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Verso Libre

Un mundo apalabrado

Publicada 23/07/2017 a las 06:00 Actualizada 22/07/2017 a las 16:28    
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Es una curiosa condición la de este mundo tan apalabrado en el que las palabras carecen de peso. La verdad es que casi nadie tiene tiempo para buscar una palabra de honor. El vocabulario de la prisa corre por las redes sociales y en un minuto cualquier hecho se convierte en palabras. La noticia de una muerte, de un suicidio, por ejemplo, vuela por el mundo y se llena de comentarios, chistes, opiniones, sospechas, vaticinios, advertencias, discusiones, respuestas, reproches, anuncios y festín de palabras, palabras, palabras…

La realidad necesita de nuestras palabras, de un permanente aquí estoy yo; y nosotros necesitamos del uso inmediato y público de la palabra para formar parte de la realidad. Al hablar de esta inercia no me refiero a los ámbitos privados, los grupos de amigos en los que la broma y el comentario resulta lógico. Tampoco me refiero en este caso a los profesionales de la información que trabajan la noticia, verifican los hechos y dan orden a los datos bien para comunicar y analizar un suceso con independencia y deseo de objetividad, bien para servir los intereses del banco o del grupo político que los sostiene.

Me refiero al proceso que, sin tiempo para el pensamiento, sin pedirle al reloj la pausa conveniente para leer y escribir unos razonamientos, nos lanza a llamar la atención en unos cuantos caracteres y nos exige nuestra bufonada o nuestra moralina sobre cualquier cosa que suceda en cualquier mundo y de cualquier manera. Aquí estoy yo para tener una ocurrencia sobre un torero muerto, un accidente de tren, un naufragio o las actuaciones de un político. Somos imprescindibles para el ruido de palabras, palabras, palabras que se lanzan como piedras y levantan muros para hacer difícil una opinión pública no identificada con las faenas de la confusión.

Las prisas tienen un doble poder degradador. La manifestación en público de comentarios que antes se quedaban en una barra del bar extiende una imagen muy triste de la sociedad que formamos. Nos estamos acostumbrando a borrar los filtros, algo que no sólo invita a perder la educación, sino que crea una dinámica en la que, cada vez con más frecuencia, personajes públicos convierten en declaraciones los chistes de bar. Acabo de leer una ocurrencia del presidente de la plaza de toros de Ávila en la que sostiene que la fiesta nacional debe ser lo contrario de la compresa: que se note, respire y traspase. Y todavía tengo clavadas las palabras del ministro del Interior en el Parlamento: “No es nuestra responsabilidad que decidan huir de su país. No es nuestra responsabilidad directa que decidan hacerlo en condiciones muy precarias”. ¿Conoce el ministro la ley?

Me interesa el concepto de mundo apalabrado. Se trata de un mundo empedrado, también de un mundo donde nadie se compromete con un contrato y se queda todo en acuerdos apalabrados que no obligan a su cumplimiento. Si tuviese un sentido real nuestra palabra de honor, nuestro compromiso, quizá bastase con apalabrar las relaciones y sus consecuencias. Pero la palabra se ha convertido en un don Juan que va de lecho en lecho en nombre de su verdad (no es verdad, Ángel de amor…) o en una falsa moneda que va de mano en mano, o en unas promesas falsas que saltan de elección en elección. Las claridades de los discursos de Macron o de Trump están llamadas a acabar en la oscuridad de una realidad apalabrada, empedrada y amurallada.

Hay épocas que responden en la historia al concepto de orden. La rotundidad de esta palabra da la libertad a la ciudadanía para integrarse en lo inmutable o para ser un heterodoxo, un pecador, un habitante de los márgenes, un bohemio, pero no para cambiar las cosas. Por eso surgió la intención de unir la realidad de la democracia a la palabra contrato, un ámbito en el que se puede discutir sobre lo que se decide y se firma. El deterioro de la democracia, la pérdida real de soberanía, ha sustituido el contrato por los apalabramientos, que son acuerdos que lo dejan todo en palabras, palabras, palabras, como le dice la sombra de Hamlet a la de Polonio por los escenarios del mundo. Las leyes incumplidas son palabras huecas. Y las ruedas de prensa o las explicaciones de algún ministro parecen un tuit ampliado.

