Plaza Pública

Israel y ‘El Jueves’: ¿quién miente?

Agustín Velloso

Tuve noticia la semana anterior de la mala pasada contra los titiriteros. Sentí al momento, como muchos otros, una sensación de asco, de vergüenza ajena y de impotencia, al comprobar, una vez más, la enésima, el abismo material y moral al que nos han llevado algunos sinvergüenzas, que además se regodean en sus excrementos añadiendo sal a la herida, burla al abuso.

Poco después me llega el aviso de otro ataque, esta vez contra El Jueves. Algunas asociaciones judías han acusado a esta revista satírica de antisemita y han anunciado medidas legales contra ellos. Vale todo, como se ve, con tal de desviar la atención sobre sus delincuencias. Han decidido morir matando, es consustancial a su patriotismo y moral católica.

Como no llegué a tiempo para apoyar a los titiriteros, les reivindico aquí con este apoyo a los humoristas de El Jueves que han publicado recientemente chistes sobre los crímenes de Israel en Palestina.

Dejo para el que quiera la discusión sobre el valor humorístico, me ocupo solamente de lo que considero más urgente: recordar esos crímenes a los que se ha referido el humorista pero, sobre todo, analizar si cada una de las afirmaciones de El Jueves es verdadera o no. En negrita entrecomillado los fragmentos 'serios' de la historieta a partir de los cuales se dibujan las viñetas y los gags.

1. Sobre la política racista en Israel

“Según sus leyes, 'no podrán concurrir a las elecciones al Parlamento aquellas listas de candidatos cuyas intenciones o acciones nieguen la existencia de Israel como Estado del pueblo judío”.

El Comité Electoral Central de Israel prohibió la participación en las elecciones generales de 2009 de los tres partidos árabes que se presentaban (entre los tres partidos suman siete legisladores en un parlamento de 120 escaños).

¿La razón? Que aquellos violaron la ley de 2000 al negarse a reconocer a Israel como Estado judío.

¿Por qué habrían de hacerlo si no son judíos y los palestinos son más del 20% de la población?

En las elecciones generales de 2015 la Knesset hiló más fino: cambió la ley electoral para subir el umbral de la representación mínima de los partidos en la cámara de forma que, casualmente, no pudieran entrar los partidos árabes. Entonces, éstos se unieron en una lista conjunta para sortear el movimiento.

Como no les bastó con esta jugada, se la pasaron luego hablando de los candidatos en este tono, típico de Lieberman, ministro del gobierno de Netanyahu: “No hay diferencias entre comunistas, islamistas y naseristas. Lo que les une a todos es el odio contra el Estado de Israel y que representan a las organizaciones terroristas en la Knesset”, o sea, lo mismo que Fernández aquí.

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2. Sobre la usurpación de la tierra palestina

“Otra ley polémica es la que constituye el Fondo Nacional Judío, que distribuye el control de las tierras dentro del Estado. Actualmente, el 90% de las tierras de Israel está en manos hebreas, y el principal objetivo de este Fondo Nacional es que ninguna propiedad sea controlada por no judíos”.

El Fondo Nacional Judío parece una linda ONG, que se presenta a sí misma de esta dulce manera: “Es una fundación sin ánimo de lucro fundada en 1901 que empezó con un sueño… el de establecer las bases para el nacimiento de nuestra nación Israel mediante la compra de parcelas… En el siglo XXI, aunque todavía plantamos árboles y creamos parques, nuestra organización hace mucho más”. (Más datos, aquí).

Pues ¿por qué no los crean en Estados Unidos? ¿No saben que la tierra donde están esas parcelas pertenece a sus habitantes desde hace siglos y que éstos son los palestinos?

La realidad es que los judíos poseían en Palestina antes de la guerra de 1948 no más de 3,5 millones de dunum; al acabar la guerra controlaban 20 millones (un dunum son 1.000 metros cuadrados).

El siguiente paso es convertir ese control por la fuerza en propiedad legal, algo fácil si antes has expulsado a la mitad de la población palestina fuera de su territorio, impides su regreso y al resto lo pones bajo control militar.

En cuanto Israel, publicó en 1953 la Ley del Fondo Nacional Judío, la tierra ocupada por la fuerza (acción prohibida por la ley internacional) que pasó a ser propiedad del Estado de Israel, y según la ley no pueden beneficiarse de ella quienes no son judíos, aunque sean sus propietarios, es decir, los palestinos.

3. Sobre el uso torticero del Holocausto (¿cuál, el que cometieron los belgas en el Congo, el de los japoneses en China, el del trío de las Azores en Irak, ídem en Afganistán, el de los Estados Unidos en Vietnam y otros países, el de los británicos en Calcuta, Australia...?)

“Vale, sí, el holocausto fue horrible y derivó en la creación de un Estado de Israel para que los judíos pudiesen vivir en paz, pero eso no da autoridad para putear a la gente que vive allí”.

El Holocausto de los judíos a manos de los nazis alemanes no da ningún derecho a que un grupo de emigrantes europeos y estadounidenses ocupe por la fuerza de las armas una tierra habitada durante siglos y siglos por otro pueblo, en este caso el palestino.

El derecho de los judíos de cualquier parte del mundo (no me refiero por tanto a los judíos que han vivido en Palestina con los palestinos desde hace siglos) a desplazarse a tierra ocupada por Israel en Palestina, no lo reconoce nadie, la ONU (la Resolución del Consejo de Seguridad 242 entre otras muchas exige la retirada de los territorios ocupados por Israel), cualquier persona con sentido común e incluso muchos judíos por motivos de conciencia moral o religiosa.

