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El futuro verde ya está aquí

Florent Marcellesi
Publicada el 14/05/2021 a las 06:00

¿Spain is different? Pocas veces en la historia reciente un eslogan publicitario folclórico de los años cincuenta, hecho para atraer turistas foráneos, se habrá convertido en un tópico tan recurrente como auto-engañoso. Sin embargo, y ciñéndonos al campo político, las elecciones de Madrid del 4M han roto de nuevo este falso mantra. España y Madrid tendrán sus peculiaridades, como cualquier rincón de este mundo, pero también beben, se retroalimentan y participan de las grandes tendencias políticas y sociológicas europeas y mundiales actuales. 

Por un lado, la victoria de Ayuso, además de surfear la fatiga pandémica generalizada, contribuye al reforzamiento global de una derecha desacomplejada. Aúna políticas económicas a medida de las franjas más enriquecidas con una visión (ultra)conservadora de la sociedad española, a la par que asume sin pudor una trumpización de la acción política. Por otra parte, la presencia ya estable de la extrema derecha prolonga una tendencia de fondo de la política europea, que simplemente en España dormía hasta hace poco a la sombra del PP. Mientras tanto, la social-democracia española, más allá de las cuestiones coyunturales de casting y como pasa en Francia, Alemania o Reino Unido, sigue inmersa en una profunda crisis de ideario y renovación de su proyecto político ante los nuevos retos del siglo XXI. Por último, el espacio post-comunista, encarnado hoy en Unidas Podemos, vuelve a los niveles más típicos y conocidos anteriormente en nuestro país y en países vecinos.

Al mismo tiempo, el 4M nos habla de otra tendencia europea en auge: la llamada “ola verde”. Por primera vez en nuestro país, una coalición –Más Madrid y Verdes Equo– claramente definida y basada en lo verde como hecho diferencial, así como en Los Verdes Europeos con único referente continental, se ha convertido con un 17% de los votos en la principal fuerza alternativa al PP. Lo que en España representa un antes y un después no tendría que ser ninguna sorpresa para nadie. Más que tsunami efímero, es una ola de fondo que va afirmándose y gestándose, tanto política como sociológicamente, de forma paulatina desde hace años, y con aún mayor fuerza últimamente con el empuje de Los Verdes alemanes.

Esta “ola verde” tiene tres raíces fundamentales. Primero, el Acuerdo de París de 2015 marcó un punto de inflexión fundamental, dando legitimidad planetaria a la narrativa ecosocial del siglo XXI. Allí se consiguió lo que podríamos llamar la “hegemonía climática”: el ecologismo ganó el discurso y el relato. Segundo, las movilizaciones de la juventud reclamando su “derecho al futuro” ante la emergencia climática, una suerte de “15M climático”, han arraigado las reivindicaciones climáticas en el imaginario social. Tercero, es también una “ola verde política” que ha llevado a los partidos verdes a cuotas de poder y de influencia nunca vistas antes (en el Parlamento Europeo, en las principales ciudades francesas, en seis gobiernos de coalición en Europa, etc) y encabezando los sondeos para convertirse en primera fuerza en Alemania. 

La combinación de estos factores ya es estructural e influye a toda la política europea, incluida la española. Y en nuestro país recoge además las semillas sembradas de forma lenta y paciente en los últimos años por Verdes Equo, apoyado por Los Verdes Europeos, a pesar de la turbulenta y enloquecida historia reciente de la política española. Ya sea el proyecto vanguardista de Madrid Central o las políticas verdes en el País Valenciano, Euskadi, Mallorca y muchos otros territorios e instituciones, de la mano de la entonces concejala y ahora diputada Inés Sabanés y muchos otros representantes y activistas verdes, han abierto camino a lo que ha venido después. 

Además, desde el 2019 en el Congreso, la coalición de Verdes Equo y Más País, colaborando estrechamente con Compromís, ha colocado en la agenda temas de gran calado ecosocial como la semana laboral de 32 horas o la salud mental, a la vez que ha ejercido la única oposición verde a la poco ambiciosa ley de cambio climático del Gobierno. Hoy se cosechan los frutos de estas experiencias, construyendo en base al trabajo acumulado en los 10 últimos años de labor de Verdes Equo y en los 2 últimos años en el Congreso. Todo ello, sumado a lo ocurrido en Madrid y a la ola verde europea, nos proyecta en un escenario óptimo para la expansión del espacio verde en toda España.