No sé de qué modo, pero habría que conseguir que la palabra política se dejara de apalabramientos y de ruidos para volver al peso de los contratos. ¿Una nueva ilusión constitucional? Puede ser. Quizá pienso todo esto porque me dedico a una vocación, la poesía, en la que cada palabra pone en juego el propio sentimiento de la verdad y del honor. El contrato de no engañar y de no engañarse con palabras es la razón de la poesía. Quizá también escribo esto porque los 18 de julio me siguen recordando a Federico García Lorca, Antonio Machado, María Zambrano, Rafael Alberti, María Teresa León, Luis Cernuda, Miguel Hernández... Frente a tanta palabra hueca y cínica, conviene saber hasta dónde puede llegar el compromiso con las palabras.


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23 Comentarios
  • Andrew Andrew 25/07/17 10:36

    Quizás esa sea la perdición de la humanidad o al menos del humanismo. La perversión de las palabras dada.

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  • Artero Artero 25/07/17 03:01

    Desde que existe twiter, la palabra ha desmejorado demasiado

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 24/07/17 20:23

    Excelente artículo como siempre Luis. Y perdóname si cito a otro gran poeta
    Rafael Alberti que en su "Nocturno" decía aquelo tan duro de " Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
    // humaredas perdidas, neblinas estampadas.
    // ¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
    // qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!," y perdóneme los foreros por mi petulancia al suponer que no conocen el poema de Alberti y copiar uno de los muchos enlaces donde puede leerse el poema competo http://www.poesi.as/ranoctur.htm. No sé si la respuesta de Alberti a esa tristeza de la palabra son las balas, como él insinúa: siento un rechazo visceral por la violencia porque lo que se construye sobre ella termina teniendo una base movediza. Pero sí sé que las palabras, esta noche, están heridas de muerte. Tergiversadas, vaciadas de contenido, enarboladas como escudo impúdico para tapar las vergüenzas de los poderes públicos. Palabras que son sarcasmos porque no significan lo que conceptualizan. Entre la pérdida de vocabulario y la manipulación del restante nos quedamos desnudos. Y luego nos escandalizamos por "iros", cuando deberíamos escandalizarnos porque no se vayan, ellos, los que propician nuestra incultura, para manejarnos a su antojo. Ellos que usan las palabras para no cumplirlas y luego vanagloriarse por ello. Son ellos los mercaderes y los esclavos nosotros. Pero nos han dejado sin palabra y no podemos decir lo de León Felipe: "Mía es la voz antigua de la tierra", ni lo de Blas de Otero "me queda la palabra". Por eso hay que agradecer a InfoLibre que pese a todas las discrepancias, a todas las opiniones que no compartimos, a todas las presiones que recibe, nos deje aún usar la palabra.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 24/07/17 21:55

      «Por eso hay que agradecer a InfoLibre que pese a todas las discrepancias, a todas las opiniones que no compartimos, a todas las presiones que recibe, nos deje aún usar la palabra.» Opino como tú; quienes vivimos tiempos de forzoso silencio podemos entender muy bien tu frase. Ojalá no vuelvan aquellos tiempos. Buen descanso. Osasuna2 salu2.

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  • individualiberal individualiberal 24/07/17 10:28

    ¿Una nueva ilusión constitucional? Me gusta la ambigüedad de la pregunta.

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  • individualiberal individualiberal 24/07/17 05:23

    Es que me he despertado y no llego a dormirme otra vez.

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  • individualiberal individualiberal 24/07/17 04:51

    La semana pasada no vi la columna de Javier Valenzuela, la echo de menos.