Por ejemplo, los judíos de Nuterei Karta dicen al respecto (1995):

“Toda Palestina ha de ser devuelta a los palestinos, así como las demás tierras ocupadas. La empresa sionista debe cesar su existencia. Solamente entonces desaparecerá la desgracia que ha ocasionado el Sionismo”.

El punto de vista del sentido común es el de Gandhi (1938):

“Palestina pertenece a los árabes de la misma forma que Inglaterra pertenece a los ingleses y Francia a los franceses. Es erróneo e inhumano que se imponga a los judíos a los palestinos a costa de éstos. Lo que ocurre en Palestina no se puede justificar en ningún código moral de conducta. Sería un crimen contra la humanidad obligar a los Árabes a dar Palestina en parte o en su totalidad a los judíos para que hagan de ella su patria”.

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4. Sobre el derecho de los palestinos a volver a sus casas en Palestina

“Existe la Ley del Retorno, la cual dice que cualquier judío o persona casada con un judío que viva actualmente fuera del territorio israelí, cualquiera del mundo, tiene derecho a ir a Israel y recibir la nacionalidad de manera instantánea. Sin embargo, un palestino que ha nacido y crecido en Israel que se ves obligado a marcharse, pierde el derecho a regresar”.

En 1948 la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 194 sobre la Cuestión de Palestina, que dice: "debe permitirse a los refugiados que deseen volver a sus casas y vivir en paz con sus vecinos, hacerlo lo antes posible…", pero Israel lo impide desde hace 68 años.

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5. Sobre los puestos de control (checkpoints)

“Los palestinos son derivados a carreteras secundarias, las cuales están sembradas de checkpoints donde los soldados israelíes ejercen un férreo control sobre los movimientos de los no judíos. No hay ningún protocolo de actuación, y los soldados hacen lo que les da la gana con los palestinos. Pueden impedirles el paso, retenerlos, quitarles bienes y cosas peores. Se ha calculado que todo palestino pasa una media de cuatro horas al día parado en estos controles”. checkpoints

Los puestos de control que Israel establece en los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) afectan a la vida de los palestinos de muchas maneras, algunas de ellas son mortales aunque todas inhumanas y contrarias a la Convención de Ginebra sobre la protección de los derechos humanos en casos de ocupación militar.

La ocupación militar desde 1967 sigue vigente en Palestina, pues la ley internacional define al ocupante como el que controla el territorio ocupado (por tierra, mar y aire), aunque aquél haya colocado un Gobierno títere, delegando algunas funciones de control en este territorio y replegando de alguna manera sus propias fuerza de ocupación.

La documentación existente muestra que frecuentemente las ambulancias palestinas que transportan a enfermos y heridos a través de los puestos de control, son detenidas en éstos durante tiempo indefinido y sin justificación, lo que lleva en ocasiones a la muerte de sus ocupantes. Las estadísticas varían según el ambiente del momento; entre el año 2003 y el 2004 46 mujeres dieron a luz en esos puestos y 24 de ellas murieron, así como 27 recién nacidos.

Según el Banco Mundial, los puestos de control junto con el muro y otros sistemas para encerrar a los palestinos en sus casas –lo que afecta a personas y bienes– son la causa de una de las “peores recesiones en la historia moderna”, con aproximadamente el 50% de los palestinos que viven en la pobreza. Las enfermedades y la malnutrición han crecido con esta devastación económica

6. Sobre el robo del agua palestina por parte de Israel

“Lo mismo pasa con el agua. Un cisjordano dispone de tan solo 50 metros cúbicos de agua al año para cubrir todas sus necesidades. Sin embargo, una persona que no sea palestinas tiene derecho a 2.400 metros cúbicos. Aparte, una vez más, el precio del litro de agua es el doble para un palestino que para un israelí”.

Amnistía Internacional, entre otras muchas ONGs, se ha ocupado del consumo de agua en Palestina por parte de los palestinos y de los israelíes. Sus palabras literales al respecto: “La desigualdad en el acceso al agua es impresionante. La de los palestinos bajo ocupación es de 70 litros diarios por cabeza –bastante inferior a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud–, mientras que la de los israelíes es de unos 300 litros por cabeza, más de cuatro veces la de los ocupados”.

Pero el mal es aún peor: los 450.000 colonos judíos, que por la ley internacional son todos habitantes ilegales en los TPO, consumen más agua que la población palestina de éstos, que es de unos 2,3 millones de personas (cifras que se han incrementado desde 2009).

Hay que añadir a esos crímenes los bombardeos de la aviación de guerra israelí de las infraestructuras vitales de los palestinos, entre éstas las plantas potabilizadoras (lo que es un crimen de guerra), el envenenamiento por parte de los colonos de los pozos de agua palestinos, el bloqueo que no les permite importar piezas de repuesto para los sistema de riego, alcantarillado, etc., etc.

Es de destacar el estilo político de la marca Israel en sus actuaciones como potencia ocupante beligerante: el robo del agua de los palestinos por parte de la compañía israelí Mekorot, con las directrices del gobierno, para disfrute de los israelíes y la venta de parte de ese agua a esos mismos palestinos, o sea, sus legítimos dueños, a un precio muy superior del que cobran a los colonos.

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Agustín Velloso es profesor universitario. Investiga y enseña sobre educación en Palestina, Iraq y Sahara Occidental.

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