Por supuesto, esto se tiene que hacer teniendo en cuenta las especificidades culturales y políticas de nuestro país, empezando primero con las diferentes realidades territoriales. De hecho, encaja perfectamente con el axioma básico e histórico de la ecológica política: “piensa global, actúa local”. A la vez que aprendemos, nos retroalimentamos y trabajamos con los verdes europeos, vemos que es posible y deseable expandir esta “ola verde” a toda España, adaptando la estrategia política al hecho federal y a sus identidades y necesidades diferenciadas, incorporando a nuevos socios territoriales.

Además, lo hacemos siguiendo la estela de Los Verdes alemanes y de la campaña madrileña: alejarse de la política espectáculo y del ruido, hablar de lo que de verdad importa con ilusión y frescura y construir poco a poco y con cimientos sólidos en el largo plazo. Ésta es la mejor receta frente a la extrema derecha y derecha dura: innovar y trasladar propuestas en positivo, devolver a la ciudadanía la esperanza en una vida que valga la pena ser vivida. Sin resentimiento ni grandes proclamas pero con nuevas formas de transitar este mundo desde los cuidados y la solidaridad, la alternativa verde y feminista es un auténtico dique al odio y la crispación. Es una puerta abierta hacia una revolución lenta de nuestras vidas diarias para comer saludable, respirar aire sano, construir comunidad y liberar tiempo para disfrutar. Esto es la transición ecológica con justicia social y la esencia de la ola verde: vivir bien, sabiendo que no hay planeta B.

Spain is Europe. Y una ola verde recorre Europa; es decir, también España. Somos parte intrínseca de esta Historia. Y podemos ser uno de sus principales protagonistas en el futuro más inmediato.

_____________

Florent Marcellesi es coportavoz de Verdes Equo y ex-eurodiputado de Los Verdes Europeos

 

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2 Comentarios
  • Fernandos Fernandos 14/05/21 11:49

    Los verdes alemanes llevan muchos años luchando y poco ha cambiado el panorama capitalista de este pais por ende de Europa.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 14/05/21 11:22

    Es muy malo cantar victoria porque se ha conseguido un aceptable resultado electoral sin mirar alrededor, un mal que ataca a casi todos los políticos (y especialmente los de izquierdas). No existe una "conciencia verde" en nuestra sociedad. El ecologismo (tantas veces denostado, tantas veces objeto de chanzas, tantas veces malempleado por los propios ecologistas) ni es la única palanca para el cambio de la sociedad (salvo que se hagan trampas y se afirme que la reducción de la jornada de trabajo o la conciencia de la necesaria salud mental son ecologistas) ni en las calles de nuestras ciudades se practica con la intensidad necesaria para que sea al menos uno de los puntales en la lucha contra lo neoliberal. Dándose una vuelta por los contenedores de nuestras ciudades, observamos el respeto real al reciclaje, las casas que disponen de generación de energía para autoconsumo, la utilización de vehículos no contaminantes, etc. Les ocurre a los verdes lo que a mucha gente de izquierdas: hundidos en su círculo donde las verdades ecológicas son incontestables, proyectan esa conciencia al resto de la población. Ciertamente en la izquierda falta una adaptación (o una revolución) ideológica. No es que los objetivos sean rechazables, es que no sabemos ponerles el lazo de "las cañas" que no tiene complejos en ponerle la (ultra)derecha. Eso sin contar con que el ser humano (primate semidesarrollado aún) asume con gusto la estructura animal de la jerarquía de los más fuertes (en nuestro caso fortaleza económica). Veo clamar a dueños de establecimientos por la compra de proximidad, que tras el cierre diario acuden a centros comerciales a comprar. Veo que mis vecinos cogen el coche hasta para desplazarse un kilómetro o menos. Veo que la sociedad pide más carreteras y no pide más vías férreas. Veo en la cola de la compra que la gente no lleva bolsas (un poco más desde que cobran las de plástico). En definitiva, el cambio no está ni en matillas. Es un embrión sin desarrollar y centrarnos sólo en el ecologismo como único pensamiento transformador social puede ser un (otro) error histórico de la izquierda. Desarrollarlo es buena idea pero sin dejar de apoyar otros pensamientos.

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