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  • Safem Safem 24/07/17 01:31

    Aunque ahora vivo en la ciudad, no muy grande, pero nací, en la década de los 50, y fui criado en el campo, hasta que a los 24 años, por motivos de trabajo, me tuve que trasladar a la ciudad.
    Hago referencia al campo porque, en aquellos tiempos, la inmensa mayoría de las personas eran analfabetas y se vivía de una forma bastante sencilla y humilde, y su principal virtud era su honor y su palabra, y los acuerdos se rubricaban con un apretón de manos.
    Y desde que tuve uso de razón eso se me enseñó, y eso aprendí, que lo primordial que a un hombre, a un ser humano, le da valor ante los demás es su palabra. Se me enseñó, y aprendí, que cuando uno da su palabra tiene tanto valor o más que una firma ante notario. Da tal modo que cuando alguien da su palabra y no la mantiene, aquí en Canarias, le llamamos chaflameja. Chaflameja se le denomina a aquella persona que, ante un mismo hecho o acontecimiento, hoy dice una cosa y mañana dice otra; o aquella persona con la que hoy llegamos a un acuerdo concreto y al día siguiente no lo mantiene. Chaflameja aquí también es sinónimo de vendedor de humo. En definitiva, que en un chaflameja no se puede confiar, en absoluto.
    Sin embargo, en los tiempos que corren hay quienes pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino, menospreciando esos valores adquiridos, restándole la importancia que tienen, además de que a través de discursos grandilocuentes aspiran a que nos traguemos su interpretación de la realidad mediante el empleo de eufemismos, cuando no, sencillamente, palabras huecas. Pero, ya sabemos, o deberíamos saber, que detrás de esas palabras o discursos realmente lo que hacen es tratar de distorsionar la realidad para convencernos de los valores que a ellos les interesa, buscando con ello, en definitiva, un comportamiento borreguil por nuestra parte.
    Somos nosotros los que tenemos que saber descubrir y apartarnos de los chaflamejas y trileros, y escuchar a las personas serias, coherentes y cabales. Cada cual sabrá como ha de discernir.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 23/07/17 19:28


    Palabras que nos recuerdan que algo hicimos (y que vemos que queda ¡tanto por hacer!): «Olvidado 1977: el año de la euforia libertaria»

    http://kaosenlared.net/olvidado-1977-ano-la-euforia-libertaria/

    Osasuna y República Libertaria.

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    • M.T M.T 23/07/17 19:53

      Amén , Paco.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 23/07/17 20:40

        La pena es que no fue amén; hay demasiada teoría pero poca práctica y excesiva delegación de nuestras soluciones en la «Administración». Osasuna2 salu2.

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  • itnas itnas 23/07/17 17:11

    2/2. Lo que a mi me parece es que estamos ante un problema ético ('parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores') más que ante un problema de universos empedrados de palabras, unidades del lenguaje que afortunadamente existen para, por ejemplo, denunciar su mal uso, o denunciar las frases que con ellas se hacen con finalidad espuria, o proponer contratos a los políticos para evitar desengaños (¡ay el famoso 'mandato imperativo'!), o descubrir el fondo de mentes que comparan compresas femeninas con espectáculos salvajes que se tiene la osadía de denominar fiesta nacional, o también para volver a llamar la atención a aquellos que consideran que el mundo es sólo humano, ignorando su sutil relación necesaria y suficiente con el resto de formas de vida.

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  • itnas itnas 23/07/17 17:10

    1/2. Yo, que no tengo formación en Letras, cuando leo el escrito de un autor cuya formación es de esas disciplinas del saber humano, acostumbro a tener el DLE a mano, no sé si para bien o para mal. En esta ocasión, Luis me ha propuesto consultar algunos términos (por cierto, al estimado 'vianero' debo corregirle porque en el artículo de la semana pasada, creo recordar, sí rechacé al menos cierta forma de expresión que Luis empleó sobre los animales). Como sé que es poeta y ha escrito 'el contrato de no engañar y de no engañarse con palabras es la razón de la poesía' he consultado 'poesía' que es 'manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa' porque me parecía raro que el poeta tuviera, por definición, un contrato con no engañar. De otro lado, puesto que el artículo habla constantemente de 'palabras' he consultado este término que es 'unidad lingüística, dotada generalmente de significado, que se separa de las demás mediante pausas en la pronunciación o blancos en la escritura'; me ha quedado claro que es un vehículo de comunicación y así, por ejemplo, puedo construir la frase 'en el tiempo t voy a ejecutar la tarea A' de forma que todo el mundo entienda lo que estoy diciendo. Si, no obstante, cuando llega el tiempo t resulta que lo que hago es la tarea B (≠ A) ¿ha sido un problema de las palabras? Yo creo que no, ¿tal vez a que se han empleado 'palabras huecas' ( = 'lenguaje o estilo ostentoso pero vacío de contenido')? Creo que tampoco porque se han empleado con intencionalidad clara.

