantidad de peticiones que hay. Se hará en algún momento, espero que antes de que sea tarde.

Más sobre este tema
stats