Muros sin Fronteras

Greenpeace nos salva de nuestros líderes

La primera derrota se produjo hace tiempo. Fue en el lenguaje, en la sustitución de hechos objetivos por eufemismos. Si ellos -los poderosos, los que mandan- hablan de "modernización", significa casi siempre "recortes de plantilla". Si proclaman que algo es un avance, no dude de que se trata de un retroceso (para nosotros). No se puede ver el mundo de la misma manera si se vive instalado en la atalaya del 1%, se cobran bonos indecentes y se viaja en avión privado. El resto, el 99%, vivimos en un mundo en minúscula en el que escasean los euros y los eufemismos. Esta diferencia construye el punto de vista.

El ultimo gran avance que nos preparan tiene que ver con el llamado libre comercio: el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) –en castellano Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI). Usaremos las siglas inglesas que serán las dominantes en los próximos vídeos y enlaces.

El vídeo anterior tiene un año, pero las explicaciones del eurodiputado Ernest Urtasun (Iniciativa per Catalunya Verds) son muy claras. Aquí, por compensar las críticas, la visión de los optimistas. Luego, usted decide.

Eran tan secretas las negociaciones entre estadounidenses y europeos que habían logrado sacar el TTIP del debate político y de los medios de comunicación, es decir, del debate ciudadano, algo esencial en democracia. Los denunciantes quedaban reducidos a los sospechosos habituales: los alborotadores de las cumbres del G-8, G-7 o G-20, los ecologistas y perroflautas que están contra la globalización y el progreso. Cito sus argumentos, no son los míos.

Deslegitimar al crítico para deslegitimar el mensaje es una forma poco sutil de manipulación.

Igual que ha sucedido con los papeles de Panamá, que tantas alegrías y titulares nos están dando, la filtración del contenido de las negociaciones del TTIP, sobre todo, de las presiones estadounidenses y la aparente escasa gallardía de los europeos en la defensa de los principios y normas de control de la UE, han sacado el asunto de las cavernas, despertado a los medios de comunicación y asustado a los políticos. Ya se oyen voces discordantes en Francia (elecciones presidenciales en 2017) y Bruselas. La filtración ha sido gracias a Greenpeace Holanda.

El periodismo es una herramienta esencial de control de los poderes, sean políticos o económicos. Las armas son sencillas: información comprobada. Recordemos a George Orwell: "noticia es aquello que alguien desea ocultar, lo demás son relaciones públicas". Tenemos que decidir el bando.

La filtración de Greenpeace ha sido, según escribe Larry Elliot en The Guardian, el mayor golpe a la estrategia negociadora de las partes. John Hilary defiende la misma tesis y cree que el TTIP está herido. Lo que ha quedado al descubierto es que se negocian los beneficios de las grandes empresas, no los de las personas. Las prisas de Barack Obama, que quiere firmar el pacto durante su presidencia, parecen haber descarrilado, de momento.

¿Es bueno o malo el TTIP? The Indenpendent nos da unas cuentas razones para estar preocupados. 

Si quiere leer la filtración completa, pinche aquí.

The Economist se concentra en este texto en las dificultes de venderlo a la población. 

The Financial Times ve cinco dificultades para que se pueda aprobar.

Si piensa que todo es imposible, que la lucha contra la desigualdad no ofrece más alternativa que poner la otra mejilla, le recomiendo que vea este sorprendente experimento con monos.

Activistas de Greenpeace escalan una de las Torres KIO de Madrid para protestar contra el TTIP

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