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    • M.T M.T 23/07/17 19:53

      Que no le falta a usted razón en lo que dice.

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      • vianero vianero 23/07/17 23:42

        Decía Pesoa, y creo que se refería a sí mismo: El poeta es fingidor, finge tan sentida mente, que hasta finge que es dolor, el dolor que en verdad siente. /// Para mí el poeta que no es sincero, que no es verdadero, no es verdadero poeta. Será escribidor a lo sumo.

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    • M.T M.T 23/07/17 19:12

      Y perdona, Itnas, la pésima escritura en ese baile de letras, no intencionado, que deforma las palabras.

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    • M.T M.T 23/07/17 19:07

      Toda una lección de Lenguaje y de ética, de sentido recto y oblicuo de las palabras, de denotación y connotación, Itnas, que me ha resultado de sumo interés. Hasta donde sé, he pofido entender por poiesis, relacionado con poesía como acto creador, cración estética que puede ser literaria en prosa y verso. La Poesía, si no he leído mal a Luis García Montero, a quien con todo el respeto y admiración me he atrevido a tutear, brota de lo profundo del ser humano, del ámbito del sentimiento y emociones y exige verdad, palabra verdadera y sentids, aunque medida desde la exactitud y precisión, para expresar condemsada la esencia del voncepto qur se desea expresar. No cabe en esa emoción la palabra hueca, vacía de contenido. Y es difícil traducir o expresar la falsedad o mentira. Es una sencilla opinión, que de igual modo me atrevo a trasladarte por este medio con un abrazo.

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      • Orlinda Orlinda 23/07/17 23:06

        Algo parecido a lo que dices, MT, pensaba yo ayer al leer el artículo. García Montero además de hablar con la razón y el pensamiento, lo hace de sentimientos profundos, por eso dice la verdad.

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        • M.T M.T 23/07/17 23:22

          Estoy completamente de acuerdo en lo que dices Orlinda. La escritura de García Montero me transmite esa verdad.

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      • itnas itnas 23/07/17 19:40

        Se aprende mucho profesora cuando se interactúa con Ud. En efecto, 'poiesis' sería el origen griego del término 'poesía' y también, por ejemplo, 'hematopoyesis' contiene el sufijo para referirse a la creación de células sanguíneas. Dicho lo cual se me escapa la razón por la que naciendo la poesía del profundo del ser humano, de sus emociones, exija la verdad. ¿Quiere decir Sra. profesora que con sólo consultar nuestras emociones más profundas obtendríamos las tablas de verdad de cualquier afirmación racional? ¿Qué le parece analizar 'esta afirmación es falsa' a la luz de la consulta de nuestras emociones más profundas y en vista de que recordamos los origenes griegos de las palabras? Abrazos para Ud.

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        • M.T M.T 23/07/17 19:52

          Con usted, Itnas, y permítame la simpleza y la broma en rozando las profundidades de la racionalidad se me escapa lo poco de poesia en que pudiera pensar. Llegamos a las limitaciones del intelecto , ea!!!

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          • MASEGOSO MASEGOSO 23/07/17 21:50

            Tremendo dialogo. Yo que no tengo nada de poeta y eso de la generación de células sanguíneas la verdad es que no entre en mi formación.

            La poesía, entiendo, es la expresión, medida y organizada de los sentimientos que forman nuestra forma de pensar que, los que no sabeos medir esas silabas congruentemente, nos expresamos en prosa. Es más fácil. Posiblemente, alguna vez, en lo que me queda de vida, dedique algo a estudiar poesía, leerla ya lo hago.

            Impagables las lecciones de ambos. Cordiales aludos.

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            • M.T M.T 23/07/17 23:35

              En lo que a mí se refiere, Masegoso, opino como sencilla lectora, a ratitos y muy dosificada de poesía, género difícil en su comprensión, si ésta como suele ser resulta elaborada en concepto y lenguaje. Gracias, Masegoso.

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